30 mar 2020

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Guía para descubrir las fiestas de Gràcia

20 calles competirán este año en el concurso de decoraciones, pero solo un selecto grupo con opciones al trofeo

CARLES COLS / BARCELONA

Vecinos de la calle Progrés trabajan en la decoración inspirada en ’Piratas del Caribe’.  / JORDI COTRINA

Vecinos de la calle Progrés trabajan en la decoración inspirada en ’Piratas del Caribe’. 
Una mujer trabaja en la decoración de la calle Llibertat, que evoca películas espaciales.
La travesía de Sant Antoni homenajea a Julio Verne.
En Verdi, que se pone californiana, no podía faltar un tiburón.

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Las fiestas de Gràcia ya han comenzado. No oficialmente, por supuesto, pues eso sucederá el domingo a las siete de la tarde, con el pregón a cargo de Imma Sust, a la que los extranjeros del barrio (es decir, los del Eixample, Poblenou, Nou Barris, Sants... ) tal vez conozcan por sus alocadas apariciones en BTV, pero en Gràcia es solo una ‘botiguera’ más, de una sex-shop, de acuerdo, pero ‘botiguera’. Las fiestas, en cualquier caso, se puede afirmar que han comenzado ya porque los vecinos trabajan en la calle en la decoración de las calles, 20 participan en esta edición, y eso, por si solo, ya es todo un espectáculo.

Aunque pudiera parecer pronto para hacer unas primeras recomendaciones sobre qué calles se disputarán los mejores elogios del público y el primer premio del jurado, los vecindarios que compiten en esa ‘champions’ de las manualidades ya están bastante claros. Está ahí, cómo no, Verdi, el persistente vencedor. Este año ha apostado por recrear lo más magnético de California, el surf, los vigilantes de la playa (a Pamela Anderson solo le falta una mano de pintura, mucha pintura, según qué parte de la anatomía) y los grandes estudios cinematográficos, lo que por cierto ha sometido a los vecinos a bastantes semanas de pizza de supermercado, porque la base de ese plato precocinado es perfecta para simular las cajas circulares de los rollos de película.

Lo de Verdi suele ser así, conceptual. Un ambiente. Con el de Japón del año pasado arrasaron. Esa fórmula, la de la idea inspiradora, es también la de la calle de Mozart y de la travesía de Sant Antoni. Esta segunda calle, habitualmente poco transitada, es el perfecto ejemplo de que a pesar de la gentrificación y de la plaga de albergues y tiendas de alquiler de bicicletas para turistas, el corazón de Gràcia aún late. Tras años de no participar en las fiestas, un grupo de jóvenes se animó hace tres a recuperar la travesía de Sant Antoni para la gran parranda del verano barcelonés. Sorprendieron ya desde el primer año al público y al jurado. Hace un año levantaron una admirable Torre Eiffel. Esta vez han decidido rendir homenaje a Julio Verne, con un viaje desde el fondo del mar hasta la Luna.

Mozart, por su parte, es el Atlético de Madrid de Gràcia, a menudo con un pie en la final del concurso, que no gana, un chasco que, sin embargo, nunca hace mella en su ánimo para la próxima edición. Para esta han diseñado un paseo por el interior de una ballena, sin pinochadas, porque eso sería demasiado fácil, explica David, vecino y capitán Ahab para la ocasión. De ese gran coloso de los mares se aprecia de momento en la angosta calle de Mozart apenas unos esbozos, pero la aventura jonasiana promete.

SAGAS DEL CINE Y LA TELEVISIÓN

Al podio aspiran por otros caminos calles como Progrés, Fraternitat de Dalt y Berga, y si no es a las tres primeras posiciones, seguro que sí a la atención del público. Por orden de aparición, recrean la piratería de Jack Sparrow, los reinos de 'Juego de tronos' y la epopeya de 'El señor de los anillos'. En Progrés, por ejemplo, el mástil con la Jolly Roger al viento ya es perfectamente visible en esta recta final de los preparativos.

Total, que Gràcia ya merece un paseo de aperitivo, pero para los más puristas, para quienes deseen recorrer las calles con la decoración ya terminada, el mejor consejo es esperar al lunes. Será entones, alrededor de las ocho o las nueve de la mañana, cuando la mayoría de los vecinos darán los últimos retoques, se juntarán y celebrarán exhaustos el final de los trabajos de decoración y el inicio real de la fiesta. Tan esforzado es ese esprint final por dejar a punto para la revista la calle, que la mayoría de los vecinos que participan en los trabajos suelen perderse el pregón, y eso, en esta ocasión, puede que sea una lástima. Sin entrar a dar nombres, por no ofender, ha habido en ediciones anteriores auténticos tostones, pero parece que este es el año de los pregoneros, con Javier Pérez Andújar anunciado para la Mercè, un gustazo pese a quien pese, y con Imma Sust para Gràcia, sorprendida aún de la naturalidad con la que en el barrio se han tomado que una vendedora de lo último en ingenería sexual vaya a pronunciar un discurso desde el balcón. "Será como un monólogo breve", dice, no tanto, tal vez, como el coito medio, y con mensaje, al que deben estar especialmente atentos los hombres.

No quiere dar más detalles y hace bien, porque la fiesta comienza el domingo a las siete de la tarde.