19 sep 2020

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Poder quinqui en el Primavera Sound

Los Chichos liberaron al chico de barrio que se esconde en el interior de muchos modernos

RAMÓN VENDRELL / BARCELONA

Los Chichos, antes de su actuación en el Primavera Sound.

Los Chichos, antes de su actuación en el Primavera Sound. / FERRAN SENDRA

"¡Hostia, qué fuerte, hemos visto a los Chichos en el Primavera!" Si la organización del festival buscaba reacciones como esta cuando incluyó al trío rumbero en el cartel, pardiez que las consiguió. A patadas.

Los Chichos actuaron en el escenario Adidas Originals, quizá no el más pequeño y recóndito del tinglado pero sin duda pequeño y recóndito. Como si la muestra los escondiera. Remitía la ubicación del bolo al repelente concepto de placer culpable. Por el contrario, la actuación se programó a buena hora y, más importante todavía, a una hora sin competencia de envergadura. 'Boutade' o no, el caso es que miles de personas llenaron el espacio. ¿Fueron allí como quien va a ver a un fenómeno de feria? No lo pareció. Más bien pareció que en el interior de muchos modernos se esconde un chico de barrio. Fue bonito ver cómo lo liberaban.

Los Chichos: titanes de la música popular moderna española. Sin menospreciar a los Chunguitos, las Grecas, los Calis y compañía, ni las películas de José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, ellos fueron los principales impulsores del 'quinqui power' de las décadas de 1970 y 1980. A la rumba catalana le hizo daño esa rumba marginal y madrileña. Los combos del ventilador se ganaban bien la vida con actuaciones en salas de fiestas. Incluso en discotecas pijas de Barcelona como Don Chufo, Charly Max, Metamorfosis y Bacarra. Con el advenimiento de la patulea capitalina se les cerraron las puertas de los locales finos. La rumba, toda la rumba, cogió mala fama. Si viste a los Chichos en Zafiro 3, en Sants, o en Drac Roig, en Cerdanyola, sabrás por qué. 

¿Fueron a ver al trío rumbero como quien va a ver a una atracción de feria? No lo pareció

Algún superviviente de esa era había en la actuación en el Primavera Sound. Por ejemplo el tipo que al ver un globo de un caballito de tiovivo (sí, algunas personas van al Primavera Sound con un globo) dijo: "El caballito es muy malo".

"Buenas noches. Les vamos a reventar", dijo de buenas a primeras Emilio González, 'Junior', el sustituto del fallecido Jero, el del medio de los Chichos, menuda papeleta. No era su intención reventar a los asistentes sino a la competencia: señaló hacia donde estaban los escenario nobles.

COMPOSITOR PRODIGIOSO

Dos coristas, guitarra española, guitarra eléctrica, bajo, batería, teclados y, por supuesto, tres voces principales. Con esta formación actuaron los Chichos. ¿Reventar? Tampoco tanto. Aunque podrían tumbar a cualquiera si fueran objeto de una operación rescate como las que relanzaron a Johnny Cash, Solomon Burke o Bettye LaVette. Caray, sus primeros discos, cuando se beneficiaban del poderoso sistema de estudios que regía la industria discográfica española, eran tremendos. Pero el teclado sustituyó a partir de cierto momento a los vientos y ya no fue lo mismo. ¿Hay un Rick Rubin en España?

No obstante, siempre queda el repertorio. 'Sea como sea' ("seguiré robando por los míos..."), 'Son ilusiones', 'De la salud y la libertad', 'Amor de compra y venta', 'Ni tú ni yo' ("he sufrido en una celda de castigo..."), 'El Vaquilla', 'Odio', 'Quiero ser libre', 'Ni más ni menos'. A ver quién supera esto. "Tenemos más de 500 canciones", informó Julio. Y es que los Chichos se beneficiaron del prodigioso talento de Jero, verdadero 'Fénix de los Ingenios'. No solo era un compositor extraordinariamente prolífico sino que además la clavaba a menudo, como prueba el hecho de que todas y cada de las piezas fueran cantadas de cabo a rabo por una multitud. Ah, el placer de corear en tu idioma, tan raro en el Primavera Sound.  

Vivió el Vaquilla en el Campo de la Bota, barrio de barracas que estaba más o menos donde está el Fòrum

El momento marciano del concierto fue cuando Emilio exclamó arrebatado: "¡Viva la libertad!" Allí nadie se había planteado nunca que pudiera faltarle la libertad y Emilio se quedó más bien solo.

El momento telúrico del concierto fue cuando recordaron al Vaquilla como "un delincuente que era de aquí, de Barcelona". Más lo primero que lo segundo. Vivió el Vaquilla en el Campo de la Bota, barrio de barracas que estaba más o menos donde está el Fòrum, y vivió el Vaquilla en la Mina, que está muy cerca del Fòrum.

Un espectador preguntó al término de la actuación: "¿Vamos a ver a PJ Harvey?" Así son los festivales.