La playa para perros de Barcelona abrirá la próxima semana con vecinos y animalistas contra su ubicación

El ayuntamiento ultima las obras para la prueba piloto en el tramo de Llevant, donde ya se cuelan decenas de canes

Crece la reivindicación de llevar el espacio de mascotas a los terrenos de fallido zoo marino, en desuso

Zona en obras para acoger la playa canina en Llevant, donde ya acuden propietarios de mascotas, a veces por falta de información.

Zona en obras para acoger la playa canina en Llevant, donde ya acuden propietarios de mascotas, a veces por falta de información. / JOAN CORTADELLAS

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Tras meses de controversia, a mitad de la próxima semana verá la luz el primer tramo de playa abierta a los perros en el litoral barcelonés. Los operarios municipales trabajan contrarreloj, al final de Llevant, para crear 1.200 metros cuadrados de supuesto oasis canino. Será un estreno con forceps, porque a día de hoy incluso parte de los grupos animalistas rechazan la ubicación. Para el ayuntamiento será una prueba piloto que debe determinar la dirección a tomar en el 2017. De momento, a diario hay usuarios que se cuelan con el perro en ese área o sus aledaños.

El anuncio meses atrás de que la playa de mascotas funcionaría en junio ha llevado a muchos propietarios a acudir a la zona (en Sant Martí) en las últimas semanas. Se dan dos escenarios, o bien que los perros y sus dueños se instalen -confundidos- en otros tramos de Llevant o, como sucedió el pasado fin de semana, que algunos levanten la valla de la zona en obras para acceder al futuro espacio canino. Los vecinos se quejan de que no haya sanciones ni apenas control. Afirman que llaman a la Guardia Urbana sin mucho éxito porque la presencia de perros no es prioritaria en el marco de la hiperactividad de los 4,5 kilómetros de litoral. Sí intervinieron cuando la valla fue violada hace unos días. Sobre todo porque la zona tiene zanjas y podía ser insegura. 

Fuentes municipales indican que hay informadores destinados a alertar a los usuarios de la prohibición hasta que la zona esté lista (posiblemente el próximo martes o miércoles). Se están dando avisos pero no se multa. Los residentes del entorno se quejan de hasta ahora hay mucha permisividad y pocos toques de atención. Están a la expectativa de los recursos con que se dote el espacio y de que se cumplan exigencias sanitarias y cívicas. No obstante, el ayuntamiento advierte de que en el arranque puede ser que los servicios no estén completados al cien por cien.

Cabe destacar que hasta el 9 de junio el proyecto estuvo en exposición pública y periodo de alegaciones. Tras su aprobación, a finales de mes comenzaron las obras, que han despertado expectación en el barrio, todavía movilizado en su contra. 

PARTIDARIOS DE REUBICARLO

En una reunión vecinal, el consistorio estimó la capacidad de ese reducto en unos cien canes. La cifra, matizan ahora, oscilará en función de que el amo del animal acuda en solitario o en familia. En cualquier caso, no será un espacio muy amplio teniendo en cuenta que la capital catalana tiene más de 41.000 perros censados. De ahí que ni vecinos ni siquiera parte de los defensores de los derechos de los animales vean el enclave con buenos ojos. Con el paso de los meses, la propuesta vecinal de que los animales se ubiquen en los terrenos que estuvieron destinados al fallido zoo marino, detrás del Fòrum, cobra apoyos.

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En el Movimiento Diagonal Mar, que engloba seis torres residenciales con unos 7.000 vecinos, insisten en puntualizar que ni están en contra de los perros ni de que estos puedan ir a la playa. Sencillamente opinan que su ubicación, ocupando un 7% de la playa de Llevant, será un desastre porque hará incompatible los usos. Creen que aunque se instalen urinarios caninos habrá problemas sanitarios y un posible alud de visitantes a cuatro patas que colapsen la zona. Por contra, su portavoz, Mari Carmen Garcia, piensa que el amplio espacio de hormigón encarado al mar donde estuvo proyectado el zoo marino ofrece muchas más posibilidades. "Solo se usa para algún festival y tiene mucho más espacio", defiende. Bastaría con colocar arena para convertirse en una playa canina en toda regla. Coinciden con las 14 entidades agrupadas en la Plataforma Vecinal Noreste de Sant Martí.

Incluso el Partido Animalista-PACMA, suscribe esa opinión. Durante años han reivindicado un espacio marinero para los animales, pero su portavoz, Ana Bayle, lamenta la elección del espacio. "Caben muy pocos y estarán hacinados", dice, y se queja de no haber sido consultados cuando el equipo de Colau retomó la idea de una playa canina. Su apuesta es el mismo terreno que proponen los vecinos, debidamente acondicionado. En cambio, desde Anima Naturalis, Aïda Gascón mantiene que el espacio, aunque "insuficiente", tendrá un gran éxito y será un primer paso para buscar una opción mayor el año que viene, como la del Fòrum.   

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