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ESPACIO GANADO POR LA CIUDADANÍA EN SANTS-MONTJUÏC

Can Batlló ya tiene vecinos

La FAVB entrega las llaves a las 28 familias del bloque levantado por su cooperativa de vivienda, el primero de la nueva vida del recinto fabril

Se trata de la última promoción de la ciudad de pisos de compra sobre terreno público, un modelo rechazado por el equipo de Colau

Helena López

Los pequeños Otger y Guifré miran los terrenos de Can Batlló desde el balcón de su nueva casa, junto a Ares, su madre, este sábado. / ALBERT BERTRAN

Los pequeños Otger y Guifré miran los terrenos de Can Batlló desde el balcón de su nueva casa, junto a Ares, su madre, este sábado.
La promoción privada de 130 viviendas privadas con piscina comunitaria que se están levantando en Can Batlló.

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Guifré y Otger intentan abrir la puerta con la llave que les acaban de entregar en la portería, antes de escalar los seis pisos que les ha tocado subir a pie. La compañía eléctrica no ha cumplido y aún no funciona el ascensor. Pese a que para ellos es un juego, que no acaban de saber resolver porque hacer girar una llave desconocida no es tarea fácil para unos niños de dos y cuatro años, lo vivido es bien real. Su familia es una de las 28 que este sábado han recogido los llaves de su nuevo hogar, en el 75 de la calle de la Constitució. Son los primeros vecinos del nuevo Can Batlló

Entre Ares, su madre, y Enric, su abuelo, abren la puerta y los dos pequeños corren a levantar la persiana del comedor. Tras ella, unas espectaculares vistas del majestuoso recinto fabril, para el que este sábado es un día marcado en rojo. Con el cierre de los talleres, en los que trabajaban 2.000 personaslos barrios de Sants y La Bordeta fueron perdiendo músculo comercial hasta llegar a una situación en algunas calles agónica, que esperan revertir con la llegada de nuevos vecinos, que no son tan nuevos. Uno de los requisitos para optar a esta promoción impulsada por la cooperativa de vivienda de la FAVB era ser familias jóvenes y del barrio.

Es el caso de David Jara, el padre de Guifré y Otger, nacido en la misma Constitució, donde ahora vivirán sus hijos. "Es volver a mis raíces", explica el joven. La historia de Ernest Medina es similar. Él también es vecino del barrio e hijo de otro histórico del Centre Social de Sants. "Estamos muy ilusionados. Ha sido un proceso largo que ha durado tres años", apunta el joven. Su hijo Éric, de tres años, no para de corretear entre las familias que charlan durante el refrigerio para festejar la entrega de llaves. Hay tantos cochecitos de bebé y niños con patinete, que alguien ajeno que pasara por allí podría confundir la celebración con un cumpleaños infantil. 

El pequeño Éric ha entrado a su nueva casa por primera vez. "Lo primero que ha hecho ha sido descalzarse y correr por toda la casa. Está muy contento porque aquí tendrá parquet y podrá jugar mucho sin zapatillas. En el piso en el que vivimos ahora hace un frío que pela", explica Vanessa, su madre.

ALTERNATIVA A LOS ALQUILERES IMPOSIBLES   

Adriana es madre de dos hijas, Joana, de cinco años, y Èlia, de dos y medio. Ni ella ni su pareja son nacidos en Sants, pero llevaban varios años viviendo en él, hasta que un día vieron en un anuncio de la promoción impulsada por la FAVB y se interesaron enseguida. "Vivíamos de alquiler y ahora los alquileres están imposibles. Comprar este piso era una oportunidad. Nos apuntamos al sorteo y tuvimos suerte. Y estamos muy contentos, claro", cuenta la mujer. La ya famosa burbuja del alquiler que vive la ciudad y convierte en más baratas las hipotecas que los arrendamientos. 

Pese a su trascendencia -el vecindario de Sants lleva reivindicando Can Batlló más de tres décadas-, y la presencia de la concejala del distrito, Laura Pérez, el acto de este sábado no fue anunciado en la agenda municipal, en la que se detallan un sinfín de actividades en las que participan todos y cada uno de los concejales del gobierno. Eso tiene una explicación clara, el equipo de Colau no quiere hacerse la foto, vincularse, a un modelo de vivienda que no es el suyo. La promoción de la FAVB, levantada en suelo público a cambio de cinco pisos que se reserva la administración -la finca tiene un total de 33 viviendas, 28 más cinco-, es de venta. Se trata de una promoción de protección oficial que los nuevos vecinos han comprado, con lo que a la práctica deja de ser parque público de vivienda. El último bloque levantado en Barcelona con ese modelo.     

LOS ÚLTIMOS DEL VIEJO MODELO

El bloque inaugurado -de mentirijilla por la falta de luz- este sábado es el primero de las muchos -y de muy distintos perfiles-, que se irán encadenando en los próximos años. En los terrenos antaño fortificados y propiedad de la familia Muñoz Ramonet hay planificadas unas 850 viviendas de promociones privadas (291 con protección oficial), y 291 pisos de promoción pública.

Justo en el solar de al lado de la promoción de la FAVB está a punto de empezarse a levantar la cooperativa de vivienda La Borda, en régimen de cesión de uso. Estas sí siguiendo el modelo de vivienda del actual equipo de gobierno. Serán 28 vecinos más, también la mayoría familias -unidades de convivencia- jóvenes.

Están ya prácticamente acabadas -serán las próximas en inaugurarse- dos promociones levantadas por el patronato municipal de la vivienda, de 26 pisos cada uno, en régimen de alquiler asequible y derecho a superficie. Una una de ellas en la entrada del recinto, donde en las primeras épocas de la recuperación ciudadana, hace cinco años y medio, había un cuidado huerto. En la vallas que protegen la entrada a la casi concluida obra municipal, el inquietante cartel en el que se lee "recinto controlado" sobre la bandera gitana. 

La obra de los 130 pisos de promoción privada, pero con protección oficial, con piscina comunitaria y jardín privado, impulsados por la constructora Corp están también muy avanzados. Y el 98% vendidos sobre plano, según su página web.   

Si nada falla -está previsto que en el 2019 estén construidas todas las viviendas, y el nuevo barrio de Can Batlló -el 25% del suelo de la Bordeta-, será al fin un barrio habitado, en el que convivirán los numerosos y pioneros proyectos sociales y de economía solidaria que ya se desarrollan, con vecinos de procedencias muy diversas. Desde las clases más altas que ocuparán los pisos privados, en la suerte de Diagonal Mar en la que se convertirá la parte que toca a la Gran Via, hasta las familias realojadas en los pisos sociales. 

Apuesta por la covivienda

Si el modelo de protección oficial de venta está a las antípodas del modelo Colau, el de la cooperativa La Borda, en el solar de al lado, ha sido inspirador para el consistorio. El ayuntamiento ha anunciado que sacará a concurso público la adjudicación de siete solares municipales en toda la ciudad para impulsar la covivienda, siguiendo su estela. Se trata de un concurso restringido a cooperativas que fomentan nuevas formas de acceso y de relación con la vivienda protegida.

“La creación de puestos de vida comunitaria tiene demanda, y desde el Gobierno municipal queremos potenciarla”, puntualizó el día en que se hizo público el anuncio el concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, quien destacó que esta iniciativa va dirigida, sobre todo, al colectivo de jóvenes y también al sénior.