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Badalona alberga el tercer gran 'Chinatown' del área metropolitana, pero en su caso no es residencial, sino solo empresarial

CARLES COLS / BARCELONA

La zona industrial de Badalona sur, con las chimeneas de Sant Adrià al fondo.

La zona industrial de Badalona sur, con las chimeneas de Sant Adrià al fondo. / ALBERT BERTRAN

A través de las escaleras de la estación de metro de Gorg, línea L-10, se sale directamente al 'Chinatown' más desconocido del área metropolitana. Está, como es sobradamente conocido, el 'Chinatown' de Barcelona, alrededor del tramo inicial del paseo de Sant Joan. Abundan ahí los coches de gama alta. Es solo un detalle apreciable a pie de calle. Luego está el más populoso, el de Santa Coloma de Gramenet, en el barrio del Fondo, bullicioso y comercialmente hipercativo. El de Badalona, en cambio, ha pasado hasta ahora bastante desapercibido. No es residencial. Es empresarial. A mediados de los años 90 comenzaron a instalarse en aquel polígono industrial, a un paso de la playa y a caballo casi del término municipal de Sant Adrià del Besòs, lo que podrían ser definidos como los mayoristas de los mayoristas, los almacenes que surten de mercancías a las grandes tiendas de, por ejemplo, la calle barcelonesa de Trafalgar. Lo raro ahí son los locales pequeños, de menos de 500 metros cuadrados. Más común es que superen los 1.000 metros cuadrados.

Santa Coloma no tiene apenas suelo industrial. En Barcelona es escaso y caro. Badalona, en cambio, anda sobrada, con 210 hectáreas disponibles repartidas en distintas áreas. La comunidad china metropolitana hace tiempo ya que le echó el ojo a 60 de esas hectáreas, las situadas junto a la boca de metro de Gorg, extraordinariamente bien comunicadas, justo al lado, además, del puerto deportivo de la ciudad, un recinto lúdico donde los amarres se vendieron con facilidad, pero donde el área de restauración y comercial no despertó tanto interés entre los empresarios locales, con la excepción, cómo no, de la comunidad china, que se hizo con la concesión del complejo principal. Allí se celebran las opulentas bodas orientales del área metropolitana.

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EL FUTURO NO SERÁ INMOBILIARIO

El nuevo hogar de las empresas de la calle de Trafalgar no es, pues, un lugar de nuevo cuño. Es un espacio consolidado, aunque un tanto extraño. Colinda por el norte con el futuro canal marino de Badalona, un proyecto inmobiliario que quedó interrumpido con la crisis pero que está a punto de tomar por fin un nuevo impulso. Al sur está Sant Adrià, con el nuevo campus de la Universitat Politècnica de Catalunya recién inaugurado y, también, con las controvertidas torres de Endesa, que seguirán en pie, pero que no está claro aún a cargo de qué presupuesto. Es decir, aquello es, en conjunto, una zona en transformación, una franja de tierra en primera línea de mar y a pocos minutos del centro de Barcelona.

Lo natural sería pensar que ese gran 'todo a cien' chino está en una zona que más pronto que tarde será muy cotizada, al menos como para que sobreviva su actual tejido de mayoristas chinos. Lo lógico es pensar que aquello es un caramelo inmobiliario y que tras dejar Trafalgar, la próxima mudanza será la de Badalona sur. Sin embargo, según Àlex Mañas, segundo teniente de alcalde de Badalona, ese no es el propósito. Al revés. El plan municipal es no reconvertir más superficie industrial de la ciudad en terreno urbanizable. Ese tiempo ya pasó, sostiene Mañas. El Ayuntamiento de Badalona confía en que la actual concentración de empresas chinas de la ciudad al lado del puerto sea, a corto plazo, una suerte de imán para atraer nuevas inversiones del país asiático, pero esta vez de compañías de mayor valor añadido. 

Temas: Comercio