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PÉRDIDA DE UN ESPACIO COMUNITARIO EN CIUTAT VELLA

Unos operarios arrasan el simbólico Hort del Xino

Una cuadrilla entró este martes en el espacio vecinal okupado desde hace casi una década y arrancó todo lo plantado

El ayuntamiento había requerido a la propiedad desratizar el espacio y esta aprovechó la instancia para vaciarlo

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

En un rincón, un bosque mediterráneo. Uno de los proyectos era recuperar especies autóctonas. Algunas de ellas llevaban allí años. En otro, un pequeño escenario hecho con bioconstrucción. Y bancos. Y un huerto ecológico. De todo ello, que llevaba allí casi una década, no queda nada. Este martes entró un grupo de operarios con máquinas con la orden de arrasar con todo, dejando al barrio en estado de choque. Todo movimiento social en el Raval conocía el espacio. Y no solo lo conocía. Lo había pisado en alguna u otra ocasión. Lo había vivido. El Hort del Xino, en la calle de Reina Amàlia, a un paso de la plaza de Folch i Torres, era un espacio en el que no solo se cultivaban tomates y lechugas, sino que también se organizaban talleres para niños y mayores. Y todo tipo de recitales. Y sesiones de cine al aire libre. Y se reivindicaba el espíritu libre del extinguido 'chino', más allá de con el nombre. 

Ernest, cooperativista del gimnasio Sant Pau, situado a pocos metros del huerto okupado ahora arrasado, enmarca el episodio "dentro de la problemática de gentrificación, de pérdida de espacios comunes cada vez más severa y más fuerte en el Raval y en toda la ciudad". El huerto comunitario nació para precisamente para hacer frente a esa dinámica, "ante la falta de espacios verdes y de lechugas frescas", explica.

"DISPUESTOS A NEGOCIAR"

Leticia, una de las vecinas que participaban en el proyecto, explica que hace dos semanas se acercaron al huerto unas personas que les explicaron que la promotora a la que representaban había dado una paga y señal para adquirir el espacio y que querían negociar con ellos su salida. Estos, cuentan, les dijeron que no tenían intención de irse; y los hombres les respondieron, siempre según relatan estos agricultores urbanos, que no querían problemas, y que empezarían a construir por otros de sus terrenos. "Dos semanas más tarde, nos encontramos con que llegan una mañana y arrasan con todo", relata Leticia, quien no era consciente de que el terreno hubiera llegado a ser vendido.

Cuando preguntaron a los operarios quién y por qué les mandaba, estos les mostraron una carta del ayuntamiento. Contra todo pronóstico, les mandaba Colau. 

Fuentes municipales aseguran que la instancia -real- pedía a la propiedad que desratizara el espacio, "no que arrasara con él", subrayan. "A partir de una queja ciudadana que alertaba de la presencia de ratas requerimos a la propiedad desratizar", confirma una voz municipal. "Solo desratizar", enfatiza la misma voz, quien insiste en que "este ayuntamiento valora y defiende la actividad comunitaria del espacio".