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Sin tren no hay paraíso

Los expertos subrayan que Barcelona no podrá reducir el tráfico sin un buen servicio ferroviario

Cada día entran o salen de la ciudad en torno a un millón de vehículos privados

Ferran Cosculluela

Un tren de Rodalies sale de la estación de Sants. 

Un tren de Rodalies sale de la estación de Sants.  / ARCHIVO / RICARD CUGAT

Cada día laborable un millón de vehículos entran o salen de Barcelona, en una proporción repartida casi a partes iguales entre los que abandonan y se adentran en la ciudad, según los datos del Servei Català de Trànsit (SCT), que el ayuntamiento de Barcelona eleva a 1.180.000. Estos desplazamientos representan el 42,5% de todos los que se hacen para llegar o irse de la capital.

Este tráfico se suma a los 879.000 desplazamientos que a diario se realizan en vehículo privado dentro de la urbe, según el ayuntamiento, lo que provoca que Barcelona tenga una de las tasas más altas de densidad de vehículos en el centro de la ciudad, unos 6.000 por kilómetro cuadrado, muy por encima de otras grandes capitales, como Londres (1.500) o Madrid (2.300), destacan desde la entidad de Promoció del Transport Públic (PTP).

puntualidad de los trenes de Renfe en Catalunya

Los especialistas consideran que un buen funcionamiento de Rodalies y Regionals podría favorecer que un importante número de estos conductores decidiera dejar el vehículo y optara por trasladarse a la ciudad con transporte público, aunque también puntualizan que esta mejora por sí sola no es suficiente para provocar esta reacción. También es necesario que las administraciones desincentiven el uso del coche privado, pero para ello, indican, es imprescindible una buena oferta de transporte público.

MEDIDAS RESTRICTIVAS

Si Regionals fuera puntual se podría captar un 3% o un 4% de los conductores, afirman los defensores del transporte público

“Se ha de hacer alguna restricción de tipo económico, como las áreas verdes; tecnológica, como prohibir la entrada a la ciudad a los coches más contaminantes, o físca, como las superislas [que está impulsando el ayuntamiento] o cambiar carriles de coche por carriles de bus”, afirma Ricard Riol, presidente de la entidad PTP.

Si el servicio de Regionals, que es el que más problemas de puntualidad tiene, funcionara como es debido, Riol considera que se podrían captar un 3% o un 4% cómo máximo de esos conductores. Una cifra que supondría restar al tráfico entre 30.000 y 40.000 vehículos diarios.

PUNTUALIDAD POR LOS SUELOS

Una reducción que no será posible mientras los índices de puntualidad de Rodalies y Regionals sean insuficientes. En cercanías, en el primer trimestre de este año la puntualidad de los trenes cayó al 86%, muy por debajo del objetivo del 97% marcado por la Generalitat. En el caso de los regionales, el dato es aún peor, ya que uno de cada dos trenes no llega a su hora, con una puntualidad del 49% cuando lo pactado con Renfe es que debe ser del 80%.

Falta de inversión y descoordinación

Los especialitas apuntan a la falta de inversión en el mantenimiento de las infraestructuras y trenes de la red ferroviaria como principal causante de la impuntualidad crónica de Rodalies y Regionals.

Otro gran problema es, a su juicio, la segregación entre Renfe y Adif, que se convirtieron en empresas separadas en el 2005. La primera está al frente de los trenes y la segunda es la responsable del mantenimiento de la infraestructura “lo que causa muchos problemas de coordinación”, afirman.

“La degradación de la imagen de Rodalies es otro de los grandes problemas que en Madrid no se ha entendido. Empezó con los problemas por la llegada del AVE a Barcelona y ahora se utiliza para demostrar que el Estado no funciona en Catalunya”, lamenta uno de estos expertos.

Pau Noy, ingeniero industrial experto en movilidad, considera que el problema viene de lejos “porque desde hace 15 años tanto Rodalies como Regionals están dejados de la mano de Dios” en lo que se refiere a inversiones. Una falta de recursos que no es exclusiva de Catalunya, sino que afecta por igual a todas las comunidades.

No obstante, este especialista apunta a que la Generalitat también podía haber hecho mucho más para mejorar el servicio. “Aunque no es la titular de la infraestructura [que sigue en manos de Adif]  sí es responsable de la gestión y tiene competencias desde el 2010” en la determinación de los niveles de calidad, en la planificación del servicio, en la inspección, el régimen sancionador o en la adjudicación del cotrato programa a la operadora, recuerda Noy.

UN MODELO INADECUADO

Otros profesionales que conocen a fondo el sector ferroviario destacan, sin embargo, que el modelo de traspaso que se pactó entonces “no es correcto” porque la Administración catalana no tiene traspasadas "ni las vías ni el personal ni los trenes y si quiere cambiar de operador, tampoco puede”, advierte.

“Rodalies es un elemento clave en la movilidad porque tiene mucha capacidad de transporte y se nota mucho si no funciona”, añade este experto, que lamenta que el equipo de gestión que la Generalitat ha puesto al frente del servicio tampoco tenga el nivel adecuado. “Es de segunda división”, censura.