Ladridos marineros

Los propietarios de mascotas llegan a diario pensando que la playa ya está operativa

Uno de los perros que visitan la playa de Llevant.

Uno de los perros que visitan la playa de Llevant. / JOAN CORTADELLAS

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Los perros hace ya días que se asoman a la playa de Llevant. En general, por desconocimiento y falta de información de sus dueños sobre la fecha definitiva de apertura. Laura G. asegura haber visitado la zona dos veces con su pastor alemán pensando que ya estaba operativa. La primera vez se fue cuando un guardia urbano le advirtió de que todavía estaba prohibido. La segunda, y ya que había hecho el viaje, optó por colarse desde la primera línea de playa. Sin tocar la valla. Un chapuzón y un rato de juegos, aprovechando que muchos ratos no hay vigilancia. Muchos propietarios se quejan de que aún no esté en funcionamiento y visitan a diario la zona. 

Los ladridos en esas jornadas playeras suelen ser de felicidad, aunque tienen réplica humana en forma de cabreo. El conflicto de convivencia está servido, porque los vecinos creen que les han robado su espacio. Tanto en las torres de lujosos pisos de Diagonal Mar, como en los modestos barrios del Besòs y Maresme, cuyos portavoces vecinales reniegan de la invasión de canes y de la instalación de pipicanes, porque consideran que es una zona frecuentada por los jubilados del barrio y por familias con niños que buscan ese rincón junto al espigón.

Salvador Mañosas, al frente de la Plataforma Vecinal Noreste de Sant Martí da por hecho que "este verano habrá jaleo", porque los bañistas de siempre "no quieren desplazarse". La capacidad es "muy limitada" y no hay "condiciones" para que los animales estén cómodos. Aunque dispongan de zona para orinar, será difícil evitar que en un momento dado se hagan pis o caca en la arena. El civismo de los propietarios será clave, pero no podrán controlar al cien por cien a los animales en ese espacio, insiste. 

BAJO CONTROL

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Los perros deberán bañarse atados y con su dueño, tendrán duchas específicas y otros servicios donde habrá normas de buenas prácticas. Todo en un espacio de 30 por 40 metros. Para los vecinos es clave que haya un control sanitario del agua y la arena. "Lo hemos pedido ya cinco veces", dice Mari Carmen García, del Movimiento Diagonal Mar. Quieren controlar la evolución de la zona. Pero el ayuntamiento replica que las mediciones comenzarán una vez la zona esté abierta. Y enfatizan que habrá limpieza específica mañana y tarde. El presupuesto es de 60.000 euros para acondicionarla y de 28.000 para mantenimiento.

Desde PACMA, preferirían pagar una entrada "adecuada" y disponer de un espacio de gestión pública privada de calidad junto al Fòrum, donde podría crearse un parque de juegos para los animales. También abogan por poder llevar los perros a cualquier playa (de España) a partir de una determinada hora, cuando apenas hay bañistas. Como norma general, durante la temporada estival está prohibida la presencia de perros en las playas, pero cada municipio puede destinar un área a este uso. Barcelona dio un paso adelante, tras una propuesta de ERC en el 2013, pero la elección del espacio se ha convertido en una cruzada.

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