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SITUACIÓN DE LA VENTA AMBULANTE ILEGAL

"Somos tantos manteros que es difícil vender"

Los vendedores ilegales explican que la masificación en el Port Vell cada vez les dificulta más las ventas

La policía no les persigue en la zona portuaria, pero sí intenta impedir, sin éxito, que lleguen hasta ella

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Los Manteros ocupan cerca de un kilómetro del paseo de Joan de Borbó de la Barceloneta. / JOAN CORTADELLAS / VÍDEO: ANA C. BAIG

Cuando eran pocos, se vendía más, pero no les dejaban desplegar sus mantas. Ahora que les dejan, son tantos que la ley de la oferta y la demanda hace que tengan que bajar precios. Así lo cuenta Aziz, uno de los portavoces del Sindicato Mantero, asociación creada por los vendedores ambulantes ilegales, ahora concentrados en el Port Vell, para tejer una red de apoyo mutuo. El lugar donde, ante la evidente permisividad policial, se da la consiguiente masificación de puestos -de mantas- es el perímetro del flamante puerto de lujo de la Barceloneta. Frente a los cochazos y los grandes yates -alguno incluso con helicóptero a bordo-, cientos de vendedores se buscan la vida despachando prácticamente de todo. Bolsos, zapatillas y camisetas de deporte de imitación, pero también pulseras, abanicos, sombreros y pareos.  

"No nos dicen nada en la puerto, pero sí en las calles y en el Besòs, cuando salimos de nuestras casas para venir a trabajar", prosigue el joven senegalés. Allí, a la orilla del mar, ahora están tranquilos. "Aquí no nos hacen nada porque somos muchos", asegura el hombre. Calcula que son unos 300. "150 somos de Barcelona. El resto vienen de fuera porque saben que aquí nos dejan en paz. A muchos, en sus pueblos la propia policía les ha mandado aquí", explica este vendedor de relojes. La mercancía, cuenta, la compran sobre todo en los bazares de Badalona. "Pero no siempre; a veces compramos también en bazares del centro".

COMPRAS EN FUNCIÓN DE LAS VENTAS

"Compramos en función de lo que vendemos. No tenemos dinero para hacer grandes adquisiciones. Es cierto que hay pisos del Besòs que están llenos de material, pero es porque hay pisos en los que viven hasta 10 personas que se dedican a lo mismo", relata. Algunos viven en pisos de alquiler compartidos (a menudo, sobreocupados). Otros viven okupando pisos propiedad de bancos: en el barrio del Besòs Maresme hay abundancia. "Si no tienes papeles, no puedes optar a un contrato de alquiler", apunta otro joven senegalés.  

Sobre el poco margen que se ven obligados a obtener por la competencia en la zona porturaria ponen un ejemplo. "Si antes comprabas un bolso por 12 euros, lo podías vender por 20. Ahora el mismo bolso o lo vendes por 15 euros o lo vende otro. Los turistas, además, regatean mucho", relata. Otro de los inconvenientes de la masificación para el colectivo es que tienen que ir muy pronto para encontrar un buen lugar donde extender su manta.  

Pape es también senegalés y vecino del Besòs. Él es de los pocos que prefieren seguir en el paseo de Gràcia. Vende camisetas del Barça. "Este es mal año. Cuando se llega a la final de la Champions sí se vende", bromea. Lo bueno del paseo de Gràcia a sus ojos es que, depende a qué turista, "le puedes vender una camiseta que has comprado por 10 euros a 20". Lo malo, prosigue, es que en el paseo de las tiendas de lujo sí tienen que huir de la policía. "Esta lleno de secretas. Muchas veces tienes que esperar horas sentado en el metro hasta que puedes abrir la manta", concluye.

ACTUACIÓN DISCRECIONAL  

La red de apoyo de la que hablan en el sindicato no es solo para defenderse de la policía. También sirve para reunir dinero para pagar las multas que les ponen si, fuera de zona 'segura', la policía les alcalnza, y, además de requisarles la mercancía, les multa. Todos coinciden en que se trata de algo discrecional. Unas veces lo hacen; otras, no. "Nosotros estamos contra la violencia y hacemos mucha pedagogía sobre que no tenemos que responder a las provocaciones de la policía, pero a veces es imposible evitar que alguien reaccione. Sufrimos mucho estrés", concluyen.

De la manta a la pescadería

El Ayuntamiento de Barcelona impulsa un proyecto de formación ocupacional al que, por el momento, se han podido acoger 11 manteros. Gracias a un convenio con Mercabarna se está enseñando a estos 11 hombres el oficio de pescadero. "Por primera vez se promueve que haya contrataciones de 12 meses, para permitir la regularización de estas personas", apuntan desde el consistorio (el problema de fondo son los papeles). Esta formación empezó el 20 de abril y terminará el 29 de julio, con un periodo de prácticas incluido. "La intención era que el curso finalizara antes de las vacaciones de verano para estimular las contrataciones por sustituciones", prosiguen desde el consistorio. 

El colectivo de manteros aplaude la medida -"todo será mejor que trabajar en la calle", aseguran-, pero critica que 11 plazas son muy pocas y que la formación no asegura un trabajo posterior: "nosotros necesitamos dinero para vivir y para mandar a nuestras familias".