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Detenido el mantero que golpeó a un guardia urbano de Barcelona

El vendedor agredió al agente con un palo durante una operación policial llevada a cabo en el Port Vell

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

Agresión de un mantero a un guardia urbano de Barcelona.  / EL PERIÓDICO

La Guardia Urbana de Barcelona ha detenido este jueves al mantero que golpeó con una rama a uno de sus agentes durante un enfrentamiento entre vendedores ambulantes y policías municipales en el Port Vell. La agresión fue grabada con un teléfono móvil y eso ha permitido que resultara posible identificarlo fácilmente.

A primera hora de la mañana, algunas patrullas policiales se han desplegado cerca del domicilio del venedor, en la calle de Bofarull del distrito de Sant Andreu. Lo han arrestado en cuanto ha aparecido, ya que se le atribuye un delito de agresión a un agente de la autoridad. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha anunciado que el ayuntamiento se personará como acusación particular contra este mantero.

UNA BRECHA EN LA CABEZA

El golpe que recibió el guardia urbano le abrió una brecha que requirió varios puntos de sutura. Este episodio se produjo después de que los policías municipales interceptaran a seis manteros que salían de la parada de Metro de la Barceloneta y se dirigían hacia el Port Vell, un punto en el que vuelven a acumularse unos 250 de ellos para desespero de los artesanos de la zona.

Los vendedores sin licencia sorprendidos pidieron el auxilio de sus compañeros y estos les socorrieron. Hubo lanzamientos de objetos y más golpes como el que quedó registrado. De hecho, rompieron el cristal de un coche patrulla porque al agente que se encontraba en el interior del vehículo tuvo tiempo de subir la ventana ante de que lo golpearán a él. En total, resultaron heridos leves tres policías.

PRESIÓN POLICIAL 

El amumento de la presión policial sobre los manteros ha enervado a los vendedores porque cada vez que son interceptados por agentes de paisano en Ciutat Vella o en el Eixample pierden toda la mercancia. La situación se ha agravado tras su expulsión del Metro, un espacio en el que sentían seguros. Por eso ahora vuelven a refugiarse en el puerto, competencia de la policía portuaria, sin suficiente personal para contenerlos. 

La imagen de un vendedor ambulante agrediendo a un policía se ha encajado mal en el seno de la Guardia Urbana. Los sindicatos SAPOL y SPPM CAT han condenado la agresión y han pedido "respeto institucional" para todo el cuerpo porque sin este cuesta mucho más "garantizar la seguridad del ciudadano", advierten.