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Los dragones modernistas de Barcelona

Puig i Cadafalch agregó imágenes de la leyenda de Sant Jordi a casi todas sus obras

CARMEN JANÉ / BARCELONA

La Casa Ametller y la Casa Batlló en el paseo de Gràcia de Barcelona.

La Casa Ametller y la Casa Batlló en el paseo de Gràcia de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

Para ver dragones, en Barcelona no hacía falta esperar ni a 'Juego de Tronos' ni mucho menos a Pokémon Go. La leyenda de Sant Jordi, patrón de Catalunya, es recurrente en la iconografía modernista, y Josep Puig i Cadafalch, el arquitecto de la Casa de les Punxes, le tenía especial cariño.

Diez años antes de incluir un mosaico del santo matando al monstruo en la fachada de la Casa Terradas, ya puso uno en otra obra suya, la Casa Martí, de la calle Montsió, conocida entre los barceloneses por acoger la sede de Els Quatre Gats. El dragón, muy parecido al que presenta el audiovisual de Les Punxes, corona un farol con el que se iluminaba la entrada.

La recreación de la leyenda de Sant Jordi de la Casa de les Punxes elabora un censo de los dragones modernistas que pueblan Barcelona. El inventario arranca ya en la Casa Pía Batlló, en el Gòtic, una de las primeras muestras de la corriente artística en la ciudad y obra de Josep Vilaseca, autor también de la imagen de la Casa Bruno Quadros, donde el monstruo sujeta un paraguas. Aunque los más emblemáticos dragones del modernismo son, sin duda, los del parque Güell, la Casa Batlló y la verja de la antigua finca Güell, todos de Antoni Gaudí. 

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Leyenda del Dragón en la Casa Ametller de Puig i Cadafalch. FOTO: Wikipedia.

También hay dragones en la casa Lleó i Morera, el Palau Montaner y el Castell dels Tres Dragons del parque de la Ciutadella, las tres obras de Domènech i Montaner, maestro de Puig i Cadafalch. El propio Puig i Cadalfalch los usó en la fábrica Casarramona (sede del Caixafòrum), la Casa Ametller, la Casa Serra y el Palau del Baró Quadras, casi enfrente de la Casa Terradas.