MODIFICACIÓN DE LA ORDENANZA DE CIRCULACIÓN

Cuenta atrás para echar a las bicis de las aceras de Barcelona

La moratoria termina en noviembre, aunque el ayuntamiento podría prolongarla hasta el 2018

Los ciclistas alertan de que las calzadas de la ciudad no están preparadas para garantizar su seguridad

Una ciclista circula por las aceras de la plaza de Catalunya. 

Una ciclista circula por las aceras de la plaza de Catalunya.  / JOAN CORTADELLAS

Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

Barcelona experimentará este noviembre, si no hay contraorden, un cambio importante en materia de circulación. Las bicicletas ya no podrán circular durante el día por la mayoría de las aceras. Habrán pasado 18 meses desde la aprobación de la modificación de la ordenanza de circulación, una norma retocada con el objetivo de poner fin al conflicto entre el peatón y las bicis, una de las obsesiones del exalcalde Xavier Trias.  

En febrero del 2015 se dio un año y medio de moratoria para que la capital catalana preparara la migración de los ciclistas hacia el asfalto, esto es, para que este colectivo a pedales pudiera circular junto al tráfico motorizado con las máximas garantías de seguridad posibles. La medida se aprobó con los votos a favor de CiU, PSC y ERC. También con los de ICV-EUiA, hoy en el gobierno. ¿Pero se han hecho los deberes? ¿Están las calles listas para que la bici abandone el espacio destinado a los viandantes?

Albert Garcia, coordinador de Amics de la Bici, y Carles Benito, portavoz del Bicicleta Club de Catalunya (BACC), comparten un mismo diagnóstico: “Todavía queda mucho por hacer; la ciudad no está preparada”. Tiene mérito esta coincidencia porque no sucede a menudo que estas dos entidades se pongan de acuerdo en algo. Tienen claro que no se ha trabajado lo suficiente, que no se han pintado suficientes carriles bici como para poder cumplir el calendario. La propia normativa, en su último punto, ya se guarda un as en la manga por si hay tareas pendientes: “Este plazo podrá ser ampliado por resolución del alcalde”. En este caso, alcaldesa. Conocido el gusto que le ha cogido el gobierno de Ada Colau a las moratorias (hoteles, terrazas, perros con correa…), no sería extraño que el gobierno de Barcelona en Comú echase mano de un nuevo aplazamiento. “Lo estamos acabando de evaluar”, se limita a apuntar un portavoz municipal.

¿OTRO AÑO Y MEDIO?

Los planes del consistorio invitan a pensar en esta dirección. En noviembre del año pasado se presentó un plan municipal que prevé que en el 2018 el 98% de la población tenga un carril bici a menos de 300 metros de casa. Ese porcentaje está ahora algo por encima del 72%, según el propio ayuntamiento. Así las cosas, y visto que en un año se ha avanzado más bien poco -una nueva coincidencia entre Amics de la Bici y el BACC- la hipótesis de la prórroga de la moratoria cobra fuerza. Eso significaría que peatones y ciclistas seguirían compartiendo corredor al menos durante 18 meses más.

Para allanar el camino, se está intentando innovar en la integración de los ciclistas en la calzada. En próximas fechas se pondrá a prueba un proyecto que ya Trias avanzó el 3 de julio del 2013. Aquel día, sin que nadie lo esperara, propuso que algunas calles principales de la ciudad podían tener un carril con la velocidad limitada a 30 kilómetros por hora para que las bicis pudieran compartirlo con los coches. Citó Balmes y Via Laietana. Nunca más se supo de aquello; hasta ahora. El gobierno de Ada Colau llevará a cabo la idea en tres avenidas de la ciudad. Se trata de la Travessera de les Corts, la avenida de Madrid y el paseo de Torres i Bages.

NADA DE EXPERIMENTOS

El plan desagrada sobremanera al portavoz de Amics de la Bici, que recuerda que los ciclistas, por normativa, pueden usar cualquiera de los viales. “Pintan una calle y piensan que con esto basta, que los conductores lo respetarán. Generará una falsa seguridad muy peligrosa y además se trata de ejes que las bicis apenas usan. No podemos experimentar con la vida de las personas”. Benito suaviza la crítica al asegurar que es positivo por un lado pero no servirá de nada “si no viene acompañado de una campaña para concienciar a los conductores y de la vigilancia constante de la Guardia Urbana”.

Noticias relacionadas

Al margen de este proyecto aislado, el portavoz del BACC lamenta “lo poco que se ha hecho para extender la red ciclista”, lo que ha ahondado, en su opinión, en la mala imagen que buena parte de la ciudadanía tiene de las bicis. “Todo el mundo cruza en rojo, las motos se meten por todas partes, los coches van por Aragó a 80 kilómetros por hora, las furgonetas aparcan en doble fila…, pero el incívico y mal educado es el ciclista”. Conocida la hoja de ruta de Colau en materia ciclista, esos más de 190 kilómetros de vial ciclista que se quieren ganar en Barcelona en cuatro años, Benito cree que lo más lógico sería alargar la convivencia en las aceras hasta el final del mandato.

Garcia habla desde el sentido común. Se pone en la piel de alguien que quiera empezar en esto del ciclismo urbano. “¿Qué hará la gente que viva en lugares sin carril bici? ¿Se meterán entre los coches? De ninguna manera. Esta medida no incentivará el uso de la bici, todo lo contrario. Si la gente se mete con la bicicleta entre los peatones es por miedo a los coches”. El portavoz de Amics de la Bici recuerda que este es el único país en el que se prohíbe el uso de las aceras: “El problema de la convivencia no se resuelve separando”. 

Temas

Bicicletas