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El periódico de aquel día

'A la premsa d'aquell dia' es la única tienda de España que vende diarios antiguos para regalar

MAURICIO BERNAL

En primer plano, los fundadores de A la premsa d’aquell dia, Rosa Maria Urue y Roberto Costantini; atrás, a la izquierda, su hija Ágata, en el local.

En primer plano, los fundadores de A la premsa d’aquell dia, Rosa Maria Urue y Roberto Costantini; atrás, a la izquierda, su hija Ágata, en el local. / RICARD CUGAT

Número 44 de la calle de Joaquín Costa: la mayor parte de los peatones que se detienen a mirar lo hacen atraídos por las viejas portadas de 'Time' expuestas en la vitrina, pequeñas joyas del periodismo, del diseño y de la edición. La de Arafat de diciembre del 68, por ejemplo. La de Nabokov de mayo del 69. Menos visible, pero en un sitio noble, está exhibido un viejo ejemplar de 'La Veu de Catalunya' del 12 de junio de 1926, muy viejo, carcomido en una esquina y restaurado con celo; en el que casi nadie repara. Lo descubrieron hace un tiempo los propietarios de la tienda entre los diarios antiguos de un anticuario de la zona de la catedral, y al verlo tuvieron la certeza de que habían dado con un tesoro: dos días antes había muerto Gaudí y en la portada aparecía, arriba, grande y destacada, la esquela del arquitecto difunto. Un papel digno de lucir en el escaparate, al lado de Nabokov.

-¿Si, 'a la premsa'?

-…

-Vale, dime la fecha. 20 de abril del 56... Vale. Espera, te lo miro.

El enorme almacén de la trastienda está saturado de diarios viejos ordenados en grandes estanterías de 16 pisos

'A la premsa d' aquell dia' es un local que vive de los periódicos antiguos, el único comercio de este tipo en España. Si su escaparate es un prodigio de síntesis, el resumen de lo que atesora la tienda de puertas para adentro, su almacén es fabuloso por expansivo, por su torrencial expresividad: estanterías de metal de 16 pisos saturadas de bolsas saturadas a su vez de diarios, con escaleras de 11 peldaños repartidas aquí y allí sin las cuales sería imposible llegar a los niveles más altos. La concentración de ediciones antiguas consigue que en la bodega se haya instalado un permanente aroma a periódico viejo, cuyo poder de seducción retrata la costumbre que tiene algún conocido de la casa, que de vez en cuando se pasa por el lugar a oler. Solo a oler. Aunque no es para eso que los diarios están allí. Están para ser vendidos. La consideración del periódico viejo como artículo de regalo es la razón de ser de este local.

CARTELITOS POR EL PUEBLO

Un altísimo porcentaje de las ventas se basan, en concreto, en la idea de que puede ser un entrañable regalo de cumpleaños: el diario de la fecha en que nacimos. “Regalas el pedacito de historia de ese día”, explica Ágata Costantini, hija del matrimonio que en 1994 puso en marcha el negocio en la calle del Tigre, a la vuelta de la esquina. Rosa Maria Urue y Roberto Costantini se inspiraron en un local de Bruselas (“del que nos habló un amigo”), pero el negocio tomó realmente cuerpo cuando consiguieron poner mano sobre la ingente colección de periódicos de un vecino del área metropolitana –una colección enorme, cultivada durante años–, un vecino, eso sí, ya no se acuerdan bien de qué pueblo. “Un día nos hablaron de ese señor y de que tenía una gran colección, pero no sabíamos dónde vivía exactamente, así que fuimos a poner cartelitos por todo el pueblo, a ver si nos contactaba”. Los llamó al cabo de dos años. Se vieron, negociaron, hicieron la transacción y de ese modo el almacén recibió su primera gran inyección de papel.

-¿Si, 'a la premsa'?

-...

-Muy bien, claro que sí. Mira, tengo el 'ABC' del 15 de julio del 75, y también tengo 'El Diari de Barcelona' y 'La Vanguardia'.

La tienda siempre se ha nutrido de colecciones particulares, de los periódicos que alguien guarda por guardar, y en los primeros tiempos los Costantini Urue salieron con frecuencia de excursión en busca de tesoros; cuentan, por ejemplo, que encontraron en los Pirineos otra de esas colecciones fastuosas. “Pero también vamos a casas de anticuarios, y muchos periódicos los hemos encontrado en los Encants”. En su actual ubicación de la calle de Joaquín Costa, es más frecuente hallar tras el mostrador o bien a Ágata o bien a Angélica, las hijas de los fundadores, cuya presencia supone la prolongación del negocio. En otras palabras, empiezan a dar sentido a la palabra estirpe. “Siempre ha sido un negocio familiar”, dice la primera.

El local se nutre de colecciones privadas y de tesoros hallados en los anticuarios

A la tienda también acuden coleccionistas: gente que busca la portada de la llegada a la Luna, de la muerte de Franco, del estallido o el final de la guerra civil. “Una vez vino alguien que se gastó más de 1.000 euros en noticias de Mecano”, recuerda Ágata. Las productoras de cine o de teatro que buscan diarios de época también forman parte de la clientela, así como el ciudadano anónimo que una vez salió en la prensa y quiere recuperar ese ejemplar. A algunos es difícil olvidarlos. “Una señora mayor vino una vez a buscar un periódico de 1939 con la foto de los niños que venían del exilio en Francia. Había un listado, que ella se puso a leer, hasta que llegó al nombre de una niña. Entonces nos dijo que era ella”.