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La chimenea sigue en su sitio

Massimo Dutti restaura exhaustivamente el edificio donde vivió Ramon Casas y que luego albergó el local de Vinçon

Natàlia Farré

La famosa chimenea que Josep Pascó proyectó en 1902 para el comedor de la casa familiar de Ramon Casas y que ahora luce en Massimo Dutti.

La famosa chimenea que Josep Pascó proyectó en 1902 para el comedor de la casa familiar de Ramon Casas y que ahora luce en Massimo Dutti. / FERRAN NADEU

La tienda presume de modernismo y de tener la salida de emergencia  más bonita del mundo

La chimenea sigue en su sitio. El mismo que ocupa desde 1902. Hierro forjado, piedra tallada y un monstruo con girasoles por ojos. Una invitación a la fantasía que Josep Pascó proyectó a principios del siglo XX para calentar el comedor de la familia de Ramon Casas. Así que la chimenea primero vivió el modernismo del pintor. Para luego ver desfilar, allá por los 50, los mejores vestidos que se confeccionaban en el país, los que salían de las manos de Asunción Bastida, una de los llamados cinco grandes de la alta costura española. Con el tiempo pasó a ser la chimenea de Vinçon (de hecho, aún lo es en el imaginario de la ciudad). Aquella que todo el mundo subía a ver en la primera planta. La que lucía entre mesas y sillas de factura moderna y firmas de prestigio. Porque lo de Vinçon era el diseño, por supuesto, pero el mejor diseño que nunca exhibió fue el de Josep Pascó. Lo dicho, la chimenea sigue en su sitio. Pero ahora luce, si cabe, mejor que hace un siglo. Limpia y totalmente restaurada. Y al igual que ella, todo su entorno.

FERRAN NADEU

Uno de los rincones del piso noble de la tienda.  

La chimenea es el 'must' de la casa Casas Carbó. Pero no es lo único que el edificio tiene para admirar. Hay mucho más. Por algo es una finca protegida, tanto el exterior como el interior. Ello significa que nada se toca sin el permiso y la aprobación del Servei de Patrimoni. Si no, que se lo pregunten a Evaristo Saenz-Chas, director de imagen de Massimo Dutti y el encargado de supervisar la exhaustiva (e impecable, dicho sea de paso) restauración que la firma ha llevado a cabo en el edificio antes de abrir el que es su último local hasta el momento. Una megatienda de 2.800 metros cuadrados, ecoeficiente, tecnológicamente avanzada y, lo que es mejor, ¡modernista! Se ha recuperado todo lo original recuperable. Y todo, bajo las directrices de Patrimoni, desde la reparación del suelo de madera de roble de la planta noble hasta los herrajes de las ventanas. También los arrimaderos de cerámica. Y el piso de mosaico. Además del fantástico artesonado de la escalera que sube a la tercera planta. Todo, todo. Incluso el patio.

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La entrada principal; ahora, salida de emergencia.

Patrimoni ha decidido y los de Massimo Dutti han obedecido. Vean si no: Saenz-Chas encargó un proyecto para el patio exterior, el mismo donde Ramon Casas tenía su estudio, a unos paisajistas ingleses. La propuesta era magnifica pero fue rechazada, demasiado orgánica y demasiado gaudiniana para un espacio que ni es del genio de Reus ni tiene las ondulaciones de la Pedrera. Se optó por algo más noucentista, como las grandes macetas de terracota que ahora se pueden apreciar mientas se goza de la fachada posterior de la casa Milà o del mural que Casas pintó en la vecina casa Codina y que se aprecia a través de la tribuna. Pero el exterior no es el único patio del edificio, ni la chimenea lo único que deja a uno boquiabierto. Ahí está la entrada principal: techo estocado, molduras de cerámica con filigranas, puertas de hierro forjado y lámparas modernistas, amén de una imponente escalera de mármol con un fantástico patio interior escondido. Antaño se usaba para entrar. Ahora es la salida de emergencia más bonita del mundo. Una salida que a falta de poder usar, se puede visualmente disfrutar camino de lo que antaño fue comedor y ahora luce, además de la chimenea, complementos de mujer y esculturas de arte.

LOS PAPELES DE MARISCAL

FERRAN NADEU

El patio exterior del local.  

Sí. En Massimo Dutti hay moda, cómo no, pero también hay rincones para la creación plástica. No en vano, la finca siempre ha vivido conectada al arte y al diseño. De manera que hasta Navidades lucen cinco esculturas de Laurent Martin Lo. Luego el espacio será cedido a otro artista. Cuatro miniexposiciones al año. También hay colección permanente. La formada con los trozos de papel de pared diseñados por Mariscal y que Saenz-Chas pudo recuperar después de que todos los nostálgicos arrasaran con él el último día de vida de Vinçon. Están enmarcados y salpican paredes, vestidores o espacios muertos del local junto con algunos bocetos, también rescatados, de Asunción Bastida.

"El objetivo y el compromiso de la restauración eran ser muy pulcros con Patrimoni porque se quería recuperar la originalidad del espacio de la mejor manera posible", afirma Saenz-Chas. Propósito conseguido. Con nota.