SANT ANDREU
Tapices con reivindicación
Ocho arpilleristas de Congrés-Indians se reúnen cada martes para coser telas con mensaje

Las arpilleristas Bonavila, Ferran, Mascaró y Arasa, con sus tapices.
El próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Grup d'Arpilleristes del Casal de Barri Congrés-Indians (Manigua, 25) expondrá en este centro una nueva colección de arpilleras, unos tapices reivindicativos cosidos a mano y hechos con ropa reciclada. Las ocho mujeres que forman parte de este grupo, que acaba de recibir el Premi Sant Andreu, trabajan con entusiasmo desde hace meses en sus creaciones sobre Mujer y salud, el tema de este año. "Es una tarea autodidacta en la que no hace falta saber coser, sino expresar sentimientos a través de las arpilleras", explica María Luz Ferran, miembro del colectivo, que se reúne todos los martes por la tarde en el casal.
Desde que se constituyeron como grupo, en el 2011, las arpilleristas han creado tapices muy variados en los que recrean distintas reivindicaciones sociales, todas ellas vinculadas a la mujer. Entre septiembre y octubre plantean distintas ideas y propuestas, que se votan y se elige un tema definitivo, que es el que cada arpillerista va trabajando, de forma libre y a su ritmo, hasta su exposición, que suele ser itinerante.
El origen de estos tapices se sitúa en Chile, en la época de la dictadura de Pinochet. "Había mujeres que se reunían y expresaban sus emociones a través de la arpillera, ya que no podían hacerlo de otro modo", apunta Nuria Bonavila, otra de las componentes del grupo. Detrás de cada tapiz, situado sobre una base de saco, suele haber un pequeño bolsillo y, dentro, un texto donde se explica brevemente su significado. "Es una creación libre, cuya importancia está en lo que representa más que en su estética", destaca Bonavila.
HERRAMIENTA TERAPÉUTICA
Todas estas mujeres ven estos tapices como una herramienta de liberación. "Las arpilleras son una terapia que te permite expulsar emociones", asegura Judit Mascaró. Por ello, creen que estas creaciones podrían ser muy útiles en el ámbito escolar. De hecho, algunos colegios catalanes han incorporado talleres de arpilleras e incluso el casal organizó uno para niños de distintas edades. "Vinieron aquí y, a lo largo de tres semanas, plasmaron una historia bonita sobre una arpillera que ellos mismos cosieron con ropa suya", detalla Mariona Zaragoza, dinamizadora del Casal de Barri Congrés-Indians.
Premio del distrito y viaje a Dublín
A lo largo de sus cinco años de vida, estas arpilleristas han creado casi una cincuentena de tapices, asistido a charlas y encuentros internacionales, como el que tuvo lugar en Gernika (Vizcaya) en febrero del 2016, y su labor cada vez tiene más difusión. "Estamos abiertas a ampliar el grupo y a acoger incluso a hombres", comenta Ferran.
Además de coser y pasar un buen rato, las arpilleristas coinciden en el gran aprendizaje personal de estas sesiones. "Algunas saben mucho de historia, otras son creativas... Lo importante es que nos enriquecemos las unas con las otras", destaca Mascaró.
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