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Barcelona embrida el turismo

Colau logra los apoyos para llevar adelante el PEUAT que limitará al mínimo el crecimiento de camas

ERC vota a favor tras pactar que se tripliquen los recursos contra los pisos turísticos ilegales

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

El hotel de la calle del Rec Comtal.

El hotel de la calle del Rec Comtal. / JOAN PUIG

Oficialmente, Barcelona ya ha decidido poner coto al turismo. Su nuevo plan especial urbanístico de alojamiento turístico (PEUAT), avalado mayoritariamente este miércoles en comisión de Urbanismo, y pendiente de aprobación final en el próximo pleno, marca un antes y un después en la carrera posolímpica de la ciudad como destino viajero de primer orden. Los barrios más céntricos tendrán que reducir (si hay bajas) sus plazas de alojamiento; la segunda corona deberá mantenerlas sin crecer y solo en la tercera podrán incrementarse sostenidamente las camas, mientras que la cuarta tendrá reglas específicas.

Tras meses de debate, pugnas políticas y conflictos de intereses, el documento que marcará el desarrollo del sector en la capital catalana se queda corto para las plataformas antiturismo y los grupos más de izquierdas que abogan por el recorte de oferta, mientras que supone cortar las alas a uno de los motores económicos más importantes de la ciudad a juicio de los partidos más conservadores y de los operadores económicos. Pero lo indudable es que encarrila y doma -además de frenar- un crecimiento que había ido desbocado en la última década, no solo por parte de los grandes operadores, sino de los particulares que han estado sacando tajada con al menos 17.000 viviendas (entre las que tienen licencia, casi 10.000, y las que no) destinadas al alquiler turístico por días.

La esencia de la normativa

ZONA DE DECRECIMIENTO

La parte central de Barcelona (zona 1) que aglutina la mitad de la oferta será de decrecimiento natural y aunque haya bajas no se permitirán altas. Integraba a Ciutat Vella, gran parte del Eixample, el Poble Sec y la Vila de Gràcia pero a petición de ERC y la CUP se ha ampliado a Hostafrancs, Sant Antoni, la Vila Olímpica y el Poblenou.

RESTO DE ZONAS

La 2, la corona que rodea a la 1,  mantendrá sus cifras, de forma que si un negocio cierra se podrá implantar otro. En la 3, periférica, habrá nuevas plazas limitadas, al igual que en los barrios de la 4, de tratamiento específico. En total, un máximo de 11.705 en los próximos años.

PISOS TURÍSTICOS

Los 9.706 legales no pueden aumentar. Tampoco se pueden mover licencias. Si una se da de baja el ayuntamiento puede dar un alta pero solo en zonas autorizadas y edificios no residenciales. 

La balanza se ha inclinado hacia la aprobación con el voto favorable de Barcelona en Comú (11 concejales), su socio, el PSC (4), y los peleadísimos 5 de ERC. Solo el PP, que cuestiona la seguridad jurídica de la norma y no la ve efectiva, ha dado tres votos en contra. C’s (5) y CiU (10) han hecho reserva de voto y se pronunciarán en el pleno del 27 de enero, mientras que la CUP pese a hacer reserva ya anunció que se abstendrá para no dejar la ciudad sin plan ni a expensas del final de la moratoria de alojamientos de Gràcia, que caduca en marzo. Todos los grupos, insólitamente, han acabado abrazando la necesidad de una ordenación que hace año y medio y tras una controvertida moratoria de licencias, fue recibida con gran polémica.

La votación en comisión ha estado alterada por la irrupción de un grupo de activistas que han protestado contra el plan por ser demasiado permisivo. 

CONTRARRELOJ NEGOCIADORA

A escasas horas de la comisión Colau ha limado asperezas in extremis con ERC. El principal compromiso ha sido poner cifras al plan contra los pisos turísticos exigido por Esquerra. La concejala de Urbanismo, Janet Sanz, lo ha concretado en pasar de 40 inspectores y visualizadores (ahora son 20 y 20) a 80 este año y hasta 110 el que viene. El reto es tratar de erradicar 3.000 pisos turísticos sin licencia antes de final de mandato y tal vez acabar con el fenómeno antes del 2023, según ambas partes. De momento, hay más de un millar de órdenes de cese en marcha, aunque ello no significa que los cierres sean voluntarios ni inminentes.

Más ambiguos resultan los pactos referidos a los tres proyectos hoteleros sobre los que ERC exigió consultas ciudadanas (que no se producirán). Estas habían sido descartadas por resultar "imposibles" jurídicamente, según Sanz. La edila ha reiterado que una consulta no puede servir para revocar una licencia de hotel.

Pero en la escenificación final, Sanz ha asumido un compromiso en los tres proyectos que el líder municipal de ERC, Alfred Bosch, puso sobre la mesa. Abre vías de diálogo y negociación, pero en ningún caso consultas sobre retirar los proyectos. Bosch, cuya petición poco factible había puesto en jaque la aprobación del PEUAT, ha tomado estas concesiones como un "hacer posible lo imposible" y como un supuesto triunfo.

En la práctica, el albergue de Vila Olímpica parece el único con algún viso de poder dar marcha atrás. La oposición vecinal es el principal motor, y se escuchará en el marco de una comisión técnica y jurídica que se formará con urgencia y tendrá conclusiones en un mes. Entre estas podría estar llegar a hacer algún tipo de consulta vecinal (por determinar de qué alcance) y plantear la opción de que el ayuntamiento adquiera el edificio, según detalla Sanz y ha corroborado el concejal republicano Jordi Coronas.

En el caso del hotel de lujo de Drassanes, la concejala ha dado a entender que la licencia no estaba ya en cuestión (suma 20 meses en trámite y el proyecto tenía certificado urbanístico previo), sino que se trabajaría con el promotor y los vecinos para minimizar su impacto. En el Rec Comtal, con licencia desde el anterior mandato, las obras avanzadas y el caso sigue en manos de la fiscalía por posibles irregularidades en la tramitación de su PERI, el hotel parece tener difícil marcha atrás. El compromiso de Colau en este sentido se limita a estudiar con los vecinos el mejor uso posible para la parcela pública anexa, lo que se podría consensuar con una consulta popular por definir.