19 feb 2020

Ir a contenido

CULMINACIÓN DE UNA LARGA REIVINDICACIÓN

Rubianes tiene por fin su plaza en Barcelona

Barcelona aprueba de forma definitiva dedicar, al fin, una de las nuevas 'placitas' del Paral·lel al actor

Otra de las plazoletas de la avenida se dedicará a Joan Viladomat, mientras el resto seguirán sin nombre a la espera de consenso

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

RICARD FADRIQUE

Rubianes tiene por fin su plaza en Barcelona
Rubianes tiene por fin su plaza en Barcelona

/

No hará falta recurrir a L'Hospitalet, como propuso Jose Corbacho tras la llamada irreverente de Rubianes desde el más allá en la última esquela publicada por sus 'viudas' este 1 de marzo, día del séptimo aniversario de su muerte; o del día que nos mandó a todos a tomar viento, según palabras de sus 'viudas' (muy suyas, las viudas y las palabras). El primer teniente de alcalde y presidente de la Ponencia del Nomenclátor, Gerardo Pisarello, firmó este martes el expediente que otorga definitivamente la denominación de Pepe Rubianes a la placita -ejem- del Paral·lel, donde se encuentran las calles de Marquès de Campo Sagrado y de Viladomat. En los papeles municipales -ratificados con la firma de alcaldesa, el último trámite, este mismo viernes- lo llaman "espacio" o "plano" ya que no llega plaza, pero la polémica sobre la reforma urbanística de la avenida es un debate ya superado, por irreversible.

Sus gamberras 'viudas' dieron en su última y ya esperada esquela voz a su añorado Pepe, no se sabe si a través de una güija. "Hace siete años que espero que la plaza que me prometieron los alcaldes Hereu y Trias y nada de nada! Si lo llego a saber, no me muero! Colau, guapa, enróllate", escribía el fantasma (con cariño) de Rubianes, seguramente al único hombre al que la alcaldesa perdonará llamarla "guapa" (a él se le perdona ser políticamente incorrecto).

No solo no se ofendió por el 'guapa', sino que que cogió el guante y no tardó en responder, vía tuit: "¡No nos olvidamos, Pepe! Estamos en ello, no seas impaciente". Fue entonces cuando se sumó a la conversación Corbacho: "Si Ada Colau y Barcelona no ven claro ponerle a una calle el nombre del gran Pepe Rubianes, en L'Hospitalet estaremos encantados".

Y COLAU SE ENROLLÓ

Pero Colau se enrolló. La ponencia en la sesión celebrada este 8 de noviembre informó favorablemente a continuar con la tramitación del expediente para que Rubianes tuviera un espacio con su nombre en su ciudad, expediente que llevaba desde el 2014 en un cajón a la espera de llegar a un acuerdo para el resto de 'placitas' que se antoja complejo. Solo hay consenso para la de Rubianes y la que se dedicará al compositor catalán Joan Viladomat, así que, tras el recordatorio de Rubianes, el consistorio decidió separar los expedientes para agilizar el bautizo.

"Con Pepe Rubianes queremos recuperar la memoria de los barceloneses llegados de todas partes, que han definido la identidad plural de Barcelona. Queremos honrar también la creatividad y el humor crítico con el poder y con los poderosos, que nos vacuna contra la arrogancia y nos acerca a los otros", asegura Pisarello"En el octavo aniversario esperamos poder celebrar con sus viudas que sus llamamientos desde el más allá han tenido efecto", concluye el primer teniente de alcalde (la asignación del nombre está firmada, pero falta colocar la placa que lo materialice).

DE CARPETA EN CARPETA

La decisión de dedicar "algún espacio de Barcelona" al cómico se tomó en marzo del 2009, en época Hereu, muy poco después de su muerte, cuando pasó a la carpeta de "Nombres aprobados a la espera de encontrar un espacio adecuado". Además de decidir el dónde, según las normas de funcionamiento de la Ponencia para no tomar decisiones en caliente, no se puede poner el nombre de ningún personaje a un espacio si no hace como mínimo cinco años de su muerte (a no ser que el difunto tuviera una Medalla de Oro de la ciudad, entonces, sí). No era el caso, claro, así que las 'viudas' de Pepe esperaron pacientes hasta el 2014, cuando el expediente Rubianes superó la obligada cuarentena y cambió de carpeta y de cajón, a la espera, entonces, de encontrar para el resto de plazoletas sin nombre otros "personajes relacionados con la esencia teatral de la avenida".

En febrero del 2014, cuando faltaba un mes para que se cumplieran los cinco años de su muerte y según la normativa ya se podía tomar una decisión con la suficiente perspectiva, EL PERIÓDICO impulsó una campaña para pedir al entonces alcalde, Xavier Trias, rindiera homenaje a Rubianes con una calle. La iniciativa recibió en pocos días 20.000 firmas de apoyo. 

Unos meses más tarde, en diciembre de ese año, un pleno del Eixample aprobó con los votos a favor de todos los grupos municipales excepto el Partido Popular que la 'placita' frente al centro cívico Cotxeres Borrell recibiera el nombre del querido humorista. Superar el famoso "la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás", entre otros, era demasiado para el equipo de Fernández Díaz.