EMPUJE AL PATRIMONIO LOCAL

Barcelona impulsará el valor urbanístico y arquitectónico de sus barrios

El ayuntamiento pretende romper con el modelo único de diseño del espacio público

"Antes la gente se identificaba con su entorno, pero eso ya no sucede", alerta Mòdol

La Casa Roviralta, conocida como el Frare Blanc, uno de los edificios emblemáticos de la avenida del Tibidabo. 

La Casa Roviralta, conocida como el Frare Blanc, uno de los edificios emblemáticos de la avenida del Tibidabo.  / JORDI COTRINA

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / BARCELONA

La globalización afecta a todos los aspectos de la sociedad generando patrones idénticos en distintas ciudades del mundo. También a nivel local la arquitectura y al urbanismo adolecen de un cierto monoteísmo a la hora de establecer modelos de diseño. Eso, según el concejal Daniel Mòdol, no sucedía en tiempos en los que Barcelona estaba en construcción. Cuando Maragall y los suyos tuvieron que darle la vuelta a todo. “Antes la gente tenía un sentimiento de pertenencia, se identificaba con su entorno. Es ya no sucede”. El nuevo equipo de Arquitectura, Paisaje y Patrimonio se ha puesto como objetivo recuperar ese orgullo de ciudad. ¿Cómo? Explotando las peculiaridades de cada distrito, de cada barrio. “Porque no puede ser que en el paseo de Gràcia y en la Rambla del Carmel te encuentres con el mismo banco”.

El objetivo del edil socialista, arquitecto y urbanista de profesión, no es otro que el de “generar criterios propios” a la hora de modificar la ciudad. Para ello, no solo se analizarán las características de cada zona de la capital catalana, sino que se empezarán a proteger “entornos urbanos”. Por ejemplo, la avenida del Tibidabo. O Montbau. Un paradigma de desastre, a ojos de Mòdol es la reforma de la Diagonal, en la que se instaló un “panot (baldosas) y una iluminación que son un desastre”.

CARTA DE PAISAJE URBANO  

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Para todo ello, el ayuntamiento prepara una carta del paisaje urbano, una herramienta propia del Govern y de las diputaciones pero insólita en los consistorios. Su cometido es “establecer pautas de protección e intervención” de espacios públicos, y para ello se han elegido 10 rincones de la ciudad (se empezará por el barrio de la Clota, en Horta-Guinardó), que se analizarán desde el punto de vista de la historia, la biodiversidad y la transformación reciente para que cualquier actuación tenga en cuenta su singularidad. La concejalía que dirige Mòdol dispone de 3,7 millones de euros en el 2017 para impulsar “la mejora de la calidad arquItectónica y patrimonial de la ciudad”. Eso incluye la creación de rutas arquitectónicas al margen de la del modernismo. El racionalismo, por ejemplo, corriente de los años 20 de la que destaca el pabellón de Alemania.  

El recuerdo de Maragall no ha sido gratuito. En la etapa del alcalde olímpico se creó la campaña ‘Barcelona, posa’t guapa’, que entre 1985 y el 2009 logró rehabilitar cerca de 27.000 edificios, un tercio del total. El concejal del PSC ha puesto como ejemplo esta iniciativa que en esos 25 años destinó más de 100 millones de euros a la reforma de fachadas. También ayudó, en el año 2000, la creación del catálogo del patrimonio histórico y artístico. La idea de Mòdol es bajar el concepto de reforma a la calle, para que cada distrito sea un lugar peculiar y único. Hay un dato que ayuda a entender este fin: no hace ni 100 años que Sarrià y Vallvidrera forman parte de Barcelona. Una suma de pequeños y peculiares pueblos a preservar.