Barcelona tiene 74 proyectos hoteleros con luz verde pese a la suspensión de licencias

La gran mayoría de los establecimientos se levantarán en el Eixample y Ciutat Vella, las zonas más saturadas

El plan para contener el alojamiento turístico no se dejará notar a corto plazo, ante el gran volumen de plazas en marcha

El hotel de Núñez y Navarro en la calle del Rec Comtal, este viernes.

El hotel de Núñez y Navarro en la calle del Rec Comtal, este viernes. / DANNY CAMINAL

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

A Barcelona le quedan estrenos hoteleros para rato. Ni más ni menos que 74 a corto plazo, en los próximos años, fruto de las licencias o trámites previos realizados por otros tantos promotores y empresarios antes de que se dictase la moratoria de licencias de julio del 2015 que precedió al reciente plan especial urbanístico de alojamientos turísticos (PEUAT) que pone coto al crecimiento hotelero.

En este año y medio mucho se ha hablado de proyectos con derechos adquiridos y de planes que se iban al garete, pero hasta hoy el ayuntamiento no había precisado lo abultado que era el balance de supervivientes (74), ni el listado final de bajas hoteleras que deja la nueva planificación: un total de 33. De estos, 17 presentaron la petición de licencia tras la suspensión y fueron automáticamente descartados, mientras que otros 16 habían hecho trámites pero sin derechos adquiridos.

Llama la atención que esos establecimientos fallidos habrían engrosado aún más la ya nutrida nómina de alojamiento de Ciutat Vella y el Eixample, con casi una decena de ejemplos en el primer distrito y el doble en el segundo. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha recordado que la mitad de las plazas turísticas de la ciudad están concentradas en un 17% del territorio urbano. Con casos de tal saturación que hay más población flotante que residente, como en el Gòtic (61,5%) o la Dreta de l'Eixample (60,8%). 

El repertorio de alojamientos que abrirán en los próximos años va de los grandes proyectos de cinco estrellas a las opciones más discretas. Del nuevo hotelazo del edificio de Banesto de la plaza de Catalunya (2018) a varias residencias estudiantiles que también provocan recelos en algunos vecindarios donde temen que funcionen como hoteles encubiertos.

Y sí se sabe que muchos planes fallidos darán lugar a viviendas de lujo, para tratar de amortizar inversiones en solares y edificios céntricos.

Pero no cabe duda de que para los operadores el centro sigue siendo sinónimo de éxito, visto como llueve sobre mojado en las zonas de más densidad de camas turísticas. Así, dos terceras partes de los 74 proyectos que tienen luz verde dada su tramitación o derechos anteriores a la moratoria, se levantarán en los dos mencionados distritos.

El ayuntamiento ha detallado que de esos expedientes, 51 tenían licencia previa o comunicados previos a la suspensión, mientras que 19 contaban con derechos adquiridos (certificado de aprovechamiento urbanístico u otros) y otros cuatro habían logrado un documento de aprobación inicial.

Con semejante volumen sobre la mesa -107 proyectos autorizados o que lo intentaron- y teniendo en cuenta que el consistorio de Colau lleva un año y medio con el grifo cerrado, Sanz sentencia que Barcelona estaba inmersa en un "burbuja turística y de descontrol". A su juicio, la ciudad se encaminaba al monocultivo turístico y la "desregulación" ofrecía "barra libre a los promotores hoteleros sin tener en cuenta la situación de extrema saturación en algunos barrios".

Sabido es que el ayuntamiento ha tratado de frenar incluso iniciativas que tenían la documentación en marcha, pero los derechos previos están por encima de la nueva normativa. El cómputo final de 74 hoteles que se irán construyendo paulatinamente da cuerda al crecimiento.

El Gremi d'Hotels, que lamenta la pérdida de inversiones en la ciudad por la restricción, calcula unos cuatro años desde que un proyecto se fragua hasta que se ejecuta. Por eso, distintas consultoras y la propia patronal calculaban que la creación de nuevas camas se mantendría más o menos constante hasta el 2018 y luego declinaría, acusando el PEUAT.

Pero los nuevos números aportados por Sanz llevan a pensar que el ritmo de crecimiento de plazas se mantendrá como en los últimos años o incluso más alto en algún momento.

Como explicó el pasado domingo EL PERIÓDICO, este año está previsto que se abran una decena de hoteles con al menos 1.200 habitaciones. Un volumen que parece que no se indigesta -a efectos de negocio, que no de convivencia- en una ciudad que el año pasado volvió a ganar turistas y mantuvo la ocupación hotelera por encima del 81%.

Los próximos años traerán pues, lista en mano, casi una veintena de hoteles en Ciutat Vella, y más de una treintena en el Eixample, amén de un reguero de nuevos establecimientos sobre todo en Sant Martí, pero también en Sants-Montjuïc y Gràcia.

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Sanz echa mano del alud de iniciativas en marcha para defender aún más el polémico PEUAT que ha impulsado el Ayuntamiento de Barcelona para tratar de reducir la oferta del epicentro, mantener la de la primera corona entorno a este, y permitir un incremento moderado en una segunda corona, además de en zonas de regulación específica.