CONFLICTO LABORAL EN TMB

Los trabajadores del metro ponen ahora el ojo en el Barça-Madrid y Alimentaria

La pantilla del suburbano vota a favor de nuevas movilizaciones en el caso de que el convenio siga atascado

El comité de bus retomará en unos días la negociación tras el 'no' de los trabajadores a la propuesta de la empresa

Huelga de metro durante el Mobile World Congress, el 24 de febrero del 2016.

Huelga de metro durante el Mobile World Congress, el 24 de febrero del 2016. / ALBERT BERTRAN

2
Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

Los trabajadores del metro de Barcelona no tienen ninguna intención de rebajar el tono para reivindicar lo que consideran que es un convenio colectivo justo. Reunidos en asamblea, en turnos de mañana y tarde, los empleados han autorizado por unanimidad a sus representantes sindicales a convocar nuevas huelgas para presionar a la dirección de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). Si antes fue el Mobile World Congress, ahora el objetivo es doble: el día del partido Barça-Madrid y la feria Alimentaria. El reloj empieza a correr.

Tras el intento fallido de la propia alcaldesa Ada Colau de mediar en el conflicto laboral, las negociaciones se han reanudado esta semana sin excesivas novedades, aunque con algo más de optimismo. La idea es verse todos los martes, con opción de celebrar algún encuentro extra de carácter más técnico si es menester. Si la cosa no avanza, si el diálogo se atasca, el suburbano parará el sábado 2 de abril, día en el que FC Barcelona debe medirse con el Real Madrid en el Camp Nou a las 20.30 horas. Sobra decir cómo se vería afectada la circulación esa tarde si el metro funciona a medio gas, con 100.000 personas intentando llegar al Camp Nou. 

UNA NUEVA MENTALIDAD

La otra movilización, siempre en el caso de que no se alcance un acuerdo entre ambas partes o haya avances significativos, se perpetraría entre el 25 y el 28 de abril, cuando se celebra la feria Alimentaria, que no llega al nivel de la del móvil pero también es una de las citas económicas más importantes del año para la capital catalana. Fuentes sindicales señalan que la dinámica negociadora "parece haber cambiado por parte de la empresa". "Es como si los dos días de huelga durante el Mobile les hubieran dejado claro que no tenemos ninguna intención de ceder y que seguiremos adelante lo que haga falta con las huelgas", relata un representante sindical a este diario, que aplaude "la actitud más abierta de la dirección". 

En el marco de la negociación del convenio, el comité reclama un incremento salarial, después de cuatro años de congelación, y la reducción de la contratación temporal, así como la ampliación del porcentaje de trabajadores con jornada completa. Los trabajadores de metro unen fuerzas para que un colectivo de unos 600 compañeros (la plantilla la forman 3.634 personas), los que forman parte de las sustituciones de verano, que trabajan tres meses al año, y los relevistas, con contratos del 75% de la jornada, dejen de tener condiciones "precarias". La empresa propone resolver esta situación de manera progresiva, a cinco años, algo que la asamblea rechaza. 

TMB les ofrece un aumento salarial del 1% y asegura que no puede subir más porque es una empresa que debe ajustarse a los presupuestos públicos y que arrastra una deuda de más de 700 millones de euros.

Noticias relacionadas

VOLVER A EMPEZAR

TMB tiene también abierto el frente laboral de la empresa de autobuses. La plantilla rechazó el lunes el preacuerdo alcanzado por la mayoría del comité y la dirección, así que el comité de empresa ya ha pedido hora a la compañía para volver a retomar la negociación por el convenio colectivo, lo que se espera que suceda en los próximos días. A diferencia del transporte subterráneo, el de superficie todavía no se ha marcado un calendario de movilizaciones. Al margen de lidiar con la empresa, el propio comité debe hacer frente al eterno conflicto interno entre los sindicatos más contestatarios y los más proclives al pacto.