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TRANSFORMACIÓN DE CIUTAT VELLA

Enclave de futuro incierto

Colau ha salvado dos situaciones similares en el Raval, en Can 60 y en el Espacio del Inmigrante, adquiriendo los inmuebles

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Entrada principal del gimnasio Sant Pau, en la ronda de Sant Pau.

Entrada principal del gimnasio Sant Pau, en la ronda de Sant Pau. / RICARD CUGAT

El caso del gimnasio de la Ronda de Sant Pau requiere contexto. Es más fácil entenderlo abriendo el foco. Los propietarios de este edificio situado en una de las entradas del Raval lo son también de las fincas que lo flanquean y de los edificios traseros, con entrada por la calle de Reina Amàlia. Edificios cuyas escaleras muestran hoy por hoy un aspecto sórdido, totalmente abandonadas. La cara más dura del Raval. Fuentes de la propiedad confirman que cuando se fueron acabando las rentas antiguas de los viejos inquilinos los fueron vaciando, pero duraron poco vacías. Las ocuparon. La propiedad denunció y desalojó. Volvieron a ocupar, y así siguen, en unas condiciones pésimas.

Además, el gimnasio es solo de dos plantas, y podrían levantarse varias encima, algo que puede convertirse en una oportunidad en un barrio denso y con pocos espacios donde construir. Pero, ¿una oportunidad para qué? "Somos propietarios de estos edificios desde hace más de 20 años. Si hubiéramos querido especular con ellos ya lo habríamos hecho. Pero es nuestra propiedad y queremos cobrar nuestro alquiler", defiende una voz de la propiedad.

DOS PÁJAROS DE UN TIRO

Los defensores del gimnasio lo ven como una oportunidad para el ayuntamiento de matar dos pájaros de un tiro. Comprando (o expropiando) el conjunto de inmuebles se podría, por un lado, salvar el gimnasio -convirtiéndolo en municipal- y, por el otro, ganar 80 pisos de alquiler social que tanta fatal hacen en el barrio. Pese a que la petición puede sonar a descabellada dado el valor económico del suelo en un lugar tan goloso, en la frontera con el revalorizado Sant Antoni, a pocos metros del edificio okupado La Rimaieta, no sería la primera vez que el actual equipo de gobierno opta por esta opción. En los últimos meses el distrito ha resuelto dos situaciones muy similares en el Raval de esta forma: Can 60 y el Espacio del Inmigrante. 

En ambos casos, eran fincas en las que había, por un lado, un proyecto social importante para el barrio, y, por el otro, viviendas muy precarias, a la espera de reorientar el futuro de los edificios. El Ayuntamiento de Barcelona optó por la compra para, por un lado, conservar los proyectos sociales en un barrio en el que hacen tanta falta y, por el otro, ganar parque de vivienda social, uno de los principales objetivos del actual equipo de gobierno tanto del distrito como de la ciudad.

CUESTIÓN PRESUPUESTARIA

Comprar se presenta como una manera fácil de mantener la función social del espacio -unos terrenos privados- en un barrio en el que el equipo de gobierno del distrito en los últimos días ha tenido que afrontar dos golpes duros: el derribo del Arnau y la negativa de la Generalitat de echarles un cable para impedir la construcción de dos nuevos hoteles de lujo junto a las Drassanes. 

Fuentes municipales aseguran ser conocedores, reconocer y valorar el importante papel social que el gimnasio ahora en peligro tiene en el barrio, y estar mediando con la propiedad para llegar a un acuerdo. No pronuncian la palabra compra. La propiedad lo confirma: el ayuntamiento media para sellar una prolongación del contrato por dos años más. Es un secreto a voces, sin embargo, que tanto Barcelona en Comú, como ERC y la CUP en el distrito -los tres partidos con los que ha hablado la cooperativa- estarían dispuestos a adquirir las distintas fincas -la CUP optaría por la expropiación-, pero al elevar la petición a la Casa Gran, toparían con la (encallada) negociación de los presupuestos, y no está el patio para pactos. Dos años más de contrato darían margen para la negociación interna.

Los socios de la cooperativa, aunque quizá un poco tarde -con una orden de desalojo en la nuca-, han hecho los deberes y tienen un plan de viabilidad. "Solo necesitamos tiempo. Con contratos de año en año, como teníamos hasta ahora, era muy difícil invertir en un proyecto", concluyen. La propiedad asegura que en breve -en pocos días tienen el juicio previo al lanzamiento de enero-, les dará una respuesta. Son muchos y tienen que hablarlo antes entre ellos.