09 jul 2020

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LA LUCHA CONTRA EL OLVIDO

Una revolución fotografiada

Los medios locales e internacionales reprodujeron centenares de imágenes de al menos una docena de fotoperiodistas que se lanzaron a la calle

ERNEST ALÓS / BARCELONA

Civiles y carabineros en la calle Ample. Imagen de la exposición ’Pérez de Rozas. Crónica gráfica de Barcelona’ del AFB.

Civiles y carabineros en la calle Ample. Imagen de la exposición ’Pérez de Rozas. Crónica gráfica de Barcelona’ del AFB. / AFB / PÉREZ DE ROZAS

“Esa noche, a través de los partes que venían de la agencia Havas, que estaba situada en aquel edificio de allí, a través de los compañeros sabíamos cómo se iba desarrollando en el resto de España. Salí muy temprano de casa al oír los primeros cañonazos de las tropas sublevadas que bajaban, salían de la Diagonal hacia el centro de Barcelona, y me dirigí con la Guardia Civil hacia la plaza de Catalunya, hasta aquí, aquel edificio donde estaba el hotel Colón. Se habían hecho fuertes y no querían entregarse hasta que no llegase la Guardia Civil”.

Así narraba el fotógrafo Agustí Centelles cómo estuvo pendiente de las noticias que llegaban de África el 18 de julio y salió al día siguiente a fotografiar los combates contra la sublevada guarnición militar de Barcelona. Lo hacía de pie, en medio de las Ramblas, en unas declaraciones para un documental de Granada TV que fueron descartadas, y recuperadas como parte de la investigación Todo Centelles de Joaquín D. Gasca. Centelles, que ciertamente ese día consiguió alguna de las fotografías que definieron la iconografía de esa jornada, en esa conversación cometería alguna inexactitud (la Guardia Civil no actuó hasta las 2 de la tarde), igual que lo hizo aquel día que confesó a Paloma Chamorro haber sido el único fotógrafo que ese día se lanzó a la calle.

 COLECCIÓN GASCA / OTRAS MIRADAS 3.0 / ATRIBUIDA A HANS NAMUTH

En plena acción: un guardia civil llega al paseo de Gràcia, y si dirige a la zona ocupada por los rebeldes.

Lo cierto es que la sublevación militar, una auténtica batalla en que los rebeldes fueron vencidos, a costa de 450 muertos y unos 2.000 heridos gracias a la resistencia de la Guardia de Asalto, la incorporación a la lucha de miles de militantes de partidos y sindicatos y el golpe de mano decisivo de la Guardia Civil, estalló ante los objetivos de los fotoperiodistas como quizá antes ninguna conflagración lo había hecho. En los medios de comunicación de Barcelona salían cada día a la calle, y ese día por supuesto también, toda una generación de fotógrafos en plena efervescencia. Muchos de ellos suministraban regularmente sus imágenes a agencias internacionales, que en las semanas siguientes las distribuyeron a miles en todo el mundo. Y, además, estaban presentes en la ciudad un puñado de reporteros de medios de izquierdas internacionales dispuestos a fotografiar la Olimpiada Popular.

LOS PROTAGONISTAS

¿Quién fueron esos fotógrafos, y cómo plasmaron en imágenes esos días de lucha e, inmediatamente, de revolución? La profesora de la URV Teresa Ferré, en una ponencia del congreso Imágenes de una Guerra celebrado en la Universidad Carlos III, se centró en el trabajo de cuatro de ellos: Agustí Centelles, Carlos Pérez de Rozas, Josep Brangulí Josep Maria Sagarra, cuyos fondos están más fácilmente accesibles en archivos públicos. Joaquín D. Gasca, en el transcurso del vaciado de fondos hemerográficos para la preparación de varias exposiciones sobre Centelles, y Andrés Antebi y Pablo González, en el marco de su proyecto La Imatge Velada, han localizado al menos el trabajo de otros dos profesionales catalanes, Pau Lluís Torrens y Joan Andreu Puig Farran, quizá de Alejandro Merletti y Josep M. Pérez Molinos. Y entre los internacionales, Hans Namuth y Georg Reisner, enviados por 'Vu' para fotografiar la olimpiada, dos corresponsales de la revista de izquierdas de los exiliados alemanes en Praga 'AIZ', dos corresponsales de la francesa Alliance Photo que Paco Ignacio Taibo II cree recordar que eran un par de amigos húngaros de Robert Capa, Juan Guzmán, pseudónimo del alemán Hans Guttmann... "Estaban todos", insiste Gasca. 

JOSEP MARIA SAGARRA

Un posado: Mossos d'Esquadra apostados en el Palau de la Generalitat el 19 de julio.

Todos ellos no se convirtieron de la noche a la mañana en reporteros de guerra. Los años de la república no habían sido precisamente calmados, y Teresa Ferré opina además que los fotógrafos locales reprodujeron en parte el imaginario del acontecimiento que fundó el fotoperiodismo moderno en Barcelona, la Setmana Tràgica. Barricadas, iglesias quemadas... y muchas imágenes 'post-factum'. O sea, o de las consecuencias de los combates (muertos, ruinas, caballos y mulos abatidos) o recreaciones de los hechos.

EL POSADO Y LA ACCIÓN

JUAN GUZMÁN / FOTOTECA EFE

Una barricada, tras los hechos: civiles posando con un revólver, fusiles de caza y un máuser arrebatado a los sublevados.

Precisamente las imágenes recreadas tras acabar los combates son las que se han erigido en iconos: los guardias de asalto sobre una barricada de caballos, apuntando desde una esquina o desde las ventanas de la Telefónica... Tres imágenes definitorias del trabajo de Centelles (que también captó instantáneas al vuelo: las miradas perdidas de los oficiales en el momento de rendirse, la exultante celebración de sindicalistas y policías mezclados por las calles, entre las cuales, no obstante, se mezclan imágenes de Puig Farran, Sagarra y Torrents hasta ahora atribuidas a su colega). Precisamente algunas imágenes de ellos muestran hasta qué punto la plasticidad de un posado ha vencido en la posteridad a la imperfección de las instantáneas en plena acción que caracterizan, por ejemplo, a un Sagarra que, al mismo tiempo, como fotógrafo oficial de Companys también hizo posar a los Mossos protegiendo el Palau de la Generalitat...

JUAN GUZMÁN / FOTOTECA EFE

Una imagen histórica pero menos épica: según el autor, construcción de una de las primeras barricadas.

Si en la obra de Centelles las imágenes aparentemente de combate no lo son, en la de Brangulí todas ellas son posteriores a los combates. Y de Pérez de Rozas, reivindicado en la reciente exposición del AFB, destacan esos soldados licenciados, carabineros y civiles celebrando la victoria (la famosa fotografía de la calle Ample) y, como en los anteriores, patrullas recorriendo la ciudad con coches incautados o columnas saliendo hacia el frente. Para Ferré, la búsqueda de "la instantánea fotográfica del combate callejero" en los archivos acaba en "fracaso". Más que la batalla de Barcelona se fotografía en esos días la derrota de unos, la victoria de otros y el inicio de la revolución, con la miliciana como icono de éxito internacional.

AGUSTÍ CENTELLES / CDMH

Una barricada simulada: guardias de asalto posando sobre caballos muertos, con el fotógrafo teóricamente expuesto al fuego enemigo.

Aunque quizá haya algunas excepciones. En la fototeca de Efe hay imágenes de Hans Guttmann con civiles posando en una barricada con armas tomadas a los soldados... pero también otra mucho menos fotogénica que parece recoger al momento la construcción de una de ellas. Hay escenas no identificadas de civiles disparando en la plaza de Catalunya. Y una imagen publicada en el 'Baltimore Sun' que Joaquín D. Gasca atribuye a Hans Namuth, la de un guardia civil agazapado en el paseo de Gràcia, quizá sí podría ser esa foto de combate. Aunque, borrosa y alejada, nunca podrá competir con un posado épico o un miliciano triunfante.

PABLO LUIS TORRENTS

Una foto real que no pasa a la historia: un guardia de asalto, fotografiado por Pablo Luis Torrents junto a los caballos utilizados por Centelles.