ESTÍO EN NOU BARRIS

La resurrección de la Prospe Beach

350 metros cúbicos de arena convierten la plaza de Ángel Pestaña en playa de nuevo tras cuatro veranos sin la actividad

El gobierno de Trias canceló durante su mandato el arenal al considerarlo demasiado caro

La Prospe Beach, este miércoles.

La Prospe Beach, este miércoles. / JULIO CARBÓ

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HELENA LÓPEZ / BARCELONA

En la Prosperitat están exultantes. Es la 21ª edición de la diversión veraniega, pero, tras cuatro años de Prospe Ciment, lo están viviendo como si fuera la primera. El martes pasado los camiones empezaron a descargar los 350 metros cúbicos de arena que convertirán durante algo más de tres semanas de julio la dura plaza de Ángel Pestaña en la tradicional Prospe Beach y en la tarde de este miércoles los niños ya juegan en el arenal. Es uno de los acontecimiento más esperados del año en este barrio de Nou Barris -"casi más que la fiesta mayor", aseguran los organizadores- y se lleva celebrando desde 1995, con los cuatro años de sequía del gobierno de Xavier Trias, en los que se consideró que era un gasto inasumible en época de vacas flacas.

Han sido esos cuatro años sin arena, en los que los vecinos de 'la Prospe' decidieron mantener el torneo de voley playa -la actividad estrella de la Prospe Bech- "para no dejar morir el proyecto", los que dan a la edición de este verano ese carácter tan especial. "Fue difícil mantener el torneo, pero eso nos da ahora más fuerza que nunca. Nunca en la historia de la Prospe Beach se habían llenado las inscripciones de los 96 equipos en solo cuatro días. Tenemos 15 equipos en lista de espera", explica Helena Ojeda, miembro de la comisión organizadora, formada por vecinos a título individual, por el 'casal' de barrio y el 'casal' de jóvenes y por varias peñas.

'CASALS' DE TODO EL DISTRITO

Además del torneo de voley playa, el uso que durante estas semanas se da a esta periférica playa es intensivo. Por las mañanas acudirán a ella 630 niños de 'casals' del barrio, el distrito e incluso la ciudad, y por las tardes el espacio permanece abierto, dinamizado por una monitora, para que niños que no vayan a ningún 'casal' puedan hacer castillos de arena y juegos de agua, la actividad preferida de los más pequeños, sobre todo cuando el sol aprieta. Y, por las noches, la 'playa' se convierte en un cine al aire libre. 

La concejala del distrito, Janet Sanz, hizo el saque de honor de la última edición de la Prospe Ciment, hace ahora un año, ya como máxima responsable de Nou Barris. Allí prometió que este verano "los niños de Nou Barris volverían a tener playa", y ha cumplido con su palabra.

VIDA COMUNITARIA

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A ojos de Sanz, el vida comunitaria que genera el proyecto merece gastar los 31.914 euros que cuesta la arena. "Una arena que después se reutiliza para obras municipales", destaca la concejala. También habla Ojeda de ese intangible que se genera alrededor de la Prospe Beach. "Tiene un valor convivencial muy importante", señala. Un espacio autogestionado por el vecindario -el ayuntamiento prácticamente solo paga la arena-, con un uso intensivo -mañana, tarde y noche-, intergeneracional y multidisciplinar. "Antes de las películas del cine a la fresca, elegidas por los propios vecinos, pasamos un corto de temática social del 'Solo para cortos'", cuenta Ojeda.

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