Ir a contenido

NUEVA VIDA DEL GRAN RECINTO FABRIL DE LA BORDETA

Can Batlló levanta el vuelo

El ayuntamiento invertirá este mandato 65 de los 150 millones necesarios para finalizar la transformación urbanístcia

Uno de los dos bloques adquiridos en el pacto con la Generalitat por las obras de la L-10 acogerá un vivero de cooperativas

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Reflejo del bloque siete de Can Batlló, que pronto se convertirá en nueva seve del EMAV, en la fachada de La Campana.

Reflejo del bloque siete de Can Batlló, que pronto se convertirá en nueva seve del EMAV, en la fachada de La Campana. / ALBERT BERTRAN

El espacio elegido –y adecentado- para la presentación no es casual: el bloque cuatro, una de las dos naves que el ayuntamiento ha comprado a la Generalitat en el marco del convenio para financiar las obras de las reivindicadas estaciones de los barrios de La Marina de la L-10. La nave –aún fría, pero ya incluso con una capa de cal- acogerá Coópolis, vivero de cooperativas impulsado por el siempre bien organizado tejido vecinal de Sants, y uno de los proyectos por los que este consistorio siente especial predilección. No es ningún secreto que el fomento de la economía social y solidaria es una de las apuestas estratégicas de los ‘comunes’, no solo en Can Batlló.

La alcaldesa ha querido pasar la mañana de este lunes visitando los distintos espacios del enorme complejo fabril de la Bordeta y explicar al mundo lo hecho hasta el momento y, sobre todo, lo que está por llegar, pero que ya se roza con la punta de los dedos. La reconversión definitiva del viejo recinto fabril, que empezó tímida en la última etapa del gobierno de Jordi Hereu –tras una intensa lucha vecinal que pasará a los anales de la historia (al menos a los de la historia de los movimientos vecinales de la ciudad)-, cogió carrerilla durante el mandato de Xavier Trias y parece que levanta el vuelo en el primer mandato de Ada Colau.

Además de con palabras, Colau ha querido mostrar su compromiso con el espacio –o con el barrio de la Bordeta, lo que viene a ser lo mismo- con números. La alcaldesa ha explicado que, de los 150 millones que calculan que harían falta para finalizar la transformación integral de la zona, durante este mandato el ayuntamiento inyectará 65, entre la compra de solares, la rehabilitación de naves, la urbanización de calles y la construcción de vivienda pública.

De esos 65 millones, 28 se han invertido ya en la compra del citado bloque cuatro, del vecino bloque dos y de cinco solares del ámbito Can Batlló-Magòria, en los terrenos de la antigua estación de ferrocarril, pegada a los viejos talleres, operación que la concejala de Sants-Montjuïc, Laura Pérez, ha destacado que facilitará el avance de la transformación urbana del entorno y permitirá que el conjunto del perímetro de Can Batlló sea de titularidad municipal.

Pérez ha explicado también que el ayuntamiento está tramitando una modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) en la zona que afectará una superficie total de 139.200 metros cuadrados -con 100.740 en Can Batlló y 38.460 de Magòria-, que incluyen más de 60.000 metros cuadrados de zona verde; más de 40.500 de equipamientos; 27.871 en viviendas, y 1.869 en suelo destinado a pisos dotacionales.

VIVIENDAS DE PROTECCIÓN

La modificación del PGM incluye la previsión de suelo para construir 1.455 viviendas, 470 de ellas de protección oficial (el PGM actual incluye 299). Además, la cooperativa La Borda construirá 28 viviendas en régimen cooperativo en unos terrenos que ya han sido cedidos por el ayuntamiento –modelo de vivienda por el que apuestan los comunes-, y el pasado mes de diciembre se entregaron los 33 pisos promovidos por la cooperativa de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), los primeros vecinos de la nueva vida de Can Batlló, cuyos primeros pasos empezaron en el 11 de junio del 2011, con la épica entrada vecinal al bloque 11, referente de la autogestión en la ciudad.

LA PUERTA DE LA GRAN VIA

Uno de los grandes puntos de inflexión será la conversión del bloque siete en la nueva sede de la Escuela Municipal de Estudios Audiovisules (EMAV), que el municipio apuesta porque se convierta en piedra angular en el proceso de recuperación de todo el recinto de Can Batlló “para el barrio y la ciudad”, ha subrayado Colau. La nueva sede de la EMAV ocupará casi 5.500 metros cuadrados en la fachada de la Gran Via, justo frente a La Campana –sí, es la que se refleja majestuosa en sus cristaleras-lo que dinamitará uno de los muros que hasta ahora aislaban los terrenos.

La nueva sede de la escuela podrá acoger a 600 alumnos (bastantes más que los 425 alumnos que tiene actualmente plaza en la escuela en la sede de Via Laietana), crecimiento que intentará dar respuesta al incremento de la demanda de estos estudios, y dará vida a la zona. El ayuntamiento destinará 12,9 millones a esta rehabilitación, que conserva la estructura de la imponente nave. Los trabajos está previsto que finalicen a finales del año que viene.

Colau ha aprovechado también la visita para anunciar que están estudiando unificar el archivo municipal, actualmente desperdigado en distintos edificios por toda la ciudad, en la nave central de Can Batlló, "que también acogería usos y actividades culturales y vecinales abiertas al barrio", ha apuntado la alcaldesa, quien ha insistido en que el traslado está en fase de estudio. Esta nave, la más representativa del espacio por sus dimensiones y sus chimeneas, no le han faltado novias en la última década. Habrá que esperar a ver en qué acaba.