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Dos huevos fritos y, por si acaso, un bollito de pan

El festival del flamenco de Cornellà. un género que hace un siglo alegraba las noches de Barcelona, cumple este mayo 33 años

Carles Cols

Duquende y Arcángel, en la playa de la Barceloneta.

Duquende y Arcángel, en la playa de la Barceloneta. / FERRAN SENDRA

Barcelona fue hace 100 años una ciudad muy flamenca, pero como el pasado suele releerse con ojos del presente, esa época, en la que la Lliga Regionalista pugnaba por que la cantaora malagueña Lola Cabello actuara en la fiesta del partido y no en la de Esquerra Republicana, va camino del olvido. Sin embargo, así era. La burguesía catalana llenaba los tablaos, los de los hoteles de lujo y los del barrio chino, que eran tremendos. El Villa Rosa, en el número 3 de la calle del Arc del Teatre, era el más célebre, por los famosos que lo frecuentaban y por la peleas que, como un 'flashmob avant la lettre', allí se organizaban, en las que las sillas y las botellas rotas se pagaban por anticipado. Eran de teatrillo, pero los clientes se las creían. Más novelesca era, sin embargo, la supervivencia del Manquet, a un paso del final de la Rambla, que no cubría gastos ni por bulerías, así que dos puertas más allá el dueño tenía un prostíbulo con el que evitaba la bancarrota a la que le condenaba su pasión flamenca.

Para novelesca, la leyenda de El Manquet, un local ruinoso que se financiaba con los beneficios del prostíbulo que el dueño tenía dos portales más allá

Ahora las cuentas cuadran porque los turistas llenan las salas de la ciudad. Los espectáculos que se programan en Barcelona, explica Josep Ache, un profundísimo pozo de conocimiento flamenco, son de un nivel altísimo, pero gran parte del público no sabe distinguir un garrotín de una petenera. Tal vez algunos lectores recuerden la escena final de 'Casino', de Martin Scorsese. Es un brevísimo pero demoledor resumen de en qué se ha convertido la ciudad de Las Vegas, con los visitantes entrando en tromba en las salas de juego, con 'shorts' y camisas floreadas. En Barcelona esa podredumbre tiene una imagen icónica aún peor, la de esos paquistanís que en plena calle venden castañuelas que tocan sin duende ni ná. Y Ache insiste en que eso es una lástima, porque Barcelona, afirma, es, pese a todo, un santuario flamenco. Que Miguel Poveda, sin hacer ruido, la haya elegido para vivir tras su etapa sevillana tiene su razón de ser.

UN PAYO ONUBENSE Y UN GITANO DE SABADELL

Estos acordes previos vienen al caso porque Cornellà celebra este mes de mayo la trigésimo tercera edición de su festival de flamenco, una cita más que consolidada en el calendario, tanto que el director, Juan Antonio Ruiz, se dio el otro día en la presentación del programa el lujazo de reunir en una misma mesa a Duquende y a Arcángel. El primero es gitano, camaronero y catalán, y según Paco de Lucía, “un monstruo”. El segundo, Francisco José Arcángel, es de Huelva, payo y técnicamente mucho más académico. No es fácil tenerles juntos. En Cornellà no compartirán escenario, ni siquiera día de la semana. La foto de ambos en la playa de la Barceloneta tal vez jamás pueda repetirse, así que tiene su valor.

Como uno es andaluz y el otro catalán, apetecía que el encuentro tuviera algo de combate en el ring flamenquista, aunque solo fuera por entonarles aquel versillo tan cachondo

“Los huevos fritos se están peleandooooo,

y yo con un bollito los estoy separandooooo”.

Pero, no, no hubo combate. Duquende y Arcángel se admiran, y Ruiz, el director del festival, explica que el hecho de que la mitad de los artistas que actuarán sean catalanes y la otra mitad andaluces no está planteado como un duelo de culturas, sino que, sencillamente, son los dos caladeros con mayor biodiversidad flamenca en la actualidad, aunque eso, en Barcelona, pasa realmente muy inadvertido, salvo para los amantes profundos del género, como ese Ache al que tan boquiabierto dejó en el 2009 a Ignacio Vidal-Folch, que le dedicó una entusiasta crónica, de la que vale la pena no perderse la necrófila historia de amor flamenco que contiene.

Para enciclopedia viva del flamenco, Ache, al que Vidal-Folch dedicó una admirable crónica de la que no hay que perderse sus versos necrófilos

MARIDAJE MUSICAL

Arcángel actúa este próximo sábado. Lo hará acompañado del coro de las Nuevas Voces Búlgaras, lo cual, según explica, no debería extrañar a nadie. Dice que el flamenco marida (él no usa esa palabra, pero queda muy finolis) muy bien con otras músicas, con las tradicionales, con un jazz o con cualquier ritmo cubano. 'El manisero' versionado por Estrella Morente es un excelente primer trago si uno desea introducirse en ese mundo de los, pues eso, maridajes.

Quedan avisados, por lo tamto, de que este mes de mayo se celebra el Festival de Flamenco de Cornellà. Si lo hubieran celebrado hace 100 años, hasta los lingüistas del manifiesto Koiné habrían ido.¡Ea! 

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