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DOBLE MANIFESTACIÓN EN LA CALLE DE BENAVENT

Nueva confrontación entre vecinos y okupas en Les Corts

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Frente al acceso 18, puerta 45 del Camp Nou, la tranquila calle de Benavent. Tranquila... hasta este fin de semana, cuando la protesta vecinal por la ocupación por parte de un grupo de jóvenes de una finca abandonada en el número 25 de la misma ha provocado escenas surrealistas. No es habitual que las concentraciones frente a los espacios okupados de la ciudad estén protagonizadas por vecinos contrarios a los mismos, como ha sucedido este fin de semana en Les Corts.

Un fin de semana que ha acabado con una denuncia por violación del domicilio interpuesta por ese colectivo okupa contra los dos vecinos que el mediodía de este domingo han entrado en la finca de la discordia, que ya ha pasado a la historia del movimiento en Barcelona como 'La Benaventurada'.

Los jóvenes cuentan que entraron por primera vez en la finca abandonada hace años el día 11 y anunciaron la okupación cuatro días más tarde (método habitual para afianzarla y evitar un desalojo exprés). Tras el anuncio en las redes sociales, la asociación de vecinos del Camp Nou se activó en su contra. "Este es un barrio tranquilo, no queremos problemas", resume su posición Anna Ramon, presidenta de la entidad vecinal.

"Aseguran que quieren un espacio para hacer actividades, pero ya hay otros legales en el barrio para para eso", prosigue la mujer. Su posición es compartida por muchos, que han colgado pancartas en contra en varios balcones.

PULSO DE VARIOS DÍAS

El conflicto estalló el viernes por la mañana, cuando un grupo de operarios empezó a tapiar el lugar, que en aquel momento estaba vacío y colocó a vigilantes de seguridad en la puerta para que nadie pudiera pasar. Esa noche, los impulsores de la ocupación convocaron vía redes sociales una concentración de protesta por un desalojo -que no llegó a ser tal porque entonces había nadie dentro- sin orden judicial. Al enterarse de la convocatoria, los vecinos contrarios organizaron a su vez una contramanifestación para mostrar su rechazo a los jóvenes. Hubo tensión entre ambas partes -se situaron unos en cada lado de la calle-, pero la situación quedó ahí. 

Pero este domingo, mientras CiU, PP y C's arremetían contra Colau por su tolerancia con las okupaciones (el edil del distrito, Agustí Colom, no ha querido intervenir al ser una propiedad privada), los ánimos han vuelto a encenderse. Al saber de una nueva concentración convocada por los jóvenes para tratar de tomar la finca, dos vecinos contrarios han entrado en la misma por el terrado para evitarlo. Afirman que lo han hecho con permiso del dueño, pero se han llevado la sorpresa de que la casa, pese a estar tapiada y vigilada por dos hercúleos hombres, no estaba vacía. Cuatro jóvenes aguardaban en el interior para blindar la okupación. Ha sido entonces cuando se han vivido escenas que rozaban lo esperpéntico, cuando los vecinos han colgado una pancarta en el primer piso, mientras desde el segundo los okupas contestaban con otra. La escena era contemplada desde la calle por otros residentes y por la policía, que finalmente ha intervenido reventando la entrada tapiada y desalojando a todos sus ocupantes. 

A partir de las siete de la tarde, unas 80 personas se han manifestado contra el desalojo y han terminado frente a la finca, donde han lanzado huevos y pintura a los vigilantes de seguridad privada que la custodiaban.