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Hoteles de lujo en Moscú y entradas de Port Aventura

La revisión de una partida de gastos de representación elegida al azar saca a la luz la desaparición de más de 3.000 euros sin justificar

XABI BARRENA / J. G. ALBALAT

Vista de las instalaciones de Port Aventura.

Vista de las instalaciones de Port Aventura. / XAVI MOLINER

Como acostumbra a suceder en estos casos, el uso de los fondos públicos con que se nutría Barcelona Regional (BR) no se limitó a ser empleado para proyectos ruinosos, sino que también se utilizó para diversos pagos de dudosa justificación. Precisamente el alto porcentaje de gastos de representación respecto del total, un 15% (200.000 euros), obligó a los auditores a revisar, al azar, una parte de esos gastos.

Y lo que hallaron es que más de 3.000 euros fueron gastados sin presentar después ningún tipo de comprobante.

Lo más jugoso, con todo, es la lista desmenuzada de gastos poco habituales. A cargo del director general de BR y de BSUS, Willy Müller y, también, de Alejandro Rocabert, que aparece como gerente de BSUS entre el 2012 y abril del 2015 (poco antes de las elecciones y seis meses después de haberse disuelto la filial), y anteriormente apoderado de la propia BR.

Müller, por ejemplo, paso dos noches en Moscú, en agosto del 2013, al módico coste de 900 euros por día alojado, es decir, 1.800. Entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre se dejó en una ciudad brasileña más de 900 euros, de los que 500 correspondieron al alquiler de un vehículo. Este diario ha comprobado que por 70 euros al día es posible hacer con un vehículo tipo SUV gama alta, al menos en Brasilia.

Otro capítulo significativo son las comidas en fin de semana. De entre 100 euros, una cena para dos, a cerca de 300 euros, una comida para cinco. Y no solo eso. Con la tarjeta de crédito de BR, Müller compró vino por importe de 150 euros para asistir a una cena en una masía e, incluso, se dejó otros 150 euros en entradas en Port Aventura.

LA VISITA DE CHANG MARIO EFRÉN

El episodio más sorprendente es el pago de la estadía de un tal señor Chang Mario Efrén, del que nadie dice tener ni idea de quién es, y cuyo paso por la ciudad le costó al erario público 900 euros, solo de su hotel. Quede constancia, asimismo, que, como buen arquitecto, Müller gusta no solo de los parques de atracciones. En el listado de gastos se halla también una entrada para el Moma, el museo neoyorquino de arte moderno. 20 euros.

Rocabert actúa de un modo parecido. Se aloja en el Marriot Tverskaya de Moscú durante tres noches de diciembre del 2011, sumando 2.000 euros a las arcas de la empresa hotelera norteamericana. Este diario ha sido incapaz de reservar una habitación en esos días por más de un tercio del precio pagado por Rocabert. A menos que no fuera una única habitación.En otro viaje a Moscú, el apoderado se deja 900 euros en tres días en restaurantes.

Las comidas dominicales de Rocabert les cuesta a los barceloneses un buen pico. El apoderado muestra especial predilección por el marisco. Ni Müller ni su empleado justifican ni detallan con quienes departían en festivo.

Otro episodio extraño. Como se detalla en la pieza adjunta, BSUS contrató a tres intermediarios en China, Brasil y Rusia para conseguir proyectos en estos países. En el caso del brasileño señor Moncorvo, Rocabert le paga el billete de avión a Barcelona, uno interno en Brasil y el hotel en la capital catalana a pesar de que en sus emolumentos se consigna una partida para este tipo de gastos. La ‘beca’ para Moncorvo suma 1.600 euros.

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