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CONFLICTO SOCIAL EN GRÀCIA

La efímera 'rekonquista' del 'banco expropiado'

Cinco activistas se cuelan en el local y acaban detenidos por los Mossos

El propietario ha puesto una denuncia que ha facilitado el desalojo exprés

Guillem Sànchez Carlos Márquez Daniel

ALBERT BERTRAN

La efímera 'rekonquista' del 'banco expropiado'
Momento en el que los Mossos hacen retroceder a los antisistema para examinar la entrada.

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Casi dos semanas después, los activistas del denominado 'banco expropiado' no dan su brazo a torcer. A diferencia de Can Vies, que en una semana pudo calmar las aguas y el barrio de Sants, volver a la normalidad, en Gràcia la situación, lejos de calmarse, parece enquistada. Porque unos esperan que los otros se cansen, y los otros aguardan a que los primeros bajan la guardia. Un interminable partido de tenis que este sábado ha vivido un sonado golpe de estrategia por parte de los okupas, que han querido dejar claro que el desafío de recuperar lo que consideran suyo se mantiene intacto.

Entre las 10 y las 11 de la mañana, los empleados de los comercios cercanos al 'banco expropiado', en el barrio de Gràcia, junto al mercado de la Albaceria, han escuchado un ruido que han identificado como de una sierra radial. "Yo llevaba un pedido y he visto que había un montón de chavales junto a la puerta forzando la entrada", ha detallado el trabajador de una tienda cercana. Poco después, a través de las redes sociales, saltaba la noticia: el colectivo había conseguido 'rekonquistar' de manera temporal el local desalojado hace 12 días por orden judicial.

Los Mossos no se han presentado en el 'banco expropiado' hasta las 14.20 horas, cuatro horas después de que, supuestamente, si es que no había sucedido antes, los jóvenes accedieran al local. Han obligado a los anstisistema, que tenían una mesa con emparedados de remolacha con humus para sus parroquianos ordenados en una mesa, a retroceder unos metros para poder comprobar el estado de la entrada, tapado con una pancarta que escondía un agujero tras el cual se distinguía otra placa de hierro. Los Mossos trabajan con la hipótesis del butrón, esto es, que los okupas habrían abierto un agujero durante días que taparon con un enorme bidón de cemento.

Los Mossos han podido actuar tras la denuncia presentada este mismo sábado por el propietario del local, Manuel Bravo Solano, según han aportado fuentes policiales. Ha sido, pues, un desalojo exprés, esto es, no ha sido necesaria la participación o el permiso de un juez porque han pasado menos de 48 horas desde el momento en el que el local fue ocupado. Pasados dos días ya es obligatorio iniciar la senda judicial que puede eternizar la recuperación del inmueble por parte de su dueño legítimo. 

ASIDOS A BIDONES

Tras horas de incertidumbre, pues el lugar parecía infranqueable, los Mossos d'Esquadra han podido confirmar la presencia de los jóvenes en el interior abriendo un hueco por el lateral, por la calle de la Mare de Déu dels Desamparats. Sobre las 16.15 horas, la policía catalana ha echado a los simpatizantes y les ha hecho recular hasta la plaza de la Revolució, unos 50 metros más arriba, con el objetivo de poder entrar en el edificio sin que hubiera barullo. A las 16.45 horas, un portavoz de los Mossos ha confirmado la reocupación por parte de los antisistema mientras de fondo se escuchaba el rugir de un martillo hidráulico. Es un suponer, pero los agentes estarían picando el cemento al que se habrían asido los protagonistas. Para este menester ha sido necesario en concurso del Grupo Especial de Intervenciones (GEI), el cuerpo de élite de los Mossos, especializada en el acceso a espacios de riesgo en los que puede haber trampas o gente armada. Todo esto, mientras todas las calles del entorno estaban tomadas por la policía. Esta unidad también participó en el desalojo de Can Vies, dos años atrás. 

Tres de los jóvenes han salido esposados sobre las 18.20 horas. Los otros dos, dos mujeres, debido a lo complicado que ha resultado liberarlos de los bidones a los que estaban atados, han salido dos horas y media después, también detenidas. Se les atribuyen un delito de daños, usurpación de bienes inmuebles y otro de desobediencia grave. El 23 de mayo, el día del primer desalojo, los agentes necesitaron más de nueve horas para liberar a unos okupas que se habían atrincherado del mismo modo. Este sábado ha sido menos laborioso. 

MERCADO ENFURECIDO

Antes del desembarco policial, que no ha generado altercados más allá de los gritos contra la policía y los periodistas, dos comerciantes del mercado han compartido su indignación ante lo vivido en los últimos días. "Los pasillos estaban llenos de gente y de golpe se ha vaciado todo. ¿Nos lo van a pagar estos chavales? Está muy bien que pidan derechos, pero que también se fijen en las obligaciones. Estamos hartos", ha afeado a gritos un inmenso y alterado 'botiguer'. Un okupa le ha respondido que los que dan miedo son los Mossos y no ellos, que ellos no han iniciado eta guerra y que también la están padeciendo. No le han convencido, pero ha preferido irse porque el cuerpo empezaba a pedirle otra cosa. Un carnicero de la zona ha explicado a este diario que las pérdidas en su negocio en estas últimas semanas superan los 5.000 euros. Evita dar su nombre por miedo a la represalias.

También el propietario de un bar cercano compartía sus sentimientos contrapuestos ante lo vivido durante estas dos últimas semanas. "La mayoría de los vecinos no comparte esta movilización. Es un pena porque yo me considero neutral y entiendo sus motivaciones. Quizás no han hecho las cosas bien o quizás sean los medios de comunicación los que no lo están explicando bien". Este pequeño empresario sostiene que viven en permanente "tensión", atentos a su hay que cerrar "en cualquier momento". No han sufrido desperfectos, pero sí, sin poder concretar cifras, han notado que la caja no es la que era de esperar. 

MANIFESTACIÓN RETRASADA

La manifestación convocada para las siete de la tarde, para la que los Mossos tenían listo un amplio dispositivo para evitar altercados, se ha visto alterada por los acontecimientos. En su lugar, los simpatizantes del 'banco expropiado' se han reunido en la plaza de la Revolució, desde la que han seguido los acontecimientos. Se han congregado unas 300 personas, sin generar ningún tipo de altercado ni problema con la policía, que ha mantenido el operativo a pesar del cambio de planes. Sobre las 21.15 horas, sin embargo, ya con el 'banco expropiado' de nuevo desalojado, los antisistema han iniciado una marcha por las calles que colindan con el local. La protesta se ha disuelto a las 22.00 horas en la plaza de la Rovira. Hasta la siguiente,