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La comunidad del okupa Figuerola

En la finca del número 12 de la calle de Isaac Albéniz solo un inquilino paga una renta al dueño, el ayuntamiento

El consejero de distrito de CiU explicó al resto de residentes que había cambiado la cerradura del piso de los vecinos, fallecidos

Toni Sust

Figuerola pasa junto a un vecino al abandonar la finca en la que vive, este miércoles.

Figuerola pasa junto a un vecino al abandonar la finca en la que vive, este miércoles. / JOSEP GARCIA

"Tendrán noticias de mi abogado". Joan Figuerola Borràs, todavía consejero de distrito de CiU en Sarrià-Sant Gervasi, ha salido este miércoles a mediodía el inmueble en el que reside negándose a hacer declaraciones y lanzando esta advertencia. Luego ha tenido que volver a por un paraguas: lloviznaba. Y al volver a irse ha advertido, amable y algo inquisitivo, a un vecino que sí hablaba con los periodistas: “Paco, te vas a mojar”. 

Figuerola se encuentra en entredicho: el ayuntamiento le acusa de ocupar el piso de sus antiguos vecinos, el 4º-1ª del número 12 de la calle de Isaac Albéniz, o número 10 de Tres Reis (la finca está en la esquina entre ambos), en Sarrià-Sant Gervasi. Ha abierto un expediente de recuperación de vivienda y le ha dado 10 días para presentar alegaciones. A él y a su hijo.

27 AÑOS SIN PAGAR

El inmueble es más que peculiar, no solo por la ocupación. No llega a ser el de 'La comunidad', la película de Álex de la Iglesia en que todos los vecinos esperan repartirse la quiniela premiada que esconde uno de ellos, pero guarda algún parecido remoto. Antiguamente, fue una torre, hasta que alguien la compró e hizo viviendas para inquilinos. En 1989 el edificio fue expropiado para la realización de un plan luego anulado. Después fue desafectado y el propietario anterior renunció a revertir la expropiación. Nadie en el consistorio, que se quedó con la propiedad, recordó que había que volver a elaborar los contratos. Y los vecinos continuaron su vida.

Hace 27 años que los inquilinos no pagan alquiler ni IBI. Que no tienen contrato. A estas alturas, solo uno de los nueve vecinos paga algo al ayuntamiento. Se trata de una entidad social a la que se cedió una vivienda durante cinco años, que aporta un abono anual,  acorde a su situación y función, de cerca de 650 euros. Quizá no parezca un dineral, pero es todo lo que hay, según datos de la Dirección de Servicios de Gestión Económica de Patrimonio, que certifica que de alquiler no llega un euro.

Del resto de vecinos, seis han recibido o recibirán cartas instándoles a regularizar su situación.

FIGUEROLA, EL JEFE

Cuentan vecinos que prefieren no ser citados, que aunque no hay comunidad, Figuerola siempre ha actuado como el jefe de la finca, por su talante y por sus contactos políticos, que, dicen, solía recordarles. Incluso le dijo a alguien que esos contactos les ayudarían a no tener problemas. Quizá por esta condición de jefe oficioso de la manada, en las últimas horas el consejero de distrito no dudó en advertir a sus convecinos de que no abrieran la puerta a periodistas ni hablaran con ellos.

Tan transparente ha sido la relación, que varios explican que el propio Figuerola les explicó que había cambiado la cerradura del 4º-1ª. A nadie le cuadraba que tuviera las llaves de los antiguos inquilinos, ya fallecidos: “Se llevaban muy mal”. Él argumentó que la vivienda podría albergar bichos y suciedad.

2.000 PESETAS AL MES

Cuenta uno de los vecinos que en 1989, de repente, la persona que acudía a cobrar el alquiler, un domingo al mes, dejó de venir. Uno, dos, tres meses. El vecino habló con el representante del dueño, que fue taxativo: “Esto ya no es nuestro”. Según otro de los residentes, en aquel momento el consistorio anunció que propondría la venta o un nuevo contrato de alquiler a los vecinos, que por pisos de unos 50 metros pagaban un alquiler de unas 2.000 pesetas al mes. Pero no llegó a suceder.

Sostiene otro de los residentes que intentaron pagar, pero que el consistorio les dijo que no podía alquilar, que debía vender. Y se hizo el silencio. Hace siete u ocho años hubo una nueva oferta, solo de compra. El ayuntamiento pedía cerca de 300.000 euros, y vetaba la venta durante años. El acuerdo resultaba prohibitivo para la mayoría, gente mayor. El precio se basaba en la privilegiada ubicación del inmueble.

QUÍMICO DE JAÉN

Pese a que los hechos acreditan que el ayuntamiento se desentendió de la finca, por lo menos económicamente, está claro que de algún modo conocía su existencia, porque tanto en el 2009, en tiempos del alcalde Jordi Hereu, como en el 2013, en tiempos de Xavier Trias, acordó, en el primer caso vía plenario y en el segundo vía decisión de la comisión de gobierno, ceder dos de las viviendas. Una, de forma vitalicia y gratuita, a una persona sin recursos. La otra, a la citada entidad social.

Francisco, de 91 años, atendía a los periodistas en la puerta cuando Figuerola le ha advertido de que se mojaría. El hombre, químico, nacido en Jaén, le ha respondido con un deje irónico: “Ya estoy mojado”. En breve, él y los demás, es de suponer que Figuerola incluido, volverán a tener un contrato de alquiler. 27 años después.

Pisarello: "Es una situación grave y preocupante"

El primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerado Pisarello, ha vuelto a abordar hoy el caso del consejero de distrito de CiU en Sarrià-Sant Gervasi Joan Figuerola y su presunta ocupación del piso contiguo al suyo, en la calle de Isaac Albéniz. Ya lo hizo en el pleno de Sarrià-Sant Gervasi, el martes por la noche. Este miércoles, preguntado por los medios de comunicación, ha declarado: "Hay un expendiente en curso abierto y Figuerola debe responder por qué ocupaban de manera irregular él y su hijo un inmueble propiedad del ayuntamiento destinado a personas con vulnerabilidad de exclusión social, que no es el caso de él ni de su hijo. No quiero prejuzgar, pero se trata de una situación grave y preocupante". CiU por su parte, sigue sin anunciar medidas y argumenta que todavía no ha tenido acceso al expediente municipal del caso. En el caso de que confirme irregularidades, Figuerola lo tendría más que difícil para no perder el cargo.