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Una app trata de blindar a Gràcia contra el macrocomercio electrónico

Una empresa desarrolla una aplicación gratuita para clientes y tiendas con el respaldo millonario de la UE

CARLES COLS / BARCELONA

Madrid, año 2016, es decir, ahora, aunque visto desde Barcelona es el futuro. Un hombre llega a casa. Abre la nevera y está vacía. Abre su aplicación de Amazon en el teléfono. Selecciona un gazpacho, unas chuletas de cordero lechal y algo fruta. Como los de Amazon son muy pillos, en la portada de la aplicación le recuerdan que tienen un subapartado dedicado a la vuelta al cole. Añade, por ejemplo, un plumier de tres pisos de Frozen. En dos horas tendrá su compra en casa. En una hora si paga un pequeño plus. Así muere el comercio convencional. Total, que cualquier iniciativa ‘antiamazon’ merece ser contada, y en Gràcia, el barrio con el tejido comercial más singular de toda Barcelona, están en pleno parto de una app concebida para resistir el previsible desembarco en los próximos meses de esa versión corregida y aumentada de la venta electrónica que ya funciona en Madrid.

Tras el proyecto está una empresa de matriz francesa, Toro Development, que se afincó en Taiwán, pero que a finales del 2015 decidió trasladar su sede central a Barcelona, por muchas razones, por supuesto las salariales y por el plus que para algunos especialistas supone vivir en una ciudad como esta, pero también porque es cierto, explica un portavoz de la compañía, que la estrella del Mobile World Congress ha capturado en su órbita a muchas empresas de tecnología.

GRATIS

Lo que Toro Development tiene ya a punto es Àgora Gràcia, una app capaz de dar cabida de forma ordenada y eficaz a las tiendas, cines, teatros, asociaciones y entidades del barrio. Ha habido, es cierto, otros intentos de sistematizar este tipo de iniciativas, a menudo con efectos más homeopáticos que reales, pues la inversión determina a veces los resultados. En el caso de Agora Gràcia, el proyecto ha avanzado con un combustible de alta propulsión, dos millones de euros de financiación procedentes del programa Horizon 2020 SME Instrument de la Comisión Europea. Con ese respaldo, la app es gratis para los comercios y para los clientes.

De Taiwán a Barcelona

El traslado de Toro de Taiwán a Barcelona fue celebrado como un éxito de la apuesta de la ciudad por el Mobile World Congress. La sede está desde principios del 2016 en la calle de Còrsega, en la frontera de Gràcia. Trabajan en ella especialistas de hasta siete nacionalidades. En una de las salas hay un futbolín para destensar, casi un icono de las empresas tecnológicas locales, pero es una firma procedente de oriente, incluso por su nombre, que nada tiene que ver con los astados. La bautizaron así por la parte más apreciada del atún en la elaboración del sushi.

Las opciones que ofrece la app, disponible por ahora para sistemas android y para IOS a partir del 2017, son muy variadas. Los restaurantes, por ejemplo, pueden colgar cada día la foto del menú, o crear una tarjeta electrónica de fidelización de clientes, esas que en papel siempre terminan traspapeladas. Las tiendas pueden colgar sus catálogos, enviar notificaciones, enlazar con la web si disponen de ella… Las posibilidades de interaccionar, en realidad, no tiene más destino que crecer con el tiempo en función de las necesidades de los comercios y los usuarios, explica Miguel Bonilla, según su tarjeta de presentación Onboarding Manager de la empresa.

LA BATALLA, EN CIFRAS

¿Por qué Gràcia? Bonilla responde que es un barrio con unas características muy especiales que le hacen perfecto para dar el primer paso. Tiene una riqueza comercial envidiable, sobre todo de pequeñas tiendas, en las que a menudo quien está tras el mostrador es directamente el dueño del negocio. Es un barrio al que se le supone, y seguramente es así, un nivel intelectual alto. A los comerciantes de Gràcia no cuesta convencerles de que solo unidos pueden competir contra gigantes como Amazon u otras grandes corporaciones que aterrizarán dispuestas adominar la venta a través de internet. Las cifras a veces asustan. En el catálogo del supermercado madrileño de Amazon hay, por citar tres casos al azar, 4.088 tipos distintos de chocales y chocolatinas , 187 variedades de mostazas y 1.669 modalidades de aceites. No ha estanterías de un colmado normal que resista esa comparación. Tal todas las de Gràcia juntas, quien sabe…

En 1522 tuvo lugar al norte de Milán la batalla de Bicoca. El ejército francés contaba en sus filas con los temibles piqueros suizos, un cuerpo mercenario prácticamente invencible durante décadas. En aquel enfrentamiento, España puso en acción su tropa de arcabuceros. Murieron 3.000 piqueros y un único español, por cierto, por fuego medio amigo. Un burro le dio una coz. Lo que cuenta es que fue un cambio de época tan brusco como el que se avecina, según algunos expertos, con el comercio electrónico. De ahí la expectativa de comprobar con el tiempo si Agora Gràcia y otras aplicaciones semejantes son capaces de apuntalar el comercio de proximidad en los barrios, de ser la bicoca esperada.