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El okupa convergente

El ayuntamiento inicia el proceso de desahucio de un consejero de distrito de CiU de Sarrià-Sant Gervasi

El consistorio considera que él y su hijo cambiaron la cerradura de una vivienda municipal y la ocuparon hace cinco años

Toni Sust

Foto de la finca del número 12 de la calle de Isaac Albéniz, en Sarrià-Sant Gervasi.

Foto de la finca del número 12 de la calle de Isaac Albéniz, en Sarrià-Sant Gervasi. / ALVARO MONGE

El Ayuntamiento de Barcelona ha abierto un procedimiento de recuperación -llámele recuperación, llámele desahucio- de un piso, el 4º 1ª, del número 12 de la calle de Isaac Albéniz, al que se entra por el número 10 de Tres Reis, en Sarrià-Sant Gervasi. Un inmueble de propiedad municipal desde antes de los Juegos Olímpicos de 1992. A la vista de que le constaba como vivienda vacía, el consistorio se propuso instalar a una familia sin recursos en el 4º-1ª (en la documentación municipal el piso figura como 4º-1ª de Isaac Albéniz y como ático 1ª de Tres Reis, 10).

El pasado 4 de febrero, una comitiva municipal acudió a la finca con la llave del piso. Pero no encajaba con la cerradura del 4º-1ª. Una señora abrió la puerta del piso contiguo, el  4º-2º, e informó a los visitantes de que hacía tiempo que allí no había dos pisos, que formaban una única vivienda.

CERRADURA CAMBIADA

Responsables del consistorio llamaron al día siguiente al inquilino del 4º-2ª, Joan Figuerola Borràs, para preguntarle si sabía qué sucedía con la vivienda anexa a la suya, y si era cierto que ahora formaban un todo. Figuerola replicó que no era cierto, que en el 4º-1ª residía ocasionalmente una pareja mayor que vivía habitualmente en la localidad de Tamarite de Litera (Huesca). Que no estaba vacío. Los representantes del consistorio mostraron su extrañeza, ya que en el 2012 estuvieron en la casa, en la que no quedaba nadie: sus inquilinos habían fallecido y en el 2010 su hijo renunció a ocupar el piso y entregó las llaves. No había duda de que la cerradura había sido cambiada. Se da la circunstancia de que Figuerola Borràs es consejero de distrito de Convergència i Unió en Sarrià-Sant Gervasi. El expediente de recuperación del piso menciona a Figuerola y a su hijo, y les da 10 días para alegar lo que crean conveniente contra la decisión.

No es que el inmueble fuera tutelado de cerca por su dueño: por error, el consistorio no cobra alquiler a los inquilinos desde 1989

El 18 de febrero hubo nueva visita municipal. Mientras los técnicos intentaban de nuevo entrar en el 4º-1ª, Figuerola Borràs abrió y volvió a dar la versión de la pareja mayor de Tamarite de Litera. Inquirido sobre si había ocupado el piso y lo había anexionado a la vivienda de la que era inquilino, lo negó.

Finalmente, a raíz de una nueva visita de la Guardia Urbana a la finca, Figuerola cambió su versión y admitió que hacía cinco años -justo el periodo transcurrido desde que fallecieron los antiguos inquilinos- que un hijo suyo en paro ocupaba la vivienda y que entró con unas llaves que él, el padre, tenía. Ahora, los Figuerola defienden la permanencia del hijo en la vivienda y se muestran dispuestos a pagar un alquiler. Sin embargo, en el consistorio no consta que el hijo haya acreditado una situación de vulnerabilidad social que justifique su acceso a una vivienda pública.

DENUNCIAS CERCANAS

Un informe del Consorci de l’Habitatge de Barcelona indica que los pisos no se llegaron a unir, y que el padre ha justificado su pretensión de mantener a su hijo en el piso por el enraizamiento del progenitor en el barrio, en el que, según el texto, "es muy participativo en su vida política y social". Este diario ha contactado con Figuerola, quien ha rehusado hacer comentarios.

El grupo de CiU suele denunciar que el consistorio tolera ocupaciones de viviendas públicas en Sarrià-Sant Gervarsi, y entre las fincas que señala figura una en Isaac Albéniz, 16 y otra en Tres Reis, 2.

ABANDONO MUNICIPAL

Además de la ocupación indebida, la finca  presenta otra circunstancia peculiar de la que es responsable el ayuntamiento: hace 27 años que no cobra alquiler a los inquilinos. O a casi ninguno. En 1989, el inmueble, que consta de nueve viviendas, fue expropiado por un plan de ordenamiento, con motivo de la construcción del Túnel de Vallvidrera. Un plan que se anuló. El edificio fue desafectado pero el antiguo dueño no quiso revertir la expropiación y pasó a ser de propiedad municipal. Los contratos de alquiler, anulados con la expropiación, nunca se volvieron a redactar. Los vecinos han vivido desde entonces sin contrato, sin pagar alquiler. Tres de los nueve pidieron una relación legal, pagar una renta. El ayuntamiento ha enviado ahora una carta a los otros seis inquilinos, entre ellos Figuerola, para que regularicen su situación.