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Los Mossos descartan que el coche sospechoso en Via Laietana contenga una bomba

El robot de los TEDAX ha forzado el maletero del vehículo con matrícula francesa

Un perro había marcado que podía contener explosivos junto a la rueda trasera

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

Mossos y Guardia Urbana, en la Via Laietana, cortada al tráfico. / RICARD CUGAT

Mossos y Guardia Urbana, en la Via Laietana, cortada al tráfico.
El robot que ha inspeccionado el presunto paquete explosivo, en plena Via Laietana.
Un artificiero de los Tedax de la Policía Nacional se prepara para dirigirse a inspeccionar el coche sospechoso.
El coche sospechoso, un turismo de matrícula francesa.

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Falsa alarma de coche con explosivos esta tarde en pleno centro de Barcelona. Todo ha comenzado este mediodía cuando el propietario de un coche con matrícula francesa ha aparcado en una zona en la que está prohibido el estacionamiento de la calle Tomàs Mieres, justo al lado de la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) de la Vía Laietana

Al rato agentes de la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) han localizado el vehículo, han visto la matrícula y, dada su proximidad con la comisaría de la policía nacional, han alertado. Un jefe de la comisaría ha valorado la situación y ha ordenado que traer a la unidad canina. El perro ha merodeado por el coche y se ha sentado junto a la rueda trasera. Que se sentara indica “que ha olido a explosivo”, zanja una fuente policial. El responsable ha llamado a los TEDAX, a los Mossos d’Esquadra y ha ordenado abrir un espacio de seguridad.

Cesar y Pedro, trabajadores del bar ‘Cala del Vermut’ y de la tienda ‘Siempre Yo’, han tenido que cerrar el negocio a toda prisa y han recibido la orden de marcharse hasta el otro lado del cordón policial ubicado en la plaza Urquinaona. Los agentes municipales han cortado esta calle al tráfico. César y Pedro han seguido de cerca todo lo que pasaba porque Alberto, un amigo que vive en el primer piso de un balcón con acceso directo al coche inspeccionado, se iba asomando por la ventana para pasar el parte.  

Los Mossos han respondido a la llamada y también se han presentado en la Vía Laietana con su unidad canina. A diferencia del perro de la policía nacional, el animal de la policía catalana no ha notado nada sospechoso. El primer perro, sin embargo, había marcado hasta en dos ocasiones el mismo punto, junto a la rueda trasera. Con todo el perímetro de seguridad limpio de ciudadanos, han decidido abrir el vehículo.

Los artificieros se han enfundado los trajes de plomo y han activado un robot que permite manipular paquetes sospechosos a distancia. El robot ha ido destrozando la cerradura de la puerta del maletero del coche hasta que ha abierto un boquete que ha permitido abrirla. Los especialistas del TEDAX han terminado la inspección después de que la máquina hubiera reventado la parte trasera del vehículo. Los técnicos han podido comprobar que dentro de aquel coche mal aparcado con matrícula francesa no había nada. 

La amenaza de bomba ha durado hasta las nueve de la noche. Más de tres horas de tensión que han comenzado en cuanto el perro de la policía nacional ha marcado el positivo. Fuentes cercanas al caso subrayan que el uso de productos químicos utilizados en una reparación mecánica reciente, por ejemplo, pueden confundir a los animales.

A esa hora, más o menos, con toda la situación controlada, se ha presentado el dueño del vehículo a recogerlo, ajeno a todo el escándalo. Se lo ha encontrado con el maletero destrozado y rodeado de agentes de los Mossos d’Esquadra, Guardia Urbana y del Cuerpo Nacional de Policía. Además de los desperfectos que ha sufrido su coche, también le tocará pagar la multa de tráfico por estacionar en una zona prohibida.