Sant Antoni echa el cerrojo a nuevas licencias gastronómicas, de ocio y suvenires

El ayuntamiento suspende licencias en el epicentro del barrio mientras prepara un plan de usos contra el monocultivo comercial

La zona blindada sumaba ya 235 bares, restaurantes, bodegas, comidas preparadas y tiendas de recuerdos y juegos

El mercado de Sant Antoni, en la recta final de las largas obras.

El mercado de Sant Antoni, en la recta final de las largas obras. / FERRAN NADEU

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Para muchos la medida llega tarde, después de que en los últimos años hayan florecido decenas de bares y restaurantes cerca del mercado de Sant Antoni, al calor de la recta final de su renovación integral. Pero el ayuntamiento, finalmente, ha suspendido desde hoy lunes las licencias en el núcleo vital del barrio, para evitar "que proliferen de manera descontrolada las actividades vinculadas al monocultivo de servicios, ocio y suvenires". El freno de mano es el paso previo a la elaboración de un plan de usos que preserve la variedad comercial de la zona.

Sant Antoni vive un auge de un determinado tipo de actividades que recuerda a los fenómenos que se han desarrollado en casi toda Ciutat Vella, partes del Eixample, Poble Sec y la Vila de Gràcia. Pero la inminencia del final de las obras del mercado aún ha calentado más la especulación en el barrio, tanto con una gran irrupción de iniciativas comerciales vinculadas a la gastronomía, como con el auge exagerado de los precios de la vivienda, que está expulsando a vecinos de toda la vida.

El plan especial de establecimientos de pública concurrencia, actividades y suvenires para el entorno del mercado servirá, según el consistorio, "para garantizar el equilibrio de usos y preservar el descanso vecinal". En este escenario y para evitar un alud de peticiones de licencias previas a la regulación, el ayuntamiento ha declarado este lunes la suspensión de licencias durante un año, en el área delimitada por las calles de Sepúlveda, Casanova, Marquès de Campo Sagrado, Calàbria, ronda de Sant Antoni y avenida del Paral·lel.

Según ha podido saber este diario, el espacio que ha sido blindado sumaba hasta ahora 235 permisos de actividad con licencia concedida o con comunicado admitido entre locales de espectáculos, restauración, alimentación para degustar... y el total de categorías recogidas en la suspensión.

NI COMIDAS PREPARADAS

En todo ese ámbito no se otorgarán temporalmente nuevos permisos ni comunicados para exhibiciones ni espectáculos en recintos cubiertos, ni para actividades musicales, de restauración, audivisuales ni de juego y atracciones (menos ludotecas), bodegas, comercio alimentario con degustación, orchaterías, heladerías y comidas preparadas. Tampoco se admitirán nuevos locales de venta de suvenires y productos dirigidos a los turistas.

La suspensión no afecta a la actividad de dentro del mercado, que es de continuidad con la preexistente antes de la reforma. No obstante, además de la venta tradicional del mercado, el hecho de que se trate de una obra emblemática y de que incorpore un espacio museístico (con un tramo de la vía sepulcral romana, contraescarpa y baluarte de la antigua muralla), así como nuevas plazas en sus confluencias, lleva a pensar que será un foco turístico y que pudiera abocarse al monocultivo comercial.

El ayuntamiento destaca que quiere preservar la vida vecinal y además frenar la sobreexplotación de las aceras y espacios públicos, así como el ruido que puedan generar y su afectación a la convivencia. Para la concejala del distrito, Montse Ballarín, se trata de que "no haya un determinado tipo de usos que acabe monopolizando los todos los espacios de la zona".

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Pero también habla de "garantizar que todo el comercio de proximidad tenga las mismas oportunidades cuando se abra el mercado". Es decir que el aumento del precio de los alquileres de locales en la zona no expulse a los establecimientos cotidianos y permita solo el acceso de los operadores con más poder de inversión o la vista puesta en el filón turístico. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, pone también la lupa en el cambio de fisonomía que experimentará el entorno del barrio (pendiente de reurbanizar y pacificar), para preservar la pluralidad de usos y la convivencia en esos espacios.

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La iniciativa municipal llega tarde, según el líder del grupo municipal de ERC, Alfred Bosch, que hace tres meses reclamó un plan de usos y abogó por incluir el barrio en la zona de máxima restricción del plan especial urbanístico de alojamientos turísticos recientemente aprobado.

Por contra, para Carina Mejías (Ciutadans), la suspensión de un año "perjudicará la creación de ocupación y la economía de un barrio que empieza a superar un periodo difícil", en alusión no al eje gastronómico y de moda de los últimos años, sino al entorno más próximo al mercado que ha sufrido la pérdida de clientes por la inactividad del recinto y las molestias de los trabajos.

Sant Antoni Comerç aplaude la medida

Hasta ahora, el Eixample ya tenía regulados los usos de pública concurrencia (de bares a discotecas...), con una limitación de cinco por hectárea, de modo que según su ubicación, estos podrían haber seguido abriendo en algunas calles, al margen de los traspasos de licencia. Mientras que no había coto para algunas de las actividades ahora frenadas temporalmente.