PUGNA POR EL CONVENIO COLECTIVO

La huelga del metro afectará de lleno a la entrada y salida del Barça-Madrid

La frecuencia de paso de trenes antes y después del partido será del 50%

La empresa ve avances en la negociación pero no hay acuerdo en cuanto a los salarios

Pasajeros esperan el metro en la parada de plaza de Catalunya, el 22 de febrero, durante la huelga de transporte.

Pasajeros esperan el metro en la parada de plaza de Catalunya, el 22 de febrero, durante la huelga de transporte. / JOAN CORTADELLAS

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / BARCELONA

La pelota rodará; el metro, a duras penas. El mundo estará pendiente este sábado del Barça-Madrid. La población del planeta seguirá el partido cómodamente desde sus hogares, en el bar, en casa de un amigo, en la peña futbolera. Los que vayan al Camp Nou tendrán el privilegio de verlo en directo, pero antes deberán conseguir llegar al estadio, cosa que no será fácil porque la plantilla del subterráneo, en pugna laboral con la empresa, ha convocado un paro parcial que provocará que el servicio funcione al 50% antes y después del encuentro.

Una vez más, la sociedad barcelonesa será rehén del pulso que mantienen los trabajadores del suburbano y la dirección de TMB desde principios de año y que tuvo un primer episodio durante los días del Mobile World Congress, a finales de febrero. Sobre la mesa, la renovación del convenio colectivo, vencido a finales del año pasado. La estrategia de la plantilla sigue siendo la misma: dar donde más duele, esto es, en la movilidad ciudadana, usada como tenaza para presionar a la compañía de titularidad pública. Entre las 10.30 y las 13 horas circulará uno de cada cinco convoys, mientras que entre las 18.30 y las 23 horas, la oferta será del 50%. El encuentro empieza a las 20.30 y terminará sobre las 22.20 horas, con lo que el paro afectará de pleno tanto a la llegada como a la salida de los aficionados.

ACERCANDO POSTURAS

La concejala de Movilidad, Mercedes Vidal, aseguraba este viernes antes del pleno del ayuntamiento que en estas últimas semanas “las posturas se han acercado”, sobre todo en materia de “contratación y temporalidad” de los empleados que no son fijos. En cuanto al partido, la edila de Barcelona en Comú ha recomendado planificar con tiempo los desplazamientos al Camp Nou y buscar medios de transporte alternativos al metro, y ha recordado que durante el congreso de móviles la ciudadanía respondió “de manera ejemplar”, lo que ayudó a evitar “el caos”

Donde no hay acuerdo, ha relatado la responsable municipal, es en los sueldos. En resumen, según detalla un portavoz de TMB, la empresa ofrece una subida del 3,28% acumulado hasta el 2018, pero los sindicatos reclaman un 7,56%. “Rechazan cualquier incremento que no sea generalizado, lineal y fijo”, detalla esta misma voz, que lamenta que el escollo salarial no haya permitido entrar a pactar “las mejoras del servicio de metro”. Los sindicatos, por su parte, lamentan que la negociación se parezca más "al día de la marmota" que a una mesa de diálogo laboral, y por ello no se cansan de pedir a la empresa que canvie los interlocutores. 

EL BUS, A LA ESPERA

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Los encuentros entre comité de empresa y dirección se siguen celebrando a razón de dos por semana. El próximo punto de inflexión está previsto para finales de mes. La asamblea de metro aprobó a principios de marzo movilizarse durante el Barça-Madrid y también durante los días de la feria Alimentaria, otro de los potentes congresos que alberga la capital catalana. 

TMB también negocia la renovación del convenio colectivo de su empresa de autobuses, también caducado. Está previsto que la primera reunión se celebre el miércoles, después de que la plantilla rechazara, a principios de marzo, a través del voto en urna, el preacuerdo al que parte de los sindicatos llegaron con la dirección. El resultado fue de 1.278 votos a favor de la oferta de la compañía y 1.746 en contra. Es la segunda vez que esto sucedía. Ya en noviembre, los empleados también dijeron 'no' al preacuerdo. Ahora toca volver a empezar, aunque según la compañía, “el margen de movimiento es conocido”, es decir, escaso. Por ahora, en el transporte de superficie, que en los últimos años había dado más batalla que el metro, no se ha puesto sobre la mesa la amenaza de huelga.