Los porches de la Boqueria se quedan sin apenas terrazas

Los restauradores sin licencia aceptan retirarlas mientras negocian una solución con el ayuntamiento

Proponen reajustar el volumen de mesas para evitar el cierre de parte de los establecimientos

Una de las pocas terrazas que quedan en los porches del mercado de la Boqueria, mientras en el resto del tramo, al fondo, se han tenido que retirar las mesas por falta de acuerdo con el ayuntamiento.

Una de las pocas terrazas que quedan en los porches del mercado de la Boqueria, mientras en el resto del tramo, al fondo, se han tenido que retirar las mesas por falta de acuerdo con el ayuntamiento. / JORDI COTRINA

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Nueva (y más revuelta) trinchera de terrazas en Barcelona. Esta vez, de empresarios que hasta el martes tenían mesas y sillas en los porches de la Boqueria y ahora se han quedado sin por orden de la concejala del distrito de Ciutat VellaGala Pin. El colectivo está en pie de guerra desde que el jueves la Guardia Urbana les retiró el mobiliario, que reemplazaron en versión reducida como protesta. Hoy viernes han asumido la orden -dejando el perímetro del mercado casi desierto- para evitar males mayores, pero han exigido una reunión urgente con la edila para retomar la actividad. Su objetivo es volver a tener terrazas, reajustadas, lo antes posible.

El ambiente está que arde en el mercado más visitado de la ciudad. Los 17 afectados se han reunido esta mañana para analizar su situación legal y tomar medidas. Han solicitado de nuevo audiencia con Pin, que les ha dado cita para el próximo miércoles. Si el encuentro no desencalla la situación iniciarán acciones judiciales y se plantean volver a instalar las terrazas. Pretenden pactar una nueva propuesta de instalación provisional para lo que queda de verano que siga el modelo de las únicas tres que tienen licencia desde hace años bajo los pórticos.

La situación es compleja porque el colectivo carece de licencia, pero lleva cinco años con terrazas, desde que así lo pactaron con la anterior concejala, Mercè Homs (CiU)Mercè Homs (CiU.Fue el acuerdo que alcanzaron para recuperar la zona, muy degradada. Los empresarios que adquirieron los viejos locales los acondicionaron y repararon las fachadas y otros elementos, a cambio de tener derecho a terrazas, ya que los inmuebles son muy pequeños en su mayoría. El cambio de gobierno justo antes de culminar la transformación de la zona les dejó en precario, ya que ahora Pin se desentiende de aquel compromiso.

ECONOMÍA Y SEGURIDAD

Según explica su presidente, Manuel Ruiz, si la situación no se subsana tendrán que despedir a 50 trabajadores, ya que se quedarán prácticamente sin actividad en muchos casos. Uno de ellos cierra el próximo lunes y varios más lo harán durante la semana, dado que en su interior apenas tienen capacidad. Un argumento que no convence al consistorio, que se aferra a que los operadores no están autorizados y a que la zona está pendiente de una próxima regulación especial, al igual que la Rambla y otros ejes singulares. El ayuntamiento no ha asegurado de momento que la nueva ordenación garantice veladores para todos.

Y es que el espacio cuenta con muchos condicionantes de seguridad. Según fuentes municipales, el montaje que había hasta esta semana también presentaba problemas en caso de que fuera precisa una evacuación de emergencia, en función de la normativa de Bomberos.

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Lo cierto es que el colectivo aguardaba hace seis meses una respuesta de Pin a la propuesta de diseño de las terrazas que le presentaron para tratar de regularizar su situación. Pero durante ese periodo y ante la falta de permiso formal, cada establecimiento colocaba las terrazas que consideraba, llegando a saturar el espacio de paso en algunos casos. Los operadores se avienen ahora a un tipo de disposición de las mesas que siga lo establecido en los tres establecimientos autorizados mucho antes del plan de dinamización.

Para el Gremi de Restauració, que alerta de que despejar toda la zona puede dar paso a comportamientos incívicos (como cuando se ejercía la prostitución), la convivencia de negocios, vecinos y usuarios es posible sin "criminalizar las actividades económicas". Piden que la concejala Pin se sume a la etapa de diálogo y búsqueda de soluciones que se ha abierto en el resto de la ciudad desde la incorporación del socialista Jaume Collboni al equipo de gobierno.