DEBATE EN LA ENSEÑANZA

Cien años de innovación pedagógica en Barcelona

Nueve centros ideados por el ayuntamiento en 1916 introdujeron en Catalunya la hoy tan en boga renovación educativa

Alumnos de la Escola del Mar durmiendo la siesta sobre unas hamacas en la playa de la Barceloneta, que era utilizada como patio del colegio. / ARCHIVO DE GABRIEL CASAS

Alumnos de la Escola del Mar durmiendo la siesta sobre unas hamacas en la playa de la Barceloneta, que era utilizada como patio del colegio.
Edificio de la Escola del Mar, construido en 1922 y desaparecido en 1938, en los bombardeos de la Guerra Civil.
Estudiantes de la Escola del Mar escuchan música en una gramola.
Inauguración del grupo escolar Lluís Vives, el 6 de abril de 1931. 

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Tienen toda la razón quienes advierten -a veces en tono de crítica, otras tan solo a título informativo- de que todo el movimiento de innovación pedagógica que tanto revuelo está montando en las escuelas no es en absoluto nuevo. Efectivamente, muchas de las metodologías que irrumpen ahora en las aulas tienen más de cien años de trayectoria, son prácticas docentes de contrastada solvencia, estudiadas desde hace tiempo en las escuelas de Magisterio y aplicadas en mayor o menor medida durante décadas. Algunas se implantaron con éxito en un puñado de escuelas barcelonesas que empezaron a ser proyectadas hace un siglo, en 1916.

“Aquel año, el Ayuntamiento de Barcelona constituyó la Comisión de Cultura, que contó con un equipo asesor en el que el pedagogo Manuel Ainaud formó tándem con el arquitecto Josep Goday, y ambos aunaron esfuerzos para escolarizar a muchos de los niños que hasta entonces andaban todo el día por la calle”, relata Marc Cuixart, nieto de Goday y arquitecto como su abuelo. El resultado fue un patrimonio de nueve escuelas de porte palaciego (ocho de ellas aún existentes; la novena, la Escola del Mar, desapareció en 1938 con los bombardeos de la guerra civil), en las que se introdujeron las últimas tendencias del momento en educación, higiene y hábitos alimentarios saludables, explica Cuixart.

MODELO INNOVADOR Y POPULAR

El arquitecto es, junto con Joan Francesc Ainaud, nieto del otro gran promotor de este proyecto, uno de los participantes en las jornadas que el consistorio ha organizado con motivo del centenario de aquella pionera Comisión de Cultura. “Barcelona, que fue capital de la innovación educativa durante el primer tercio del siglo XX, quiere volver a liderar ese movimiento”, proclama Miquel Àngel Essomba, comisionado de Educación en el ayuntamiento de la capital catalana.

La Comisión de Cultura de 1916  construyó nueve escuelas, en las que se introdujeron las últimas tendencias en educación, higiene y hábitos saludables

El modelo pedagógico que impulsó el gobierno municipal de hace un siglo fue el de una "escuela pública y de calidad", destaca Essomba. “El objetivo era dotar a la ciudad de unos colegios laicos y públicos para los más desfavorecidos”, recuerda Cuixart. Manuel Ainaud y Josep Goday planearon la construcción de 25 grupos escolares, pero su proyecto quedó truncado con el advenimiento de la dictadura de Primo de Ribera, después de que se hubieran construido las tres primeras escuelas: la del Mar, la Farigola de Vallcarca y la Àngel Baixeras. El resto de los centros finalmente inaugurados se terminaron durante la Segunda República.

En aquellos años de principios del siglo XX, una tercera parte de la población infantil no estaba escolarizada y prácticamente todo el sistema educativo estaba bajo el control de la Iglesia. Las diferencias en el grado de instrucción entre los barrios ricos y los que tenían una población predominantemente obrera eran abismales: en Gràcia y en Sant Gervasi, el analfabetismo era del 26%, mientras que en la Barceloneta superaba el 50%.

En aquellos años del primer tercio del siglo XX,  una tercera parte de la población infantil no estaba escolarizada y la Iglesia controlaba casi toda la enseñanza

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El pedagogo y el arquitecto viajaron a los países más avanzados del momento. A Suiza, a Italia, a Suecia... Y estudiaron también el trabajo que ya se estaba haciendo en Barcelona en la Escola del Bosc de Montjuic (1914) y en los parvularios Montessori de la Via Laietana. Concluyeron que aplicarían metodologías docentes que pusieran al alumno en el centro del aprendizaje e introdujeron las últimas tecnologías de la época. "Los alumnos escuchaban música en gramolas, tenían sesiones de cine en el mismo centro o tomaban ellos mismos los registros de estaciones meteorológicas instaladas en sus patios", prosigue Cuixart.  

"Construyeron edificios que eran auténticos palacios, para que toda la ciudad viera lo importante que era la educación de sus hijos, el lugar principal que ocupaba", prosigue el nieto de Goday. "Trabajaron en colaboración con un médico, el doctor Mias, que fue el que les asesoró en cuestiones de higiene. Los colegios contaban, por ejemplo, con duchas para los alumnos, que en casa no tenían agua corriente, y fuentes de agua potable en distintos puntos de la escuela", detalla.