21 feb 2020

Ir a contenido

UNA HISTORIA DE HORTA-GUINARDÓ... Jardines de Mas Ravetllat

Tres hectáreas verdes

Los jardines de Mas Ravetllat fueron un laboratorio donde se producían fármacos contra la tuberculosis el siglo pasado Comienzan las obras para convertir la zona en un gran parque

BEATRIZ PÉREZ / BARCELONA

El palacete Mas Ravetllat-Pla del Guinardó (avenida de la Mare de Déu de Montserrat, 114) es, hoy por hoy, un museo de antigüedades que acoge más de 800 piezas. Ubicado en una finca de tres hectáreas y media, este edificio de estilo neoclásico de principios del siglo XX abrió al público el año pasado y se prevé que las obras para transformar sus enormes y esplendorosos jardines en un gran parque urbano arranquen en el primer trimestre del próximo año.

"Los jardines se construyeron con la casa, en 1926", explica Juan Ramón Ferrero, presidente de la Fundación Ramon Pla Armengol, gestora del inmueble. Toda la obra, casa y jardines, fue proyectada a la vez por el arquitecto Adolf Florensa, quien hizo también otros emblemáticos edificios de Barcelona como la Casa Cambó, en la Via Laietana. "Ahora están abandonados, pero en su día iban en consonancia con el esplendor de la casa", prosigue Ferrero. Tanto era así, que cuatro jardineros se dedicaban por completo a su cuidado durante seis días a la semana, de lunes a sábado.

Pero la mayor peculiaridad de estos jardines es que fueron utilizados como laboratorios por el doctor Ramon Pla Armengol y el veterinario Joaquim Ravetllat Estech. En ellos, producían productos antituberculosos y crearon el Instituto Ravetllat Pla, en el que recibían a visitadores médicos que después vendían los fármacos a otros países.

"En los jardines estaban los establos de los caballos a los que se les inolucaba el bacilo de Koch", cuenta el presidente de la Fundación Ramon Pla Armengol. "El animal creaba sus anticuerpos y con ello se fabricaba un suero contra la tuberculosis". Años después, el edificio principal pasó a ser utilizado como vivienda de Núria Pla, hija del doctor Pla y pionera de la farmacéutica y del coleccionismo en Catalunya. Tras la guerra civil, la mujer volvió a levantar el laboratorio y lo hizo funcionar hasta los 80. Vivió en el Mas-Ravetllat hasta que murió en el 2011. Tenía 94 años. En los jardines, cuenta Juan Ramón Ferrero, había valiosas estatuas vendidas por Núria Pla, balaustradas, un monumento dedicado al padre (que se mantendrá) y hasta un huerto. Todavía se conservan árboles más antiguos que la casa y catalogados por el ayuntamiento.

De cara al mar

Los jardines están ubicados en la parte sur del palacete, de cara al mar. De hecho, desde el balcón que da a ellos se puede obtener una bonita vista del MediterráneoMercedes Vidal, regidora del distrito, explica que las obras que dentro de unos meses empezarán en los jardines (propiedad del ayuntamiento) responderán a criterios de "proximidad" y "biodiversidad". "Es un proyecto muy ambicioso debido a la magnitud del terreno", matiza. Por eso, la intervención no podrá ser acabada durante esta legislatura.