20 sep 2020

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EL FUTURO DEL TRANSPORTE PÚBLICO EN LA CAPITAL CATALANA

El tranvía por la Diagonal estará listo para desplegarse antes del 2018

Colau tendrá el proyecto ejecutivo terminado en otoño, pero la obra no tiene fecha por la falta de apoyo político

Carlos Márquez Daniel

Han pasado siete años desde que Jordi Hereu decidiera consultar a la ciudadanía sobre la conveniencia de reformar la Diagonal. El pueblo asestó un duro golpe al entonces alcalde, pero no tanto por la estética de los proyectos planteados, sino por la rigidez, por la obligatoriedad de incluir el tranvía por la avenida. CiU fue lista al solicitar que se añadiera una opción 'C' de no hacer nada, que venció con más del 80% de los votos. En el 2017, dos gobiernos después, las dos líneas del Tram siguen atascadas en Glòries y Francesc Macià, y el debate, ahora más técnico que político, sigue tan abierto como caliente. El equipo de Ada Colau prevé terminar el año con todo listo para que se pueda empezar la obra en estos 3,9 kilómetros. El consistorio dice que hay acuerdo con la Generalitat, y asegura disponer del favor social. Pero falta el respaldo del pleno, que sigue siendo una incógnita. Por eso todavía no hay fecha. 

Este martes ha empezado en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) un congreso de dos días que versa sobre el binomio tranvía-ciudad. Una suerte de oda al ferrocarril urbano trufada de expertos y de experiencias planetarias que vienen a demostrar que este medio de transporte es efectivo, y no una propuesta arcaica, cara y poco volátil, como defienden los detractores. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha explicado que el gobierno de Barcelona en Comú espera tener en verano los estudios informativos, preceptivos en grande obras como esta. Deberán decidir, entre otras cosas, si el tramo por hacer se hace sin catenaria, una opción que está sobre la mesa, según la edila. Los informes de movilidad está previsto que se presenten a finales de este mes. Será Pere Macias, el director de estrategia de la unión del Trambaix y el Trambesòs, quien desgrane de qué manera afectará el avance del tranvía por la Diagonal a las 24 intersecciones afectadas. Será en otoño, según ha avanzado Sanz, cuando el proyecto ejecutivo esté listo para, en un futuro indeterminado, poder licitar, adjudicar y empezar la obra.

ARITMÉTICA TRENERA

Para que esto último suceda, antes el gobierno debe lidiar con los grupos municipales, conseguir su apoyo para aprobar un presupuesto que permita sacar adelante la idea. Colau dispone de 11 concejales, así que le faltan 10 para lograr los 21 que le brindarían un mínimo consenso, el que la teniente de alcalde considera imprescindible para emprender la empresa. Dar por hecho el apoyo de los cuatro ediles socialistas sería un error, aunque formen parte del gobierno. El concejal Daniel Mòdol, arquitecto y urbanista de profesión, ya se desmarcó en diciembre de la idea de Urbanismo de evitar que el tranvía atraviese el futuro parque de Glòries. Quién sabe si en un futuro cercano podría presentar su propia propuesta para la unión de las dos líneas de ferrocarril en superficie. 

Macias ha explicado que ha hablado con "prácticamente todos los grupos municipales". Sobre CiU, ha asegurado que hay coincidencia sobre la necesidad de reformar las aceras siguiendo el modelo ya aplicado en el mandato anterior entre Francesc Macià y paseo de Gràcia. Tanto el 'exconseller' como la concejala han insistido en varias ocasiones que este es un proyecto que saldrá adelante "tarde o temprano". Poco más podrán pactar, pues los convergentes, hasta la fecha, han rechazado de pleno el tranvía y apuestan por el bus eléctrico por la Diagonal.   

EL PESO DE LA PARTICIPACIÓN

Según Sanz, el apoyo social sí es amplio. Ha citado, en este sentido, el proceso participativo (Decidim Barcelona) emprendido por el ayuntamiento para elaborar el plan de acción municipal (PAM). Ha recordado que la unión de los dos tranvías por la Diagonal fue una de las opciones más respaldadas: tuvo 706 votos. Esa vara de medir, sin embargo, destila veneno, pues la más valorada fue la cobertura total de la Ronda de Dalt a su paso por Horta-Guinardó y Nou Barris, algo que el consistorio ha descartado.

El apoyo institucional hace referencia al Govern de Carles Puigdemont, que ya ha bendecido el trazado que decida Colau. Como contrapartida, Barcelona participa en la financiación del ramal sur de la línea 10 a los barrios de la Marina.

Una generación que no quiere coche

Samuel Schwartz fue el comisionado de Tráfico de Nueva York durante 20 años. Ahora es consultor, ya veterano, y se dedica a observar las ciudades, a adivinar qué pasará con ellas. De su experiencia, y de los datos, extrae interesantes conclusiones, como que los jóvenes ya no se sacan el carnet, y que el uso del vehículo privado ha bajado, y no solo por culpa de la crisis. "Cada generación es distinta, pero conducía más que la anterior, porque tener un coche era sinónimo de libertad. Eso ya no es así. Después de las recesiones siempre hay un repunte del tráfico, pero en este caso la caída empezó antes de la crisis, y una vez superada, ha seguido. Esto no había pasado nunca". Los 'milenials' (nacidos a partid de la mitad de los 80), según Schwartz, tienen un "comportamiento distinto al de las generaciones anteriores", entre otras cosas, "porque salen de fiesta y no se plantean cómo volverán a casa; lo improvisan con el móvil". Se refiere a las aplicaciones de coche compartido, a empresas como Uber, con gran implantación en Estados Unidos pero con serias trabas públicas en España. “Han descifrado el misterio del transporte público, para ellos ya no es ‘cool’ tener un coche”.