09 jul 2020

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Las tres diferencias entre el local desalojado en Gràcia y Can Vies

La antigua oficina bancaria es de propiedad privada y el icono okupa de Sants, del Ayuntamiento de Barcelona

El espacio desalojado el lunes carece del peso histórico de Can Vies, okupado desde hace casi 20 años

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Protesta por el desalojo del conocido como banco ocupado de Gràcia. 

Protesta por el desalojo del conocido como banco ocupado de Gràcia.  / AUGUST BLAZQUEZ

La principal diferencia entre el local desalojado por los Mossos en Gràcia, que los okupas habían bautizado como 'banco expropiado', y Can Vies es la titularidad de los edificios. Mientras Can Vies se levanta en un terreno propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, lo del Banc Expropiat se trata de "un asunto entre privados", en palabras de la alcaldesa, Ada Colau, que enojaron a los okupas y a activistas de la PAH, la organización en la que se forjó.

Pese a que esa mezcla de desentendimiento y defensa de la propiedad privada de la fundadora de la PAH sentó como un tiro entre los movimientos radicales, lo cierto es que mientras el frustrado desalojo de Can Vies -este jueves se cumplirán dos años- podía ser evitado por el alcalde -se trata de un edificio municipal-, en el caso de Gràcia el asunto no es tan sencillo. Podía pararse, sí; el propio Trias lo hizo pagando al propietario el alquiler del edifico okupado para evitarse problemas en vísperas de las pasadas elecciones municipales. Pero Colau no estaba dispuesta a seguir con una tan poco común operación, así que dejó de pagar y la denuncia del propietario siguió el cauce judicial ordinario hasta acabar en el desalojo. Desalojo ejecutado por los Mossos d'Esquadra por orden judicial al que los okupas respondieron con una manifestación que congregó a 2.000 personas y terminó en una batalla campal.

MENOS HISTORIA

Otra diferencia entre Can Vies y la antigua oficina bancaria ocupada en Gràcia es el matiz histórico. Mientras el espacio okupado en Sants hace 19 años se había convertido en un icono de los movimientos sociales y alternativos que trascendía los límites del propio barrio, la historia de local de Gràcia es mucho más corta. Abrió sus puertas en el 2011. Contaba con apoyo y simpatía por su labor social, también más allá del barrio -quizá por lo simbólico de convertir una antigua oficina bancaria en un espacio okupado-, pero carece del peso histórico de Can Vies. Este último -todavía en el aire por el proceso urbanístico pendiente junto al cajón de Sants-, además, solo tiene sentido en ese enclave.

El contexto político en el que se han producido los dos desalojos también es muy distinto. Hace dos años el acalde de la ciudad (Xavier Trias) era convergente y el presidente de la Generalitat (Artur Mas), también, con una CUP minoritaria y en la oposición. Hoy, en cambio, la ciudad la comanda la entonces activista Ada Colau y el presidente convergente Carles Puigdemont -responsable último de los Mossos, encargados de ejectuar el desalojo- lo es gracias al apoyo de la formación anticapitalista.