La deuda de la Generalitat con L'Hospitalet baja de 18 a 7 millones con Puigdemont

La alcaldesa afirma que el cambio de 'president' ha comportado mejoras en educación y sanidad en la ciudad

La plaza Europa de L’Hospitalet.

La plaza Europa de L’Hospitalet. / ALVARO MONGE

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CARLES COLS / L'HOSPITALET

Con Artur Mas como ‘president’, la deuda de la Generalitat con L’Hospitalet alcanzó los 18 millones de euros. Con Carles Puigdemont se ha reducido a siete millones. La alcaldesa Núria Marín no ha tenido reparos en subrayar en su conferencia anual el buen clima de entendimiento que el ayuntamiento ha consolidado con la Generalitat. “La llegada de Puigdemont ha cambiado radicalmente la relación entre ambos gobiernos”, ha afirmado Marín.

El cambio no se debe solo a que la Adminsitración autonómica haya saldado parte de las deudas pendientes. L’Hospitalet ha sellado importantes acuerdos con algunos departamentos de la Generalitat. “Hemos iniciado el camino para eliminar los barracones escolares en la ciudad y tenemos un compromiso para encarar la reforma integral de cinco escuelas largamente olvidadas por la Generalitat.

URGENCIAS PEDIÁTRICAS

La buena sintonía ha alcanzado también, por ejemplo, al ámbito sanitario. L’Hospitalet, con un cuarto de millón de habitantes, dispone por fin desde el pasado mes de diciembre de un servicio de urgencias pediátricas las 24 horas del día. Lo extraño es que una ciudad con 44.000 niños (recordó Marín) aún no lo tuviera.

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La realación, no obstante, tiene aun margen para la mejora. La alcaldesa aún lamenta que con Artur Mas al frente la Generalitat dejara morir de inanición económica el plan de barrios anual que impulsó Pasqual Maragall. Aquel fue un instrumento eficaz para evitar que los vecindarios más castigados de Catalunya se quedarán atrás. En ese sentido, ha aprovechado la conferencia para solicitar a Puigdemont un plan de actuación especial para los bloques del barrio de la Florida, a solo dos calles del lugar donde se ha celebrado la conferencia anual.

Otro frente de negociación con la Generalitat es la polémica que recientemente ha causado el hecho de que el Ayuntamiento de Barcelona haya decidido financiar la puesta en marcha de la línea L-10 del metro, pero sin que ello suponga la apertura de las estaciones situadas dentro del término municipal de L’Hospitalet. Marín ha decidido confiar en la palabra del ‘conseller’ Josep Rull, quien, tras el revuelo que causó aquel anuncio, ha asegurado que alo largo del 2018 las paradas de la L-10 en L’Hospitalet también estarán operativas.