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Dolors Sabater, alcaldesa de Badalona: "La seguridad es demasiado importante para dejársela a la derecha"

La alcaldesa de la tercera ciudad de Catalunya ha cuadrado unas cuentas en las que las partidas sociales han crecido un 40%

CARLES COLS / BADALONA

La alcaldesa de Badalona, tras la entrevista, en la que valora su primer año al frente de la ciudad. / RICARD FADRIQUE

Como los buzos profesionales tras un largo periodo en las profundidades, Badalona lleva un año en la cámara hiperbárica. En aquella ciudad en permanente estado de tensión por la manera de entender la política de Xavier García Albiol, la alcaldesa Dolors Sabater ha supuesto un radical cambio de estilo.

Su elección como alcaldesa hace un año fue una sorpresa, algo inesperado, y el pronóstico sobre qué sucedería a partir de entonces era incierto. Pues pasado un año tenemos la satisfacción de haber demostrado que lo que para mucha gente era vulnerable, un gobierno nuevo, muy plural, con muchas siglas, algo que se asocia a inestabilidad y debilidad, ha sido exactamente lo contrario. Badalona tiene un gobierno cohesionado y nada partidista, que trabaja para el bien común. Y además hemos podido aprobar los presupuestos con comodidad, con todo lo que eso implica.

Como otros alcaldes, usted heredó unas financias municipales en una situación muy precaria. Los años anteriores no solo había que cumplir la 'ley Montoro' y estábamos fiscalizados, sino que a ello se unía la volutad del anterior gobierno de cumplir estrictamente con esa ley, lo que provocó que en políticas sociales fuésemos hacia atrás. Esto, afortunadamente, ha cambiado. Este es el primer año que ya no estamos fiscalizados. Eso nos da un pequeño margen. Hemos podido reequilibrar las partidas, buscar la forma de optimizar al máximo los recursos de que disponemos, así que hemos aprobado los presupuestos más sociales que ha tenido Badalona. Hemos subido 40% la partida social, reducido un 30% la partida financiera y disminuido un 12% la partida destinada a sueldos de cargos electos y directivos. Es, insisto, el presupuesto más social, pero también el más participativo y el más transparente.

¿Le ha sorprendido la alegría con la que un ayuntamiento gasta el dinero de los contribuyentes? Ya sabe, aquello de levantar alfombras... Sí. De hecho, uno de los trabajos que nos toca hacer es algo muy interno, restablecer lo que durante años se ha estropeado. Nos toca poner orden, por sentido de justicia. Nos hemos encontrado trato clientelar a algunas entidades, diferencia de trato a la hora de subvencionar, de decidir qué gastos pasan por encima de otros.. Por ejemplo, en las últimas Festes de Maig de la etapa de García Albiol, que coincidían con una campaña electoral, se programaron unos conciertos extra que no estaban presupuestados. Tuvo que asumir el agujero económico Badalona Cultura. Es cierto que los ayuntamientos somos la administración que peor financiación tiene, y eso a pesar de que somos los que tenemos que hacer frente a las emergencias más directas, pero por delante de todo tenemos que gestionar mejor el dinero del que disponemos. Ahora, por ejemplo, estamos revisando los grandes contratos con el propósito de remunicipalizar algunos servicios, porque por ahí se va mucho dinero.

¿Cuáles? De momento, solo revisamos. Lo que hemos descubierto con sorpresa es que hay muchos contrato por actualizar, que están en fase prórroga, contratos irregulares porque ya han caducado. Cuando firmas un pago de este tipo, el interventor municipal te lo recuerda: “Paga, pero este contrato es irregular”. Lo peor, sin embargo, es que mantener estos contratos así sale carísimo a la administración pública. Este primer año lo hemos dedicado, así, a inventariar los contratos y a descubrir qué no es necesario externalizar, a revisar cláusulas que son desfavorables al ayuntamiento.

Xavier García Albiol, como alcalde, presumía cada semana de actuaciones policiales contra la pequeña delincuencia en la ciudad. De repente, Badalona ha pasado a un segundo plano en ese capítulo. Sencillamente, hemos cambiado el relato sobre la ciudad, de negativo a positivo. Se hace extraño que la política de un gobierno municipal sea proyectar la ciudad en negativo, pero así era, y eso no beneficia a nadie. Ahora proyectamos Badalona como una sociedad de valores. Eso no quiere decir que no estemos comprometidos con los temas relacionados con la seguridad. Las competencias de seguridad, por ejemplo, no las he delegado, dependen directamente de alcaldía. Desde el primer día asumimos la importancia de la seguridad, pero es evidente que hubo una instrumentalización de esta materia durante el anterior mandato. A veces puede sorprender que un gobierno como el nuestro, que es de izquierdas, que viene de la calle, hable muy seriamente de economía y de seguridad, pero es que estas son dos cuestiones tan importantes que no las podemos dejar en manos de la derecha.

Su gobierno ha hecho bandera de la participación, pero las cifras de vecinos que colaboran en la toma de decisiones, en este y en otros ayuntamietos, son aún muy bajas. ¿Qué puede hacer para remediarlo? Hay que hacer creíble la participación. Hacerla de verdad. De momento, hemos dado la oportunidad de participar en la elaboración de los presupuestos de modo que la decisión fuera vinculante. Con la participación lo que ha pasado es que a veces se ha pervertido, se inician procesos que luego no se completan. Nuestro reto es que los procesos sean reales

Badalona tiene un enorme proyecto urbanístico en marcha, el canal del puerto y sus promociones inmobiliarias, que de entrada no les agrada. Sí, y a ello hay que añadir ahora la conservación de las chimeneas de Sant Adrià, porque parte de los terrenos están en Badalona, y ahí sí que estamos aún a tiempo de decidir. Son dos proyectos conectados geográficamente. La gran diferencia es que el plan de las chimeneas está por definir y el del canal es un proyecto que heredamos y en el que las decisiones se tomaron hace muchos años. Es un modelo de urbanismo que nosotros no habríamos aprobado, pero ya están en marcha. Lo único que podemos ofrecer es hacerlo transparente, tan participativo como sea posble y hacer que la ciudad se reconcilie con él. Podemos, además, intervenir en el tipo de equipàmientos que allí se instalarán.