BCN aún ganará unas 1.200 habitaciones de hotel este año

Está prevista la apertura de una decena de establecimientos con licencia previa a la nueva normativa

El Eixample, Ciutat Vella y Sant Martí concentran las plazas, la mayoría de categorías altas

Imagen virtual del The Barcelona Edition, junto a Santa Caterina.

Imagen virtual del The Barcelona Edition, junto a Santa Caterina.
El OD Barcelona, en la calle de Aragó con Roger de Llúria.
Imagen virtual del SB Glòries, en la calle de Badajoz.

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Son lo bastante céntricos y vistosos como para llamar la atención de los barceloneses que se pregunten cómo siguen abriéndose hoteles en una ciudad que ha cerrado el grifo al nuevo alojamiento en los barrios más visitados. Pero a lo largo del año se prevé que abran una decena establecimientos (la cifra exacta dependerá del ritmo final de las obras) que sumarán al menos unas 1.200 nuevas habitaciones a Barcelona, en la mayoría de casos de 4 y 5 estrellas y ubicados entre Ciutat Vella, el Eixample y Sant Martí.

Las zonas donde florecerán estas nuevas camas (unas 2.000 plazas) son precisamente áreas de decrecimiento natural o mantenimiento en el nuevo plan especial urbanístico de alojamientos (PEUAT) de Barcelona, pero se trata de proyectos anteriores a la norma y a la moratoria hotelera, que contaban con licencia previa o certificado de aprovechamiento urbanístico. En algunos casos son proyectos previstos para el año pasado pero que han sufrido retrasos en las obras o a causa de la tramitación administrativa. Del mismo modo, algunos hoteles que teóricamente debían ver la luz este año no estarán a punto hasta el 2018 por las mismas causas.

Los proyectos fallidos dan paso a pisos de lujo

Con el centro de Barcelona colmado de alojamiento turístico, el ayuntamiento esperaba que el freno hotelero y de pisos por días sirva para abrir más bolsa de viviendas vecinales. Sin embargo, los edificios adquiridos para hacer hoteles que no han logrado permisos están dando paso a promociones de pisos de lujo. Miquel Laborde, de la consultora inmobiliaria Laborde Marcet, explica que los costes fueron tan altos en las zonas céntricas que para amortizarlos los inversores apuestan por viviendas de alto standing que muy posiblemente acabarán en manos de compradores foráneos, incentivando igualmente un aumento de precios ya disparado en la ciudad. 

El efecto de la nueva normativa barcelonesa y la paralización previa de licencias apenas se deja sentir de momento en el ritmo de crecimiento de plazas. El Gremi d'Hotels de Barcelona mantiene que será a partir del 2019 cuando bajen en picado las aperturas. En la última década era habitual ganar entre 1.000 y 1.500 habitaciones anuales, y de momento se mantiene esa inercia (un proyecto hotelero puede una maduración de cuatro años, desde su planteamiento a su construcción) de los que estaban en curso.

En ese marco de difícil equilibrio entre poner freno a la saturación pero permitir que hayan nuevas inversiones en la ciudad, el ayuntamiento cifró el año pasado en unos 30 los proyectos apeados por la nueva regulación. No obstante, algunos de los que en teoría siguen adelante encajan retrasos y trabas administrativas, como el caso del de Drassanes, que cita el director general del gremio, Manel Casals, como ejemplo de lo que no debería hacer Barcelona, al frenar también proyectos que sí contaban con tramitación previa.

HOTELES MEDIANOS

Para Juan Gallardo, de Bric Consulting, consultoría especializada en el sector, Barcelona está en el top de los destinos europeos, pero es un caso singular por la poca presencia de cadenas hoteleras internacionales. Considera que casos como el del fallido hotel de la torre Agbar han creado inseguridad jurídica y mala imagen de la ciudad como destino inversor que tendrán importante impacto en el futuro. 

De hecho, los grupos nacionales y locales llevan la batuta de las nuevas aperturas en la capital catalana. En general, las novedades del 2017 son hoteles de tamaño medio (en torno a las 70-100 habitaciones), aunque con destaca por su capacidad el nuevo SB Glòries, en la calle de Badajoz, que tiene previsto abrir en julio y contará con 235 habitaciones de cuatro estrellas superior, informan fuentes del grupo. O el más grande, el Motel One, junto a la Ciutadella, con 301.

De la anterior lista de previsiones se han caído proyectos, como el hotel del edificio Condeminas del paseo de Colom o el desembarco de 25 Hours Hotel, afectados por el recorte de licencias. Por contra, el Iberostar del edificio de Banesto en plaza Catalunya verá la luz en el 2018, al igual que el hotel de Barceló en Diagonal 414, y el Hotel Me de Casp se prevé finalmente para el 2019.

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Es pronto para ver si hay interés empresarial por los barrios periféricos donde sí se permite abrir nuevos hoteles. Las distancias son cortas en Barcelona y los viajeros internacionales están acostumbrados a alojarse fuera del centro en muchas grandes urbes, pero Gallardo cuestiona que esa descentralización pregonada por el equipo de Colau pueda cuajar al no haber sido consensuada con el sector, como sí se ha hecho en Nueva York, por ejemplo.  

De momento, y con una ocupación por encima del 81% pese a la fuerte competencia de los pisos turísticos, los hoteles existentes se han hecho más fuertes. La misma consultora advierte de una posible inflación de precios, al taponar la futura competencia.