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El negro de los vídeos

Al Sarcoli pensaba que la serie 'Quiero ser negro' se iba a quedar en "una broma entre colegas"

RAMON VENDRELL / BARCELONA

Al Sarcoli va por la calle y desde pandilleros latinos hasta policías se le acercan y le dicen: "¡Hey, no dejes de perseguir tu sueño!" Algunos le preguntan educadamente si pueden retratarse con él. Claro, ningún problema.

En los locales nocturnos el personal está desinhibido y la cosa puede complicarse, aunque solo un poco. "Sin mediar palabra, ya tengo a un tío abrazándome y haciéndose una foto conmigo -dice Sarcoli-. Jolín, que no soy un objeto. Relájate, que yo también estoy de fiesta".

Hasta aquí, gajes de la fama. Lo que desconcierta a Sarcoli es que a nadie parece habérsele pasado por la cabeza que él es una persona que interpreta a un personaje en la serie de vídeos 'Quiero ser negro'. "Para todo el mundo soy el negro de los vídeos o solo el negro. Ni siquiera el tipo de los vídeos de 'Quiero ser negro'. Alto ahí: ¡Si no soy ni negro, por algo quiero serlo! Es raro. Como si a John Travolta la peña le dijera: 'Tú si que molas, Danny Zuko'".

Los vídeos se han viralizado y por la calle el personal anima al protagonistas a perseguir sus sueños

Risas al margen, es la creación de un territorio donde realidad y ficción se confunden igual que aguas fluviales y marítimas en un estuario el gran logro de las obras en cuestión. Todo empezó con una entrega de 'La vergüenza de existir' en la que Carlo Padial acudía a un 'coach' para que le ayudara a ser negro. Sarcoli vio el vídeo y comentó con otro estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universitat Pompeu Fabra que era fan y que a él también le gustaría ser negro. El compañero de estudios, Pep Molina, resultó ser becario en Playground, la revista digital que había publicado la pieza. Tras unas conversaciones, había nacido 'Quiero ser negro' (y una estrella). El equipo de las peliculitas está formado por Padial, Sarcoli, Molina, Carlos de Diego y Rocío Quillahuaman. Al cierre de este texto iban por el quinto capítulo, pero igual mientras tú lo lees ya han colgado el sexto porque corren que se las pelan.     

DE PRINCE A LA NBA

"El origen es mi amor por la cultura negra. Cómo no vas a amar una cultura que ha dado a Thelonius Monk, a Prince, a Kanye West. Por debajo de esta corriente principal puede haber también cierta sátira del impacto brutal que esta cultura tiene en nuestra sociedad. Fíjate, aquí mismo hay varias personas que quieren ser negras", dice Padial. Estamos en un falso pub irlandés cercano a la Rambla y así es. Camisetas de la NBA, exhibición de calzoncillos y esas cosas.

"Lo más importante es la idea -dice De Diego-. A la gente le ha cautivado que Al exponga su deseo de ser otro [a Ramón de España el primero]. Pero creo que también hemos acertado con el lenguaje, que es totalmente de internet. Primera persona, arranque con pegada, brevedad, muchos planos pero no videocliperos sino narrativos, apariencia de que cualquiera puede hacerlo".

Las peliculitas de Padial y De Diego difuminan los límites entre realidad y ficción

Eso de que "a la gente le ha cautivado" puede parecer grandilocuente, pero no lo es. Por bastantes millones se cuentan las visualizaciones de los episodios de 'Quiero ser negro' en la página de Facebook de Playground donde se cuelgan inicialmente. Pero después llegan a Youtube y empiezan a circular por Twitter y Whatsapp y ya no hay quien lleve la cuenta. "Yo pensaba que todo se iba a quedar en una broma entre colegas y ya ves, ni de copas puedo ir tranquilo", dice Sarcoli, recién licenciado, como Molina, en Comunicación Audiovisual.

Autor de historietas, cómico, reportero gonzo a su estupefacta manera del programa de TV-3 'APM', cineasta hasta ahora de guerrilla ('Mi loco Erasmus') pero a punto de dar el salto a la primera división con 'Algo muy gordo', creador de ficciones filosóficas para Playground... No paras, Padial. "Y ahora que voy a ser padre por segunda vez, menos. Tengo un miedo neurótico a que falte dinero en casa".