05 jun 2020

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Un pregón feminista abre las fiestas de Gràcia

Imma Sust anima a los hombres a lograr una fiesta inmaculada de machismo

CARLES COLS / BARCELONA

Los pregones son a la fiesta mayor lo que los preliminares son al sexo. A veces lo hay y a veces no. Eso lo ha recordado este año la pregonera gracienca Imma Sust. Su tía Sílvia tenía una tienda en el barrio, en la calle Alegre de Dalt. Era de ropa, vestía a las vecinas. Ella, Imma, también es dependienta. A su manera, hace lo contrario, contribuye a que se desvistan. Trabaja en una 'sex-shop'. Así que, a lo que íbamos, ha recordado este domingo que no siempre ha habido pregón en Gràcia (de preliminares no dijo ni mú), pues este ritual, el de dirigirse a los vecinos desde el balcón como un Pepe Isbert, se lleva a cabo solo desde 1986, prácticamente ayer si se tiene en cuenta que en el 2017 la gran fiesta mayor de verano cumplirá 200 años. Total, que Sust echó cuentas y resulta que desde 1986 ella solo es la octava mujer a la que se le encarga el pregón. Cualitativamente no han estado mal representadas. La primera fue Sílvia Munt. Queda todo dicho. Pero numéricamente las cuentas no están equilibradas. Prometió un pregón por momentos reivindicativo, y cumplió con ello. 

Campaña contra las agresiones machistas

La mayoría de las entidades de Gràcia participan este año en la campaña 'Gràcia lliure d'agressions sexistes', que pretende sensibilizar a los asistentes para evitar incidentes como los que se han dado en los Sanfermines, donde una chica fue violada en grupo, además de otros episodios de violencia gratuita registrados en el propio barrio barcelonés el año pasado, como uno en el que un joven perdió un ojo.

La iniciativa, surgida de la Asamblea de Mujeres Feministas de Gràcia, ha encontrado eco en todos los escenarios de la fiesta mayor, donde se distribuyen chapas y carteles con la consigna de la campaña. Anoche estaba convocada en el barrio una concentración bajo el lema 'Mi cuerpo no se toca, no se viola, no se mata', en la que se animaba a los asistentes a acudir vestidos de negro. 

Mensaje a los hombres que vayan a la fiesta. “Las mujeres tenemos derecho a ir vestidas como nos dé la gana y a beber lo que nos dé la gana. Que una mujer vaya bebida no te da derecho a que le toques el culo”. El mensaje, alto y claro, iba al hilo del debate sobre el machismo que desde siempre barniza las fiesta populares en verano. Saltó la alarma en julio, en los Sanfermines, donde las denuncias por violación han ocupado tantos titulares como las carreras delante de los toros. De inmediato, lo cómodo fue anticipar que Gràcia no es Pamplona, como para zanjar la cuestión, subrayar que aquí no hay denuncias por violación, pero según la pregonera con eso no basta. “Queremos una fiesta libre de violencia y de machismo”.

UNA FIESTA TURÍSTICA

Arrancó aplausos con ello, pero no tantos como con la otra cuestión controvertida que incluyó en el pregón, la de la turistificación del barrio, tema en boca de todos. Entró en esa materia con guasa, qué remedio. Explicó que el problema es solo geográfico. Gràcia está, para su infortunio, en mitad de la línea recta que une la plaza de Catalunya de “la vecina ciudad de Barcelona” con el parque Güell. Total, que como tenía a la alcadesa Ada Colau a dos pasos en el balcón le pidió que disponga ya una flota de autobuses lanzadera que lleve a los turistas a su destino sin que tengan que cruzar el barrio y perturbar con ello la paz. Fue el aplauso más sonoro, aunque quienes batieron sus palmas saben que Gràcia forma parte de las rutas de los visitantes, está en las guías, en especial en el capítulo de qué hacer en Barcelona en agosto, y estos días se verá. No había pasado ni un minuto de ese fragmento del pregón cuando media docena de turistas dobló la esquina de la calle del Diluvi (oportuno nombre) con sus maletas. Y un ratito después, otro grupo, en este caso uno de esos cada vez más habituales pelotones ciclistas en los que siempre hay alguien a punto de perder el equilibrio, dio media vuelta en la calle de Martínez de la Rosa cuando vio que no era el mejor momento para cruzar la plaza de la Vila, lugar del pregón.

En resumen: los preliminares de las fiestas de Gràcia fueron este 2016 los 15 minutos que Sust, colaboradora de EL PERIÒDICO, dedicó a ensalzar la singularidad de esta fiesta mayor que a punto estuvo de extinguirse en los años 70, cuando apenas cinco calles se engalanaban para la ocasión, y que actualmente goza de una salud envidiable para alguien a punto de cumplir dos siglos. Este año se han sumado dos nuevas vías a la fiesta, Fraternitat de Dalt y la plaza del Poble Romaní. Aunque con las cifras siempre hay que ser prudente, la previsión es que por las calles del barrio transiten de visita a lo largo de esta semana dos millones de personas. Y, algo casi inaudito, sin que la lluvia amenace con arruinar las decoraciones tras el pregón.