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El juego del turista, el carterista y el policía

En Barcelona se registran 285 hurtos diariamente, más de 100.000 cada año

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

Simulación realizada por la Guardia Urbana de los métodos utilizados por los carteristas en el metro.

Perseguir carteristas por Barcelona, en el fondo, es como jugar al gato y al ratón con ellos. Es una partida que se libra todos los días y por tableros tan distintos como el metro, las tiendas de ropa, los hoteles, los monumentos turísticos o las terrazas.

Se disputa entre víctimas -los turistas-, ladrones y policías de paisano. Esta triangulación convierte el fenómeno en un equilibrio inestable en la ciudad porque cada uno de los factores implicados en la ecuación afecta directamente sobre los otros dos. Si hay más turistas, llegan más carteristas. Si hay más carteristas, son necesarios más policías. O en sentido inverso, si baja el turismo o aumenta la presión policial, los carteristas se van a pastos más verdes.

En Barcelona el turismo no cede y la policía aprieta cuanto puede aunque no resulta posible controlar la actividad febril de los cacos multirreincidentes: dos de cada tres delitos que se cometen en la capital catalana son hurtos. Los datos recogen que se denuncian 285 diariamente. En total en el 2015 se registraron más de 100.000. En los dos últimos años se ha registrado un incremento de este tipo de ilícitos aunque continúan siendo menos que los producidos durante los años 2009 y 2010. 

El intendente de la policía municipal en el Eixample, Pedro Velázquez, aclara que los hurtos no tienen un impacto demasiado negativo en la “sensación de inseguridad” de las víctimas, precisamente porque a diferencia de los robos –cuando la sustracción de los objetos se produce con violencia e intimidación por parte del delincuente- en el caso de los hurtos los dueños no se percatan del sibilino asalto que acaban de sufrir. Los urbanos grabaron un vídeo, adjunto a esta información, en el que emulan todas las técnicas que utilizan. 

En esta ciudad “se castiga el descuido” porque la víctima acostumbra a ser un turista “distraído, relajado o que ha bebido alcohol”. También porque el ladrón posee una “gran habilidad” para provocar el despiste. Es decir, desvían “la atención” de su objetivo para llevar a cabo la sustracción sin que este lo perciba.   

Los agentes de la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra constatan que una de las zonas más frecuentadas por los carteristas es el metro de Barcelona. El cabo Carlos Pardo, jefe del Grupo de Delincuencia Urbana en el Eixample, enumera que dentro del tren suburbano los carteristas han desarrollado una inmensa capacidad para generar oportunidades.

Cada día los agentes de esta unidad bajan de paisando al tren suburbano y se mezclan discretamente entre los viajeros para pillar a los carteristas 'in fraganti'. Este es el mejor modo de conseguir que un juez dicte contra ellos penas de cárcel. No es una tarea fácil, porque los cacos "son cada vez más buenos", les reconoce el cabo Pardo. 

Devolver la cartera a su propietario 

La Guardia Urbana ha retornado durante el último año más de 2.000 enseres a sus dueños, víctimas de sustracciones. Esto significa un 40% del total de los objetos recuperados en la ciudad. Desde hace un año se prioriza, por parte del cuerpo policial, la devolución del material que se interviene. Aunque sus propietarios ya hayan vuelto a sus países de origen. En este empeño están resultando de gran ayuda las redes sociales para contactar con ellos. 

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