Entrevista a Boaz Kogon

"Los barceloneses no conocen los avances que ha hecho la ciudad en I+D"

El responsable en innovación de RMIT Europe solicita más apoyo para los proyectos emergentes en investigación y desarrollo

EL PERIÓDICO realiza, en colaboración con Barcelona Global, una serie de entrevistas a profesionales internacionales que han escogido vivir y trabajar en Barcelona. Se trata de personas nacidas y formadas en el extranjero que por su experiencia, formación, capacidad emprendedora y creatividad aportan valor añadido a la economía global y pueden ofrecernos otra visión de la ciudad.

Boaz Kogon.

Boaz Kogon. / RICARD FADRIQUE

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JOAQUIM ESTREMS / BARCELONA

Nacido en Melbourne (Australia) hace 44 años, Boaz Kogon vivió en Perth, Tel-Aviv, Auckland y Praga antes de mudarse hace 9 años a Barcelona, donde reside con su esposo y su hija. Actualmente es responsable de Innovation and Engagement en Europa para Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT), una universidad australiana de dimensión global con sede europea en Barcelona, aunque hasta hace pocos meses y durante los últimos 8 años fue responsable de Strategic Development en el ICN2 (Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia).

-¿Por qué decidió venir a Barcelona? Mi pareja y yo vivíamos en Praga y pensamos en empezar una nueva vida mudándonos a otra ciudad europea agradable para vivir, bien comunicada y con oportunidades laborales. Decidimos probar en Barcelona por una cuestión idiomática, ya que como teníamos que aprender un nuevo idioma, el castellano nos pareció más útil al abrir más puertas en otros países. Debido a la crisis hemos tenido que hacer un gran sacrificio económico para quedarnos, ya que nos gusta mucho el estilo de vida de aquí y nos hemos sentido muy acogidos, pese a las barreras y retos que existen para que un extranjero se establezca en la ciudad.

- Ha vivido en muchos países, ¿qué es lo mejor de esta ciudad? Barcelona tiene mejores infraestructuras que otras ciudades del mundo, el sistema de transporte público es fantástico. Aquí no conduzco. Es muy cómodo moverse por la ciudad tanto en metro como en autobús e incluso con el Bicing, a diferencia de otras ciudades como Londres. Otro aspecto muy positivo es que sus puntos de interés están muy dispersados, no hay una zona de ocio, una de negocio y lo demás son suburbios, sino que cada barrio tiene su encanto. La ciudad no permite que te aburras, siempre puedes hacer de todo en sitios distintos.

-Pero, ¿qué aspectos de la ciudad hay que mejorar? La burocracia ha sido lo más frustrante. Es compleja debido a la enorme cantidad de papeleo y la poca claridad de los procedimientos, con un lenguaje muy legal y poco esclarecedor. Esto hace que los trámites y los procesos sean interminables. Me sorprendió en negativo que todos los procesos fueran en catalán, en especial para trámites con recién llegados y que el inglés fuera inexistente.

-¿Cuáles son los puntos fuertes de la ciudad en ciencia? Una de las cosas que me trajo a Barcelona fue el proyecto que tenía la Generalitat para fomentar una comunidad científica de primer nivel, liderado en su día por Andreu Mas-Colell. En general ha sido un proyecto muy exitoso, ya que se ha producido un gran cambio en la calidad y la madurez del sistema de I+D. Es un proyecto todavía joven, muy a largo plazo, y no podemos pretender estar al mismo nivel en 10 años que otros puntos de referencia del sector en el mundo. Aun así, ha sido un gran inicio, pese a la crisis económica.

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-¿Y las carencias? Hay mucha ignorancia sobre los avances que ha hecho la ciudad en I+D, el público general, los jóvenes e incluso la industria no saben de los activos que supone este proyecto. Si lo supieran estarían muy orgullosos de estar en una ciudad con un proyecto así, y estarían motivados a apoyarlo. Eso es precisamente lo que falta, mucho más apoyo de los diferentes sectores, imprescindible para el éxito del proyecto.

-¿Recomendaría a un amigo venir a vivir a Barcelona? Sí, yo le recomendaría sobre todo venir a la ciudad para pasar una temporada, no tanto para establecerse de forma definitiva.