La Rambla futura se hará esperar

El plan especial contempla cambios, como redimensionar los quioscos de prensa, a 15 años vista

La Rambla, a rebosar de paseantes en su tramo central.

La Rambla, a rebosar de paseantes en su tramo central. / MÒNICA TUDELA

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Está por ver si la Rambla será capaz de reconquistar al barcelonés con los cambios que enfila su retocado plan especial. Lo que sí queda claro es que la hoja de ruta impuesta para el megaturístico eje por el ayuntamiento cuenta con el beneplácito mayoritario de grupos políticos, de comerciantes de los laterales y de entidades de la zona, aliviados por dar luz verde a los cambios. No obstante, provoca voces críticas en los negocios instalados en su centro, desde expajareros a quiosqueros, principales afectados de los ajustes. Se evidencia también que mucha medidas tardarán en visualizarse. Posiblemente varios años en cuestión de movilidad y reurbanización, y hasta el 2030, por ejemplo, en lo referente a la reducción de volumen de los quioscos de prensa. 

La transformación será lenta porque, como ha subrayado la concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, en la comisión de urbanismo, el plan es una "no es una varita mágica" sino una "herramienta" que muestra intenciones. Por ejemplo, en materia de movilidad se abre la puerta a priorizar al peatón, religar el Raval y el Gòtic... pero tendrá que desarrollarse un plan específico de movilidad.

Amics de la Rambla  aplaude que el plan salga adelante y lo considera un triunfo colectivo para el barcelonés

Tampoco hay una solución inmediata para las terrazas. Han de cumplir criterios de distancias y confrontación, pero todavía está por ver cuál es su estética y contenido, pendiente de la ordenación singular de veladores que precisa esta zona. De momento, se intuye un recorte en una histórica, la del Café de la Ópera, por estar cerca de una salida de metro.

INTERESES ENFRENTADOS

Por ese motivo, el grupo municipal del PP se ha mostrado en contra del plan, al considerar que deja muchas incógnitas y no resuelve el problema de la actividad económica ilegal. También la CUP vota en contra, porque la descongestión no tiene en cuenta su efecto en los barrios contiguos y, en su opinión, puede ser que aún atraiga a más turistas.

La versión final final presentada por Pin ha logrado el aval de CiU, ERC y PSC, con reserva de voto de C's. Eso sí, con el reproche de que Colau haya paralizado un año el plan especial, para acabar ajustando lo que estiman representa un 1% del total de medidas.

Pese al enfado inicial por la demora, la asociación Amics, Veïns i Comerciants de la Rambla aplaude que el plan especial sea casi igual al inicial y por fin prospere "fruto de un amplio acuerdo", manteniendo los ejes de ordenación del paisaje, liberación de espacio para el peatón y criterios de calidad, destaca su presidente, Joan Oliveras, que lo contempla como "un triunfo colectivo para el barcelonés". 

Los expajareros se niegan a ser eliminados  de la futura Rambla porque fue el ayuntamiento quien les obligó a reconvertirse, alegan

Pero los cambios no han gustado a aquellos cuyos negocios se enclavan en el tronco central. El documento final obliga a reducir a 4,4 metros de largo por 2,6 de ancho y 2,7 de alto los puestos de prensa y de flores. Los de prensa miden actualmente 10,6 por 4,5, por lo se amputarían a la mitad. El colectivo (y con apoyo del PSC que no considera que este sea un ámbito a depurar) rechaza un ajuste tan drástico, señala su presidente, Juan Jiménez. Y recuerda que 90 familias viven de los quioscos.

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Para calmar el ambiente, Pin ha destacado que esta medida no será efectiva hasta que finalice la concesión municipal vigente, en septiembre del 2030 y ha insistido en que se trata de que "vendan prensa" y menos suvenires. Pero Jiménez replica que actualmente la comercialización de recuerdos es clave para mantener los negocios.

También están en pie de guerra los expajareros, que ahora venden artesanía, recuerdos y entradas y que el plan deja fuera de ordenación, pendientes de "revertir una situación que no responde al interés general". Su presidenta, Mònica Trias, anuncia que se movilizarán contra su eliminación, ya que fue el ayuntamiento quien les instó a reconvertirse hace unos años.