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El imperio de los 'kies'

El desgobierno reinante dejó la Modelo de los 80 en manos de los chungos de la cárcel

Ramón Vendrell

Interior de la cárcel Modelo de Barcelona, que deberá cerrar el próximo mes de junio.

Interior de la cárcel Modelo de Barcelona, que deberá cerrar el próximo mes de junio. / ALBERT BERTRAN

¿Qué es un 'kie', palabra de jerga taleguera que incluso podía verse toscamente tatuada en algunos cuerpos, la mayoría de ellos presumiblemente ya polvo? Responde el exrecluso al que llamamos Francisco, tres largas estancias en la Modelo por otras tantas condenas, la primera de 1981 a 1988. "Originalmente un 'kie' era un peso pesado de la prisión, alguien que se enfrentaba a los carceleros y al sistema penitenciario y que tenía ascendente entre los presos, aunque fuera porque le tenían miedo. Pero hace mucho que kie significa chulo, alguien que abusa y jode a los demás y que no tiene código de honor. Por ejemplo, si ahora intentas vacilarme, puedo decirte: 'No me seas 'kie'". O chungo.

Daniel Rojo, también inquilino de la Modelo ochentera, añade: "Solo los tontos se tatuaban la palabra 'kie'. Es más: la mayoría eran tontos que ni habían pasado por el trullo".

El Wickcionario explica que la etimología de kie es incierta, pero aventura que quizá derive la palabra de Arthur Kyes, preso de Carabanchel de la década de 1960. Un abogado que ha defendido a cientos de delincuentes desde 1977 y por tanto con notable cultura sobre el 'maco', "estaribel en caló", ilustra, ofrece otra posibilidad: "Tal vez proceda de FIES, ficha de interno de especial seguimiento. Pero ni idea, la verdad".

LOS ALEGRES 80

El caso es que la Modelo de la década de 1980 era el imperio de los 'kies', en su acepción negativa. "He visto a cinco tíos, cada uno con un cuchillo, ponerse en la cola de la caja y venga, 'dame el dinero' a todo el que acababa de retirar dinero y sabían que no les daría problemas", cuenta Francisco.

Y prosigue: "Pero cuando la autoridad penitenciaria se hartaba de estos duros y los mandaba a cárceles severas como el Dueso, Ocaña, el Puerto de Santa María o Daroca, volvían a la Modelo con el rabo entre las piernas".

El desgobierno reinante en la Modelo de los 80, no obstante, tenía sus ventajas para quienes por estatus, amigos o dinero no estaban sometidos al régimen de terror de los 'kies'. "Había muchas distracciones -dice Francsico-. Por ejemplo, timbas casi permanentes en algunas celdas. Tenías prácticamente libre circulación por todas las galerías y los chabolos (celdas) estaban siempre abiertos, menos de noche. Que también si tenías amistades". "Te podías crear tu zona de confort", resume Francisco. 

Las rutinas son un pintoresquismo que ilustra a la perfección el desorden de la Modelo en los, ay, alegres años 80. "Una rutina -dice Francisco- era una celda en la que hacían café de olla y alguna comida y vendían tabaco y refrescos del economato. Más caros, pero con un horario más amplio y ambiente. Allí pasabas el rato".