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Un siglo en la Casa de l'Ardiaca

El Arxiu Històric de Barcelona programa visitas, un taller de caligrafía, un 'mapping' y recitales para celebrar su centenario

Cristina Savall

Una de las salas nobles del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, en la Casa de lArdiaca.

Una de las salas nobles del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, en la Casa de lArdiaca. / RICARD CUGAT

La Casa de l'Ardiaca, edificada sobre la muralla romana cerca del palacio Episcopal, es la antigua mansión de esta institución eclesiástica, que en 1917 fue adquirida por el Ayuntamiento de Barcelona para transformala en la sede del Arxiu Històric de la Ciutat. Antes, desde 1895, había albergado al Col·legi de l'Advocacia de Barcelona, y de esta época data el visitado buzón modernista, obra de Lluís Domènech i Montaner, con golondrinas y una tortuga que simbolizan lo alto que debería volar la justicia y la lentitud con la que trabaja la burocracia.

Agustí Duran i Sanpere fundó el Arxiu Històric, que abrió sus puertas al público en 1922, con tesoros como el 'Llibre Verd dels Privilegis', manuscrito datado en 1343 que versa sobre constituciones de paz y de treguas, sentencias judiciales y distinciones otorgadas por los reyes catalanoaragoneses a Barcelona. Este archivo cuenta con 7.000 metros lineales de estanterías, más de 142.000 libros (los más antiguos del siglo XV), un gran fondo sonoro y 243 colecciones documentales desde el siglo IX hasta la actualidad.

Con motivo del centenario del año en que el consistorio compró el palacio, la entidad municipal programa una serie de actividades divulgativas y lúdicas para acercar el archivo a la ciudadanía. Entre los actos, destacan visitas al taller de restauración, un 'mapping' sobre su fachada, coloquios con investigadores, exposiciones, conicertos, recitales poéticos, un taller de caligrafía histórica y jornadas de puertas abiertas.

LA MEMORIA CRÍTICA

Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde, considera que Arxiu Històric es el transmisor de las distintas memorias de la ciudad. "No solo la oficial, sino la de las memorias críticas. Es una pieza central en el proceso de democratización de Barcelona", apunta. Ricard Vinyes, comisionado de Programas de Memoria, asegura que este archivo es más que un depósito ordenado de documentos: "Es una escritura en transmisión, que conserva bienes tan preciados como las grabaciones de las entrevistas que Tomasa Cuevas realizó a mujeres en las cárceles franquistas", define Vinyes.

Joaquim Borràs, archivero jefe de la dirección del Sistema Municipal de Archivos, informa de que, en noviembre, el ayuntamiento convocará un acto de agradecimiento a todos los donantes que han enriquecido el fondo del archivo. "Barcelona es una de las ciudades que más patrimonio documental tiene: 47 kilómetros, en total. Y muchos se pueden constultar por internet". 

Temas: Archivos