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LA HISTORIA DEL ENCLAVE

El fantasma de Don Paco

El teatro se levantó en 1900 como Delicias y fue derribado en 1988 como teatro Martínez Soria, en homenaje a su último propietario

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Representación de ’La Casa de Bernarda Alba’ en el Talia en 1976, con un rompedor Ismael Merlo haciendo de Bernarda.

Representación de ’La Casa de Bernarda Alba’ en el Talia en 1976, con un rompedor Ismael Merlo haciendo de Bernarda.

Construido en el año 1900 con el nombre de Delicias, el Talia fue el segundo teatro construido en el Paral·lel, después del Espanyol (el más antiguo, levantado en 1892). El local fue alternando temporadas de teatro y de cine, hasta que fue comprado por el cómico Paco Martínez Soria, 'Don Paco', quien decidió centrarse exclusivamente en el teatro. "El Talia que reivindicamos es el que programaba a Tete Montoliu en 1962", ejemplifica Toni Oller, presidente de la entidad, centrada en recuperar la memoria del espacio (y de la avenida en general), quien bromea también sobre el "fantasma" de Paco. "La memoria de Martínez Soria que queremos rescatar no es la casposa, sino la del empresario que en 1976 programó 'La Casa de Bernarda Alba' con un rompedor Ismael Merlo haciendo de Bernarda", prosigue el activista cultural.

Por el escenario del Talia en sus 88 años de historia, y ante las 1.000 localidades que tenía su platea, pasaron nombres como La Bella DoritaNacha Guevara -en la asociación aún conservan el programa de mano del espectáculo 'Nacha de noche'- Paco Morán o el propio Martínez Soria (cuyo carnet de la CNT de 1937 fue encontrado este verano en el archivo de Salamanca).

UNA HISTORIA DE CAMBIOS

El espacio ha pasado a la historia como Talia (Google maps aún lo recuerda así), pero el teatro en el número 100 del Paral·lel tuvo múltiples nombres antes y después. Cuando nació en el 1900 -recuerdan desde la asociación que batalla para que no se pierda su memoria-, se programaban zarzuelas tanto en catalán como en castellano. Seis años más tarde y manteniendo su perfil, pasó de llamarse Delicias a Lírico. 

Fue en 1924, y hasta 1982, cuando se llamó Talia (el nombre que recibió durante más años), pese a que muchos lo recuerdan como teatro Martínez Soria, nombre con el que se bautizó en 1982 y que mantuvo hasta su derribo en 1988, en honor a su último propietario.

'TRISTE' FINAL

El historiador local Miquel Badenes, autor de 'El Paral·lel, història d'un mite' (1998), recuerda los últimos días en pie del teatro: "Fue lamentable la prisa que se dieron para demolerlo. ¡Si Don Paco levantara la cabeza! Triste final el del Talia-Martínez Soria al ser vendido por la familia a una inmobiliaria, que se apresuró en derribarlo, convirtiéndolo en un solar mal cerrado a la espera de lograr una recalificación urbanística que les permita edificar a su conveniencia", escribía, visionario, Badenes.